miércoles, 14 de enero de 2026

Éste es el Cordero de Dios...

"...Yo lo he visto y doy testimonio..."

18 de enero 2026

Creo que es importante insistir en que el texto de los evangelios no es una narración histórica en la que se nos narran actos y acontecimientos ocurridos hace dos mil años. Hacer una lectura literal de los mismos, a mi entender, nos aleja de su mensaje y de su comprensión.

Como comenta  Fray Marcos: -"Juan pone en labios del Bautista la cristología de su comunidad, que era muy avanzada. Ni siquiera sus discípulos más íntimos supieron quién era después de vivir con él durante tres años; menos podía saberlo el Bautista, antes de que Jesús comenzara su predicación... Esto es un montaje de la segunda o tercera generación de cristianos para resaltar la figura de Jesús que consideraban divino".

Hay otro detalle que, siempre que participo en la Eucaristía, me hace reflexionar. Cuando decimos: "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ten piedad de nosotros..." Lo decimos y lo rezamos con un sentimiento (a mi modo de entender) que se diría que externaliza el quitar el pecado del mundo y nuestra salvación. Él es el Salvador, el que nos libera del pecado, de la muerte, de todo mal... y nos lleva a la vida eterna.
He utilizado ese término externalizar que se viene aplicando a las grandes empresas que contratan y subcontratan a otras empresas más pequeñas para que se ocupen de solucionar problemas o reparaciones que puedan afectar al servicio de la misma.
De igual modo, parece que aplicamos a Jesús el trabajo de la salvación.
Entonces me pregunto: -¿Cómo funciona eso?
De verdad basta que estemos bautizados para que Jesús nos salve?

Para responder a eso creo que tenemos que retroceder y acudir al mensaje primero de Jesús: -"El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Noticia"... Es su gran mensaje. Todo su esfuerzo. Toda su predicación o enseñanza. Todo su testimonio. Toda su exigencia es ésa: Convertíos, cambiad de actitud, vivid de otra manera... sólo así seréis, de verdad, hijos de Dios. Es la invitación que ofrece a todos los que le quieren escuchar: a los fariseos, a los publicanos, a la gente sencilla, a los marginados (pobres, enfermos, leprosos), a los ricos (Zaqueo), a los que trabajaban para los romanos cobrando impuestos (Mateo), a las prostitutas, a los/las extranjeras...
Unos le escucharon y le siguieron. Otros lo rechazaron, lo odiaron y lo mataron.

Creo que todos estamos llamados a escuchar ese mensaje y a responder al mismo.
Sí, Dios está con nosotros. Siempre. Y nos manda su aliento...; pero es nuestra respuesta y nuestra actitud la que decide si quiero seguir sus huellas...
Fray Marcos completa su comentario: -"Jesús quitó el pecado del mundo escogiendo el camino del servicio, de la pobreza, de la entrega hasta la muerte..."
Entiendo que Jesús puso toda su vida en ello. Identificado con el plan de Dios, su voluntad, su vida misma... así era su mensaje. Y ello le llevó hasta el final terrible de la cruz. Y nos dejó esa vida nueva (la que llamamos de resucitado) a a que estamos llamados.

Y cuando vivimos de esa manera, también nosotros podremos afirmar lo que escribe Juan: -"Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios"...


Texto del evangelio de Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.

Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

jueves, 8 de enero de 2026

Jesús se presentó a Juan para que lo bautizara...


"Éste es mi hijo amado"...

11 de enero 2026

El Bautismo de Jesús

Como final del tiempo de Navidad la Iglesia nos propone "El Bautismo de Jesús", según la narración de Mateo.
Cada paso que damos en el seguimiento de Jesús debemos centrarlo en el mensaje que nos da y, sobre todo, en el proceso y vivencia de Jesús mismo.
Demasiado a menudo (siguiendo la predicación y explicaciones recibidas en la Iglesia) hemos hecho una lectura literal de lo que pudo ocurrir. Además, partiendo de las bases de la teología (escrita, leída y explicada), damos por hecho que Jesús, como hijo de Dios (hijo unigénito del Padre..., el que está a su derecha..., el resucitado...), su paso por la tierra fue sólo para salvarnos... Y todo su proceso o vivencia la hizo desde su divinidad envuelta en la carne de su humanidad... De ahí que el Bautismo que recibió de Juan sería algo así como para darnos ejemplo, o para mostrar su humildad...
Tomando el evangelio de esa manera echamos a perder todo su mensaje. No entendemos nada de lo que debió ser su vivencia (hombre como todos nosotros) buscando siempre la unidad con Dios (a quien siempre llama Abbá).
Nos aferramos a la teología de San Pablo y a lo que comentaron y explicaron los doctores, obispos y demás de cultura helénica y seguimos viendo a Jesús como Dios, hijo unigénito de Dios, de naturaleza divina... con todas las prerrogativas que todo eso supone. De ahí que su crecimiento como hombre, como persona humana, se queda en pura representación.
Y no creo que los primeros seguidores y seguidoras (incluidos los que escribieron los evangelios) entendieran así el mensaje de Jesús.

Creo que el comentario que escribe Fray Marcos nos ayuda a captar mejor el mensaje oculto del texto: "-El relato del bautismo deja claro que la trayectoria de Jesús fue obra del Espíritu... Dios se hace presente a través de su Espíritu." "El relato del bautismo intenta resumir un proceso que duró toda la vida. Lo demuestra su relación con las tentaciones..." "La toma de conciencia de lo que era Dios en él, fue un proceso que no terminó nunca. El bautismo fue un paso más, aunque decisivo. No tomamos en serio la vivencia de Jesús..."

El mensaje que nos da y nos grita desde el principio: Convertíos, el reino de Dios está cerca...  es algo que tiene que llegarme hasta lo más hondo. Cambiar mi mentalidad, mi actitud, el objetivo de mi vida. Buscar, ante todo, el reino de Dios... Que Dios y su aliento me penetre y me lleve a dejar que se haga presente en mí. Esa atención consciente de la que hablan los místicos orientales. Ver la vida y todo lo que me rodea con los mismos ojos de Dios de manera que den un vuelco a actitud y a todo lo que me rodea.


Texto del evangelio de Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.

Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».

Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».

Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.

Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

sábado, 3 de enero de 2026

A Dios nadie lo ha visto jamás...

...Él nos lo ha dado a conocer

4 de enero 2026

El texto que escuchamos este domingo segundo de Navidad nos habla Juan en unos términos que se nos hace difícil de captar y asimilar. Noas habla del Verbo, del Logos, de la Palabra...

Echo mano del comentario de Fray Marcos para intentar hacerme con el mensaje que nos quiere transmitir:
"-Al hablar del Verbo, del Logos, de la Palabra, tendemos a pensar que Jesús es sobre todo el que conocía a Dios y por eso nos explica teóricamente lo que es Dios."
"-El prólogo nos dice algo muy distinto. No es la palabra  la que explica la Vida sino la Vida que hace comprensible la Palabra. Esto es muy difícil de comprender para el mundo racionalista en el que nos desenvolvemos."
"-Nuestra primera preocupación debe ser hacer nuestra esa Vida que nos llevará a entender la Palabra. Sin vivencia interior no podremos entender la divinidad."
"-Ni las cristologías más sofisticadas podrán llevarnos a una comprensión del misterio de Jesús. A la Realidad trascendente no podremos llegar más que viviéndola."

"Ella contenía vida, y la vida era la luz del hombre. La Vida es primero que la luz. La ilumina­ción viene precisamente porque ha llegado la Vida. El Génesis dice que la Luz fue lo primero. La idea de que la Vida es anterior a la luz, es clave para entender el evangelio de Jn.

El mundo no la reconoció. Los suyos no la acogieron. Para el AT el pecado era no obedecer a Dios. Para Juan, es no reconocer a Jesús. No hay que entenderlo en el sentido intelectual griego, sino en el sentido semita. Conocimien­to que entraña una actitud de fidelidad.

A cuantos le recibieron, los ha hecho capaces de hacerse hijos de Dios. Se trata de una afirmación rotunda y desorbitada. Dios es siempre Padre, pero el ser hijo depende de cada ser humano. Ninguna de las ideas de hijo sirve para comprender lo que Juan quiere decir. La fe en Jesús nos capacita para actuar como Dios, para hacer presente a Dios, para ser hijos."

Todo ese largo comentario de Fray Marcos puede ayudarnos a entrever el mensaje del texto del evangelio de Juan. Sólo cabe apuntarnos a vivir siguiendo las huellas del Maestro. Vivir... No, a saber cosas sobre el evangelio, sobre Jesús, sobre Dios o sobre los santos. Nuestra vivencia nos hará empezar a experimentar eso de ser hijos de Dios.


Texto del evangelio de Juan 1, 1-18

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombresY la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Levántate, coge al niño y a su madre...

...Y fue a establecerse en un pueblo llamado Nazaret

28 de diciembre 2025


Seguimos en plenas fiestas de Navidad y acostumbramos a leer y escuchar los evangelios que nos narran escenas de la infancia de Jesús (su nacimiento, huída y regreso de Egipto, establecimiento en Nazaret). Son textos que conocemos bien y que acostumbramos a representarlos en los belenes de la iglesia o de nuestras casas.

Tal y como nos explican los que entienden mejor el lenguaje de los escritos evangélicos, son narraciones teológicas, un lenguaje que tiene mucho de símbolo, de alegoría, de adaptación para que podamos entender el mensaje profundo de los mismos.

Como tantas otras veces, Fray Marcos centra nuestra atención y nos dice: "-Debemos pensar que (la familia de Jesús) fue una familia normal... En los evangelios no encontramos un modelo de familia. Se dio por bueno el ya existente. Después se adoptó el modelo romano, que tenía muchas ventajas, desde el punto de vista legal. Y luego se vendió como cristiano..." Eso quiere decir que "todo modelo que favorezca el desarrollo de lo humano, es cristiano".

"- (Jesús) fue, pues, una persona normal en una familia normal. Sólo así podré aceptar que Dios está en mí. Éste es el verdadero mensaje del evangelio. Ésta es la buena noticia."

A partir de ahí me toca a mí, escuchar bien el mensaje, hacerlo mío y dar una respuesta: Dios-con-nosotros (Emmanuel) es una realidad en mí, en todos los hombres y mujeres, en toda la realidad de mi entorno, en la naturaleza, en el universo... Y es toda una invitación a dar una respuesta de vida: en la que yo formo unidad, una pequeña parte, de la humanidad, del mundo en el que vivo. Y estoy llamado a dar un cambio total a mi estilo de vida. Parecerme a nuestro padre-madre Dios. Tener su estilo (atención, escucha, comprensión, entrega y servicio... lo que quiere decir solidaridad, fraternidad, compasión).

Miguel Ángel Munárriz  nos ofrece este comentario: -"Somos tan sabios, que corremos el riesgo de desdeñar la fe de los cristianos de las primeras comunidades; mucho más centrada en transmitir la buena Noticia que en hacer teología docta. Corremos el riesgo de elaborar una fe a nuestra medida; mucho más erudita, mucho más propia de gente iniciada y mucho menos interpelante, menos fértil, menos contagiosa; una fe a la medida de los sabios e inasequible a la gente sencilla."

"Corremos el riesgo de olvidar que el cristiano no es el que escucha la Palabra, sino el que la escucha y responde a ella. Que lo que da sentido a nuestra vida no es el conocimiento, sino la respuesta; y que sin respuesta acabaremos siendo muy sabios, pero nos perderemos la Buena Noticia. Que para un cristiano responder es aceptar la misión de crear humanidad; es decir, la misión de colaborar en el proyecto de Dios: «Id por el mundo y proclamad el evangelio a todas las gentes»".

Proclamar el evangelio tiene un sentido más profundo que el de decir, explicar, anunciar, ir de un lado a otro enseñando... Mi proclamación tiene que ser como una muestra viviente de mi respuesta, de mi modo de hacer y de vivir... El mensaje de Dios (el ángel del Señor...) también me llega a mí para que me ponga en marcha y vaya o venga, actúe de una manera o de otra...

Texto del evangelio de MATEO 2, 13-15 y 19-23 

Apenas se marcharon, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: - Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta nuevo aviso, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche, se fue a Egipto  y se quedó allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto. Apenas murió Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: - Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que intentaban acabar con el niño. Se levantó, cogió al niño y a su madre y entró en Israel. Al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá. Entonces, avisado en sueños, se retiró a Galilea  y fue a establecerse a un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas: que se llamaría Nazareno.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Le pondrán por nombre Emmanuel

"Dios-con-nosotros"

21 de diciembre 2025

A partir de este domingo todo apunta a la celebración de la Navidad. Quizás, hoy en día, ya no tiene el eco que tenía antiguamente con sus celebraciones, sus villancicos, sus devociones. Es cierto que, todavía, conservamos lo del belén en las casas y en las iglesias. También algunos villancicos que iluminan y alegran nuestras eucaristías...

Por otra parte, las fiestas navideñas (Navidad, Año Nuevo, Reyes) arrastran cada vez más ese poso de consumo, de regalos, comidas, festejos y diversión... ¿Dónde pasaremos la Nochebuena? ¿Con quién comeremos el día de Navidad? ¿A qué fiesta iremos para Nochevieja? ¿Te han hecho muchos regalos en Reyes?...

La Iglesia nos señalaba la preparación para la Venida del Salvador. Porque Dios venía a salvarnos. Se hacía niño, nacía en un portal (en un pesebre) como un migrante más tomando nuestra carne para hacerla suya y salvarnos de todos los males y pecados...
Durante siglos todas las celebraciones apuntaban a eso. Y nos llenaba de alegría. Y era motivo de celebración, en la iglesia y en la familia...

El evangelio de este domingo, tomado de Mateo, nos ofrece una estampa que, además de muy sabida y conocida, nos ha hecho seguir una tradición que, a mi modo de entender, se aleja mucho de la intención que podían tener las personas que escribieron los evangelios.
Mateo, judío de nacimiento y de religión, apela a todos sus conocimientos de su libro sagrado, la Biblia, para que aquellos primeros seguidores de Jesús y su movimiento entendieran el profundo mensaje del Maestro.
Jesús, nacido en Nazaret, un niño-muchacho-joven-hombre, totalmente desconocido, transmite un mensaje totalmente especial. Es una persona llena de Dios que actúa movido por un espíritu nuevo, lleno de fuerza, de entrega y servicio, que ve el mundo con ojos nuevos. Descubre la pobreza y la miseria que rodea a su gente. Se conmueve y anuncia una gran noticia para toda esa pobre gente. Dios no es un dios lejano, no es un juez que vigila y castiga. Dios es nuestro abbá-immá (papá-mamá). Y grita a todos los que encuentra: Convertíos, cambiad vuestra vida y vuestro corazón. El reino de Dios está entre vosotros, dentro de vosotros...
Todo eso era un mensaje muy fuerte. Ilusionaba y también molestaba a los que mandaban (política y religiosamente). Y por eso, al final, lo mataron...Pero esa vida y esa muerte no quedaron enterradas y muertas. No! Los seguidores y seguidoras lo entendieron de otra manera. Aquella vida seguía viva! Estaba ahí dentro de ellos y ellas...
Luego vino lo de escribir el evangelio.
Y recordaron dichos y escenas narradas antiguamente: Ese hombre, Jesús, impulsado y movido por el aliento de Dios... Nació, creció y se entregó movido e impulsado por el Espíritu Santo. María recibió el mensaje de Dios a través del ángel.  Y recuerda el evangelista lo dicho por el profeta:-«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

Y, a partir de ahí, nos ofrece una narración (tanto Mateo como Lucas) en la que (como si fuera una lección de teología) nos hace ver y contemplar: el anuncio del ángel, la aceptación de María, la acogida de José... Porque era muy importante mostrar la genealogía de Jesús, de la familia de David, de manera que así se confirmaba que él era el esperado, el Mesías, que salvaría a su pueblo.
Los seguidores judíos pudieron sentir la satisfacción de verse unidos y enlazados a los mensajes de los profetas, a la tradición de sus padres.
Los que vinieron después (no judíos) sin tradición y con una cultura greco-romana, prefirieron ver y contemplar a Jesús como el hijo del Altísimo, el nacido por obra del Espíritu Santo, el resucitado hijo de Dios, el que tiene el poder y la gloria que vive a la derecha del Padre...
Todo lo demás, la Tradición lo ha ido añadiendo: La Virginidad de María, los dones y privilegios que le convenía por ser la madre del Hijo de Dios; el no tener relación con hombre alguno; no tuvo pecado original; no pudo quedar enterrada como una persona cualquiera..., etc. etc.

Todo eso y muchas cosas más han sido consecuencia lógica de tomar la narración del evangelio como si fuera una crónica de sucesos... Como advierte muy bien Fray Marcos: "-Estamos ante el texto más leído de tda la Escritura. Lo que no es tan seguro es  que lo hayamos interpretado correctamente. Tomado al pie de la letra nos lleva a conclusiones disparatadas. Es teología narrativa y como tal debemos tratar de comprenderlo más allá de la letra."
-"Lo que fue Jesús teológicamente no tiene nada que ver con su procedencia biológica. Interpretar la acción del Espíritu Santo como sustituto de José es una monstruosidad que no tiene pies ni cabeza. El significado debemos descubrirlo a otro nivel".

Todo eso me lleva a la pregunta que debería hacerme siempre (tanto en Navidad como en Semana Santa) es si he escuchado bien el mensaje de Jesús, si lo hago mío, si es el que rige mi vida... Si me dejo salvar. Si soy capaz de ir al encuentro de Dios, nuestro padre-madre. 
De eso estoy convencido. Su nacimiento, su infancia, su juventud, su vida en Nazaret, en el desierto, en los pueblos y calles de aquellos pueblos... Creo que no tiene importancia. Eso que él vive y proclama. Eso que es lo que incendia su corazón y nos quiere transmitir... Eso sí que es algo fundamental y lleno de exigencia: Mi conversión.

Texto del evangelio de Mateo 1, 18-24

La generación de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

¿Eres tú el que ha de venir...?

...¿O tenemos que esperar a otro?

14 de diciembre 2025

Este fin de semana el texto de Mateo nos ofrece la respuesta que Jesús da a los discípulos de Juan. -¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

Y Jesús les da la visión que tuvo Isaías: -«Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados..."

Los textos de los evangelios nos hablarán de ciegos que ven, cojos que andan, leprosos que quedan limpios, sordos que oyen, muertos que resucitan y que se anuncia la buena noticia a los pobres...

¿Era eso suficiente para seguir a Jesús de Nazaret? ¿Era él el Mesías esperado? ¿Respondía eso a las expectativas que tenía el pueblo?

Diría que todo eso ya lo sabemos. Lo hemos escuchado muchas veces y entendemos que el pueblo judío debió de verlo claro... Pero no es ésa la pregunta. Hoy, después de 2.000 años, aún creyendo que Jesús nos dió la respuesta con su proclamación de la Buena Noticia, nos quedamos con la pregunta que se hacían aquellas primeras comunidades de seguidores de Jesús. ¿Cuándo será la segunda venida? ¿Tiene que venir a salvarnos? ¿Será entonces cuando inaugure el "reino de Dios"?

En nuestras comunidades cristianas una gran parte de los que participan en las reuniones y eucaristías suspira y espera su llegada, el juicio final, el llegar a la vida eterna... sin darse cuenta que eso es como "esperar a otro".

Creo que no tenemos que esperar a otro. Ya nos dio su mensaje. Nos mostró el camino. Su experiencia de vida. La profundidad de su entrega y servicio... Y la respuesta es la misma que ya dió a los discípulos de Juan:-"...los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados..." Cuando veamos esos signos es que el reino de Dios ya está entre nosotros. Ése es el camino. Por ahí está llegando Dios y su reino.

Quizás equivocamos la dirección. Nos quedamos con las grandes ceremonias de la Iglesia, sus representantes tan solemnes y pomposos, sus grandes discursos, sus manifestaciones, sus hermosos templos, sus ritos y ceremonias... Y creímos que ésa era la Buena Noticia del Reino de Dios. Nos han faltado ojos que sepan ver lo que está ocurriendo ya: Pueblos y gentes que reciben la buena noticia, son curados de sus enfermedades y dolencias, alimentados y vestidos, escuchados y confortados, descubriendo en ellos a nuestro Dios, padre-madre, encarnado.

Y añade Jesús: "¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!». Es un aviso que debe llegarnos al corazón. También los doctores de la Ley, los fariseos, los sacerdotes de su tiempo se "escandalizaron" de su comportamiento: Comía con publicanos, tocaba a los leprosos, curaba en sábado, daba más importancia a los pobres y desgraciados que a la Ley...

¿Cómo entiendo yo mi preparación para que llegue el reino de Dios a mi casa, a mi barrio, a mi ciudad? ¿Entiendo bien el mensaje de Jesús de Nazaret?

Texto del evangelio de Mateo 11, 2-11

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle:
«¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».

Jesús les respondió:
«Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!».

Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:
«¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Mirad, los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta?

Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”.

En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él».

martes, 2 de diciembre de 2025

Preparad el camino del Señor


Dad el fruto que pide la conversión

7 de diciembre 2025

La Iglesia, en este tiempo de Adviento, nos remite a Isaías y a Juan el Bautista. Dos figuras que significaron un gran grito qu despertara al pueblo para una preparación especial: La llegada del Señor... "Preparad el camino del Señor"...

Tanto uno como el otro clamaba al pueblo judío exigiendo un cambio que significara una acogida de los tiempos nuevos que se avecinaban.
Hoy en día, la Iglesia nos repite la llamada. Nos propone una preparación, un cambio, una conversión.
Tantas veces lo hemos escuchado que ya entra dentro de la rutina de las celebraciones y fiestas que se van desarrollando según el calendario propio de la Iglesia. Pero ¿nos hemos parado a pensar qué significa? Diríamos que con la llegada del Jesús ya empezó el nuevo tiempo mesiánico, ya está aquí el reino de Dios... Por otra parte el lenguaje de la Iglesia (en la liturgia, en las oraciones, en las celebraciones) parece dar a entender que Jesús ya lo hizo todo... (su sacrificio en la Cruz; su muerte y resurrección; su salvación; su perdón de los pecados; su presencia real en la Iglesia...). Todo eso lo damos por hecho y terminado. ¿Qué tenemos que hacer?


Creo que al cargar a Jesús con todos los títulos humanos y divinos hemos deformado su mensaje, su vida y el alcance de lo que quería transmitirnos. Saltamos por encima de su humanidad, esquivamos toda su experiencia y vivencia como hombre (judío y de su tiempo) y lo colocamos en una plataforma tan alejada de la humanidad (de todos nosotros) que ni siquiera se nos ocurre pensar que él también hizo ese camino de conversión, buscó el reino de Dios, hizo todo lo posible por preparar el camino del Señor...

Y ése es el mensaje: el de Isaías, el de Juan el Bautista, el de Jesús de Nazaret. Cada uno, a su manera, lanza ese grito: Preparad el camino del Señor...

ISAÍAS: "Habitará el lobo con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pacerán juntos: un muchacho será su pastor.

La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho retoza junto al escondrijo de la serpiente, y el recién destetado extiende la mano hacia la madriguera del áspid. Nadie causará daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país del conocimiento del Señor, como las aguas colman el mar..."

JUAN EL BAUTISTA: "«Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”». Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán..."

JESÚS DE NAZARET: "El tiempo se ha cumplido y ya está cerca el reino de Dios...Convertíos y creed en la buena noticia."

Todos esos mensajes son una urgencia gritada a los cuatro vientos. Para Isaías fue como soñar el futuro de la humanidad. Juan el Bautista entiende que cada uno tiene que ponerse en camino e ir preparando el camino, Jesús de Nazaret grita a sus gentes que ese Reino ya está entre nosotros, que nos demos la vuelta, que creamos en esa buena noticia: Un mundo nuevo, una humanidad nueva, hombres y mujeres llenos de compasión, de solidaridad, de entrega y servicio. Que ese mundo es posible, que es una realidad desde el momento en que yo me pongo en marcha y pongo mi confianza en Dios (nuestro papá-mamá).

Creo que es por ahí que va el mensaje de Jesús y de los profetas. Algo que debo completar en mí mismo, en mi vida de cada día, en este momento presente (el único que tengo y del que dispongo)


Texto del evangelio de Mateo 3, 1-12

Por aquellos días, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».

Este es el que anunció el Profeta Isaías diciendo: «Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”».

Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
«¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?

Dad el fruto que pide la conversión.

Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.

Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.

Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias.

Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».

Éste es el Cordero de Dios...

"...Yo lo he visto y doy testimonio..." 18 de enero 2026 Creo que es importante insistir en que el texto de los evangelios no es u...