...Y fue a establecerse en un pueblo llamado Nazaret
28 de diciembre 2025
Seguimos en plenas fiestas de Navidad y acostumbramos a leer y escuchar los evangelios que nos narran escenas de la infancia de Jesús (su nacimiento, huída y regreso de Egipto, establecimiento en Nazaret). Son textos que conocemos bien y que acostumbramos a representarlos en los belenes de la iglesia o de nuestras casas.
Tal y como nos explican los que entienden mejor el lenguaje de los escritos evangélicos, son narraciones teológicas, un lenguaje que tiene mucho de símbolo, de alegoría, de adaptación para que podamos entender el mensaje profundo de los mismos.
Como tantas otras veces, Fray Marcos centra nuestra atención y nos dice: "-Debemos pensar que (la familia de Jesús) fue una familia normal... En los evangelios no encontramos un modelo de familia. Se dio por bueno el ya existente. Después se adoptó el modelo romano, que tenía muchas ventajas, desde el punto de vista legal. Y luego se vendió como cristiano..." Eso quiere decir que "todo modelo que favorezca el desarrollo de lo humano, es cristiano".
"- (Jesús) fue, pues, una persona normal en una familia normal. Sólo así podré aceptar que Dios está en mí. Éste es el verdadero mensaje del evangelio. Ésta es la buena noticia."
A partir de ahí me toca a mí, escuchar bien el mensaje, hacerlo mío y dar una respuesta: Dios-con-nosotros (Emmanuel) es una realidad en mí, en todos los hombres y mujeres, en toda la realidad de mi entorno, en la naturaleza, en el universo... Y es toda una invitación a dar una respuesta de vida: en la que yo formo unidad, una pequeña parte, de la humanidad, del mundo en el que vivo. Y estoy llamado a dar un cambio total a mi estilo de vida. Parecerme a nuestro padre-madre Dios. Tener su estilo (atención, escucha, comprensión, entrega y servicio... lo que quiere decir solidaridad, fraternidad, compasión).
Miguel Ángel Munárriz nos ofrece este comentario: -"Somos tan sabios, que corremos el riesgo de desdeñar la fe de los cristianos de las primeras comunidades; mucho más centrada en transmitir la buena Noticia que en hacer teología docta. Corremos el riesgo de elaborar una fe a nuestra medida; mucho más erudita, mucho más propia de gente iniciada y mucho menos interpelante, menos fértil, menos contagiosa; una fe a la medida de los sabios e inasequible a la gente sencilla."
"Corremos el riesgo de olvidar que el cristiano no es el que escucha la Palabra, sino el que la escucha y responde a ella. Que lo que da sentido a nuestra vida no es el conocimiento, sino la respuesta; y que sin respuesta acabaremos siendo muy sabios, pero nos perderemos la Buena Noticia. Que para un cristiano responder es aceptar la misión de crear humanidad; es decir, la misión de colaborar en el proyecto de Dios: «Id por el mundo y proclamad el evangelio a todas las gentes»".
Proclamar el evangelio tiene un sentido más profundo que el de decir, explicar, anunciar, ir de un lado a otro enseñando... Mi proclamación tiene que ser como una muestra viviente de mi respuesta, de mi modo de hacer y de vivir... El mensaje de Dios (el ángel del Señor...) también me llega a mí para que me ponga en marcha y vaya o venga, actúe de una manera o de otra...
Texto del evangelio de MATEO 2, 13-15 y 19-23
Apenas se marcharon, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: - Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta nuevo aviso, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche, se fue a Egipto y se quedó allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto. Apenas murió Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: - Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que intentaban acabar con el niño. Se levantó, cogió al niño y a su madre y entró en Israel. Al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá. Entonces, avisado en sueños, se retiró a Galilea y fue a establecerse a un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas: que se llamaría Nazareno.
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