sábado, 20 de abril de 2019

La Pascua

21 de abril de 2019

Resultado de imagen de pascua de resurrecciónCelebramos la Pascua. A lo largo de la Cuaresma hemos reflexionado de manera especial el mensaje de Jesús de Nazaret. Como seguidores del Maestro nos hemos cuestionado si realmente andamos tras sus huellas, si seguimos sus pasos, si vivimos a su estilo.
Este semana, con sus oficios, rezos, procesiones y todo tipo de celebraciones, intentamos acercarnos un poco más a Jesús para ver si captamos el mensaje que nos quiso transmitir siendo fiel hasta el extremo, hasta ese final tan terrible de la muerte en cruz.
Nosotros somos cristianos viejos. Conocemos de memoria la pasión del Señor y sabemos también las narraciones de la resurrección y de sus apariciones a los discípulos... Y me pregunto ¿qué significa para mí todo eso? ¿Afecta a mi vida?
Me temo que la pasión y muerte en cruz, al igual que la resurrección, se haya quedado en mera información: anécdotas de la vida y milagros de Jesús de Nazaret. Además, los sermones y comentarios que hemos escuchado en las iglesias nos hablan más de la grandeza y del poder de Dios al resucitarlo que no del compromiso que tiene que suponer para cada seguidor del Maestro.

La Buena Noticia que Jesús proclamó y trató de llevar a aquella gente y a aquellos pueblos de Galilea era algo que llenaba toda su vida. Y les hablaba de cómo era Dios, de lo que importaba de verdad, de lo que esperaba de cada uno... Y les gritaba que había que cambiar: que la persona (hombre, mujer, niño, niña, extranjero) era más importante que la celebración del sábado. Que Dios se fijaba en los más pequeños y marginados...
Y eso no les gustó a los dirigentes religiosos (los curas y obispos de su religión) y decidieron que tenía que morir.
Y Jesús lo veía y lo sentía. Querían matarlo... Pero él siguió adelante. Su fidelidad al mensaje de Dios.

Ahora, si nosotros no captamos el mensaje de Jesús de Nazaret, seremos como tantas otras personas que también le vieron y le escucharon; pero ni hicieron caso de su mensaje ni cambiaron su vida.

Vivir la Pascua, entiendo que es rehacer el camino de Jesús: Seguimos sus huellas, hacemos nuestro su mensaje e intentamos hacerlo realidad en nuestra vida... Seguro que también nosotros pasaremos de la muerte a la vida, del egoísmo y vivir centrados en nuestras cosas a mirar y acoger con ternura y compasión a las personas que nos rodean comenzando por los más marginados.
Y ese compromiso puede que nos lleve también a nosotros a situaciones de dolor y sufrimiento caminando hacia una humanidad más parecida a nuestro padre Dios.

Texto del evangelio de Juan (20,1-9)

sábado, 13 de abril de 2019

El dolor y la muerte

14 de Abril de 2019

Resultado de imagen de cristo en la cruz (zurbarán)Inma Calvo nos ofrece esta presentación: "Este Domingo de Ramos leeremos el relato de la pasión según Lucas, con su especial punto de vista desde la misericordia. Narrar las últimas horas de Jesús antes de su muerte fue una necesidad para los primeros cristianos, que tenían que dar respuesta al tremendo varapalo que sufrieron: realmente ¿fue un fracaso la pasión y muerte del Maestro? ¿O más bien una lección de cómo se puede vivir con coherencia hasta las últimas consecuencias?..."
Así comenzamos la Semana Santa con una infinidad de versiones y vivencias. Las procesiones, las cofradías, los oficios religiosos, los via-crucis y horas-santas... Y también los muchos que han planificado sus vacaciones a la playa o a la montaña; los que se van a disfrutar de la tranquilidad del pueblo... O simplemente los que se quedan en casa y se enganchan a los numerosos canales de televisión...
¿Qué significa para mi? ¿Qué celebro (si es que celebro algo)? ¿La pasión y la muerte? ¿El dolor, la angustia, el sufrimiento? Sí, creo que las imágenes que hemos visto a lo largo de nuestra vida, de nuestra cultura religiosa, es eso: La pasión y la muerte de Jesús de Nazaret. Las pinturas, las esculturas, todo tipo de representaciones guiadas por las predicaciones de una iglesia de más de dos mil años de tradición nos han llevado a celebrar el final terrible de alguien que proclamaba una gran noticia, nada menos que el reino de Dios...
A aquellas personas que le seguían y confiaban en él y en su proyecto se les hizo tan difícil de asumir que fue necesaria una conversión total, un ver las cosas desde el punto de vista de ese Jesús de Nazaret que vivió centrado totalmente en la "voluntad de Dios", nuestro Padre. Y digo que, quizás, la tradición de la iglesia (y todos nosotros) ha preferido la explicación de que "tenía que ser así", que fue la voluntad de Dios que Cristo muriera por todos nosotros para salvarnos y entonces se hace necesaria la adoración de la cruz y toda la exaltación que ya el mismo San Pablo propone. Aquello de que "Cristo, siendo de condición divina, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo... y se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte y muerte de cruz..." 
Durante todos estos siglos ha parecido una explicación que llenaba de fe y esperanza a todos los seguidores de Jesús de Nazaret: Cristo murió por salvarnos; su pasión y su muerte en la cruz nos han salvado y limpiado nuestros pecados... ¿Qué más podíamos pedir? Pero es realmente así?
Me parece mucho más serio y comprometedor lo que comenta Fray Marcos: "Es un disparate pensar que Dios exigió, planeó, quiso o permitió la muerte de Jesús. Peor aún si la consideramos condición para perdonar nuestros pecados. La muerte de Jesús no fue voluntad de Dios, sino fruto de la imbecilidad humana. Fue el pecado del mundo, el poder y el afán de someter a los demás, lo que hizo inaceptable el mensaje de Jesús. Lo que Dios esperaba de Jesús fue su fidelidad, es decir, que una vez que tuvo experiencia de lo que Dios era, no dejara de manifestarlo a cualquier precio. La muerte de Jesús no fue un accidente; fue la consecuencia de su vida. Una vez que vivió como vivió, era lógico que lo eliminaran..." 
Entonces, celebrar la Semana Santa, reflexionar sobre la Pasión, incluso participar en las procesiones, tiene que ser un asumir el proyecto de Jesús de Nazaret y vivirlo con las consecuencias que tenga. Eso supone asumir su modo de vivir  y hacer realidad que la persona es más importante que las leyes mismas; que las personas marginadas, las sin papeles, las que apenas si pueden sobrevivir..., todas ellas van por delante de la acumulación de poder y riqueza que vemos en nuestra sociedad. Y asumir que Dios anda, sobre todo, entre esa gente.
"Dios no está solamente en la resurrección, -añade Fray Marcosestá siempre en el hombre mortal, también en el dolor y en la muerte. Si no sabemos encontrarlo ahí, seguiremos pensando como los hombres, no como Dios. Es una lección que no acabamos de aprender. Seguimos asociando el amor de Dios con todo lo placentero, lo agradable, lo que me satisface. El dolor, el sacrificio, el esfuerzo lo seguimos asociando a castigo de Dios, es decir a ausencia de Dios. Las celebraciones de Semana Santa nos tienen que llevar a la conclusión contraria. Dios está siempre en nosotros, pero necesitamos descubrirlo también en el dolor y la limitación..."
Texto del evangelio de Lucas (22,14–23,56)

domingo, 7 de abril de 2019

La primera piedra

7 de Abril de 2019

Seguimos con las lecturas y las reflexiones del tiempo de Cuaresma. El domingo pasado se nos proponía la lectura del "hijo pródigo". Hoy hemos escuchado el texto de la "mujer adúltera"... "La Ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras. ¿Tú,qué dices?"
Jesús de Nazaret qué debería decir? Es la Ley de Moisés...
Sí, claro. Es la Ley de Moisés... Pues el que esté sin pecado, que le tire la primera piedra...
Y termina diciéndole: Ninguno te ha condenado?... Yo tampoco te condeno. Anda y en adelante no peques más.

Es un texto que todos conocemos y también recordamos más o menos los comentarios que nos han hecho: el perdón de Dios, su misericordia, el arrepentimiento, la confesión y la preparación para la Pascua...

Cuando reflexiono sobre el texto de este evangelio, me alegra saber que Dios me perdona, que no me condena y me da ánimos para seguir adelante; pero quizás no acabo de entender que el cambio que nos propone Jesús de Nazaret va mucho más allá. Es la conversión de mi mente y de mi corazón. No la confesión, como sacramento, que me permite lavar regularmente mi conciencia como si fuera una lavadora.

Fray Marcos ofrece este comentario: "Es incomprensible e inaceptable que después de veinte siglos, siga habiendo cristianos que se identifiquen con la postura de los fariseos. Sigue habiendo “buenos cristianos” que ponen el cumplimiento de la “Ley” por encima de las personas. La base y fundamento del mensaje de Jesús es precisamente que, para el Dios de Jesús, el valor primero es la persona de carne y hueso, no la institución ni la “Ley”...

Tal vez porque hemos recibido una educación de "cumplir los mandamientos", tendemos a seguir valorando más la Ley, lo que está mandado, por encima de la persona (sin distinción de raza, sexo, religión o pensamiento)... Nos llegamos a sentir molestos como el hermano mayor del "hijo pródigo". Y no nos termina de convencer la facilidad con la que perdona a "esa mujer"... La Ley y toda la casuística de cuándo perdonar y cuándo no...

Entiendo que voy a necesitar muchas horas de reflexión, de meditación y de ejercicio hasta que mis ojos sepan ver, ante todo, a la persona de carne y hueso en la que Dios mismo se hace presente y que me hace comprender que mis pecados son siempre pecados contra los hermanos...

Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra
Texto del evangelio de Juan (8,1-11)

sábado, 30 de marzo de 2019

Una parábola para rumiar

31 de Marzo de 2019

En la eucaristía de este domingo se nos propone la parábola del "hijo pródigo"... 
Así nos la han contado y así nos han predicado para que, como pecadores, nos convirtamos y volvamos al buen camino. Para eso estamos en tiempo de Cuaresma.

Ciertamente es una parábola que siempre me ha impactado, me ha hecho reflexionar, ha hecho revivir en mí todo lo que he hecho y vivido como "hijo pródigo"... y me ha proporcionado momentos intensos de reflexión y deseos de verdadera conversión.

En cambio la propuesta de Fray Marcos (tal como resume Inma Calvo) es hacernos  ver que "cada uno de nosotros somos a la vez los tres personajes: el padre, el hijo pródigo y el hermano mayor. Somos ese hijo menor que dilapida la herencia; también el hijo mayor que no se ha enterado de que está dentro de casa; y sobre todo, estamos llamados a ser como el padre: dispuesto a perdonarnos a nosotros mismos y a fundir nuestro hielo interior con el amor..."

Sí, esa manera de entender la parábola me ofrece una comprensión que me parece más cercana a lo que Jesús de Nazaret quería expresar. Cierto, en muchos momentos me he comportado como el hijo menor que pide la herencia que le toca y dilapida... En otros me parezco al hijo mayor que se cree con más derechos sin comprender todo el cariño y el amor del padre al que siempre lo tiene en casa... Y, sobre todo, la figura del padre, todo compasión y ternura, al que tengo que ir pareciéndome... "Sed compasivos como vuestro padre es compasivo..." Así dirá Jesús en más de una ocasión.

Jesús de Nazaret nos ofrece una visión del Padre que en más de una ocasión nos parece injusta. Al hijo menor que se ha ido de parranda y se ha gastado todo, ni le pide cuentas ni nada. Y además le ofrece una fiesta. Y nosotros (hermano mayor), aguantando todo aquí en casa...
Me pregunto si la iglesia que yo "represento" (con mi manera de hacer y de vivir) no se parece a ese hermano mayor...
Y todavía más: ¿me parece un buen "programa" imitar y vivir como el "padre compasivo"...? Tal vez tendríamos que hacer hincapié precisamente en eso. 
Y Fray Marcos insiste en que ese Dios de Jesús de Nazaret no es alguien que esté fuera en algún sitio que llamamos "cielo"; sino que está dentro de nosotros (dentro de nuestra vida, dentro de nuestra carne) y tenemos que revivirlo, hacer que se vaya haciendo una realidad...
¡Una parábola para rumiar!
Testo del evangelio de Lucas (15, 1-3.11-32)

sábado, 23 de marzo de 2019

La higuera estéril

24 de Marzo de 2019

higueraEstamos en Cuaresma y en las celebraciones se han escogido textos que nos ayuden a reflexionar y, sobre todo, a cambiar de rumbo, de mentalidad, de estilo de vida.
En el blog o página  web ecleSALia.net la nueva entrada "¿Castigos divinos? No, gracias", Inmma Calvo ofrece esta excelente entrada: "En el evangelio de este domingo, la higuera estéril, encontramos una gran enseñanza. Como dice Fray Marcos, hay que “superar la idea del Dios que premia a los buenos y castiga a los malos”. “Debemos dejar de interpretar como actuación de Dios lo que no son más que fuerzas de la naturaleza o consecuencia de atropellos humanos”. La higuera que debe dar fruto somos cada uno de nosotros. Alcanzar la plenitud como seres humanos es nuestra tarea. Nadie tiene que venir a castigarnos; conseguirlo, o no, ya es nuestro propio premio o castigo." 
Y ahí estamos. Por un lado con la mentalidad antigua de los premios y castigos de un Dios que nos vigila y lleva cuenta de todo lo que hacemos... Por otro la queja de que nuestra iglesia se hace cada vez más rancia y fuera de onda... Incluso, tal vez, nos quejamos a Dios mismo porque no interviene un poco más para solucionar los tantísimos problemas que tiene nuestro mundo.
Fray Marcos lo comenta así: "Si no os convertís, todos pereceréis. La expresión no traduce adecuadamente el griego "metanohte", que significa cambiar de mentalidad, ver la realidad desde otra perspectiva. Perecer no es desaparecer sino malograr la existencia. No dice Jesús que los que murieron no eran pecadores, sino que todos somos igualmente pecadores y tenemos que cambiar de rumbo..."

Si no nos convertimos, si no cambiamos de mentalidad, nosotros mismos nos castigamos y sin darnos cuenta prestamos nuestro apoyo a esta sociedad y a este mundo que , día a día, contamina, contagia, destruye, esclaviza y margina a todo lo que no es su afán y su dominio (riqueza-dinero; poder-dominio; fama-adoración)... Todas las propuestas y tentaciones que fue experimentando el mismo Jesús de Nazaret.
Por eso, cada vez que participo en la eucaristía me parece escuchar el mensaje del Maestro.

José A. Pagola lo expresa de esta manera: Jesús "sigue repitiendo incansable su mensaje: Dios está ya cerca, abriéndose camino para hacer un mundo más humano para todos... Jesús sabe bien que Dios no puede cambiar el mundo sin que nosotros cambiemos. Por eso se esfuerza en despertar en la gente la conversión: «Convertíos y creed en esta Buena Noticia». Ese empeño de Dios en hacer un mundo más humano será posible si respondemos acogiendo su proyecto..."

Si el ésa es la buena noticia de Jesús de Nazaret, si ése es el evangelio, todo mi esfuerzo tendrá que ir dirigido, precisamente a eso: a hacer de mi entorno (mi casa, mi barrio, mi ciudad) un conjunto más humano, más solidario, más fraterno, más a la manera del Dios que nos muestra Jesús.

Texto del evangelio de Lucas (13,1-9)

domingo, 17 de marzo de 2019

Transfigurado

17 de Marzo de 2019

El texto del evangelio de Lucas que escuchamos este domingo nos narra la Transfiguración. Algo que todos conocemos y que, probablemente, siempre nos ha costado entender.
Los teólogos de hoy en día nos advierten de que no se trata de un hecho real que se cuenta como si fuera una noticia para la radio, la televisión o los periódicos. Toda la narración se mueve en una mentalidad y en un pensamiento religioso muy diferente a lo que nosotros pensamos hoy.
Jesús de Nazaret vivió de una manera intensa y comprometida su relación con Dios y todo lo que hacía era siempre un reflejo de esa vida. Y sus momentos de oración, de contemplación o como queramos expresarlo, eran al mismo tiempo un tiempo de unirse e identificarse con la "voluntad de Dios": Que sea santificado su nombre. Que venga su reino. Que sepa hacer su voluntad... Y no me dejes caer en la tentación..."
Entonces Jesús se transfiguraba. Y, aunque pudiera darse cuenta de la posibilidad de su persecución y de su muerte, toda su vida la sentía y la ponía en las manos de "su Padre"... Y sólo cuando nosotros vivimos y actuamos siguiendo sus huellas, empezamos a entender lo que los primeros discípulos llegaron a captar y se vieron empujados a seguirlo hasta el final.
El texto del evangelio nos propone en forma de una voz que nos llega desde el más allá: "Este es mi hijo el escogido, escuchadle..." Y pienso que ése es el mensaje. Escuchar con el corazón, con el compromiso de aceptar su estilo de vida. Y entender que el "reino de Dios", la nueva humanidad, todo lo que Dios tiene pensado darnos... ya está dentro de todos nosotros. Y si no nos centramos, no hacemos más que mirar hacia afuera o hacia el más allá.
Fray Marcos lo comenta de esta manera: "El evangelio nos dice que no tenemos nada que esperar para el futuro. La buena noticia no está en que Dios me va a dar algo más tarde, aquí abajo o en un hipotético más allá, sino en descubrir que todo me lo ha dado ya (El reino de Dios está dentro de vosotros). En Jesús está ya la plenitud de la divinidad, pero está en su humanidad. La divinidad de Jesús no se puede percibir por los sentidos ni deducir de lo que se percibe. De fenómenos externos no puede venir nunca una certeza de la trascendencia, por muy espectaculares que parezcan..."
Cuando nos topamos con alguien que vive con intensidad cada momento de su existencia, sentimos algo especial y nos parece entender que la vida de esa persona se ha transfigurado. No es como nosotros. Y nos permite entrever cómo debería ser nuestra propia vida.
Texto del evangelio de Lucas (9,28b-36)

sábado, 9 de marzo de 2019

Las Tentaciones

10 de Marzo de 2019

Comenzamos la Cuaresma. Todavía nos quedan recuerdos de cuando la religión, sus fiestas y celebraciones eran de obligado cumplimiento.
Ahora tienen mucho más eco e importancia los carnavales y disfraces que se extienden por todas partes.
Por eso, al dar inicio a los cuarenta días de preparación a la Pascua me pregunto la manera de plantear y de vivir nuestra Cuaresma.

Lógicamente, cada persona, cada grupo o comunidad puede vivirla de todas las maneras posibles: Oraciones y penitencias; devociones; via-crucis y procesiones... Todo lo que pueda ayudar a los seguidores de Jesús de Nazaret a la "conversión" y cambio de vida de manera que la buena noticia del evangelio se vaya haciendo una realidad entre nosotros.

En mi esfuerzo diario por caminar "tras las huellas" del Maestro, hoy la lectura del evangelio de Lucas (4, 1-13, sobre las Tentaciones de Jesús) me hace reflexionar sobre esas mismas tentaciones que nos plantean, también a nosotros, a lo largo de nuestro camino.

Tal vez, los sermones y explicaciones nos han llevado a creer que Jesús no tuvo realmente "tentaciones"... O que el "diablo" se las planteó así tal cual... O que todo eso ya lo sabía ya que era el Hijo de Dios... Pero creo que Jesús de Nazaret vivió y caminó en la línea de la "buena noticia" afrontando todas esas tentaciones. Jesús y todos sus seguidores: "No sólo de pan vive el hombre... Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo darás culto... No tentarás al Señor tu Dios..." (Dinero, Poder, Placer)

Al hacer mi reflexión, me vienen a la mente los comentarios y parábolas de Jesús de Nazaret: El reino de Dios es como esa semilla que el labrador sembró en su campo... Si la semilla no muere, no dará fruto...
...Y de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma...
...O como el pastor que tenía 100 ovejas... Dejó las 99 y fue a buscar a la que se había perdido...

Siento que lo importante no es tener o pertenecer a una iglesia o a una comunidad grande con muchas celebraciones y ceremonias, con una multitud que aclama y sale en procesiones impresionantes. Creo que no. Me parece que no era ésa la idea de Jesús, ni su proyecto. La levadura que se disuelve y desaparece para hacer fermentar toda la masa; el grano que se muere para que nazcan otras muchas espigas; el pastor que está pendiente de la oveja descarriada... Porque el proyecto de Jesús, su buena noticia, tiene de fondo una humanidad nueva, tierna y compasiva con el estilo de Dios nuestro Padre (como el padre del hijo pródigo...)

En un mundo como el nuestro sigue existiendo una multitud inmensa de personas que necesitan sentir y experimentar la "buena noticia" de Jesús de Nazaret. Seguimos teniendo muchas personas marginadas por nuestra sociedad del "bienestar". Seguimos clasificando a las personas por su color, por su religión, por su nacionalidad, por el sexo. Y eso da origen a marginación, desprecio y rechazo...
Nuestras tentaciones... Tomar en serio la buena noticia del evangelio nos resulta duro y tendemos a rebajar sus exigencias; pero "si quieres venir tras de mí..." Sí, tendremos todas esas tentaciones.
Texto del evangelio de Lucas (4, 1-13)