miércoles, 14 de enero de 2026

Éste es el Cordero de Dios...

"...Yo lo he visto y doy testimonio..."

18 de enero 2026

Creo que es importante insistir en que el texto de los evangelios no es una narración histórica en la que se nos narran actos y acontecimientos ocurridos hace dos mil años. Hacer una lectura literal de los mismos, a mi entender, nos aleja de su mensaje y de su comprensión.

Como comenta  Fray Marcos: -"Juan pone en labios del Bautista la cristología de su comunidad, que era muy avanzada. Ni siquiera sus discípulos más íntimos supieron quién era después de vivir con él durante tres años; menos podía saberlo el Bautista, antes de que Jesús comenzara su predicación... Esto es un montaje de la segunda o tercera generación de cristianos para resaltar la figura de Jesús que consideraban divino".

Hay otro detalle que, siempre que participo en la Eucaristía, me hace reflexionar. Cuando decimos: "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ten piedad de nosotros..." Lo decimos y lo rezamos con un sentimiento (a mi modo de entender) que se diría que externaliza el quitar el pecado del mundo y nuestra salvación. Él es el Salvador, el que nos libera del pecado, de la muerte, de todo mal... y nos lleva a la vida eterna.
He utilizado ese término externalizar que se viene aplicando a las grandes empresas que contratan y subcontratan a otras empresas más pequeñas para que se ocupen de solucionar problemas o reparaciones que puedan afectar al servicio de la misma.
De igual modo, parece que aplicamos a Jesús el trabajo de la salvación.
Entonces me pregunto: -¿Cómo funciona eso?
De verdad basta que estemos bautizados para que Jesús nos salve?

Para responder a eso creo que tenemos que retroceder y acudir al mensaje primero de Jesús: -"El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Noticia"... Es su gran mensaje. Todo su esfuerzo. Toda su predicación o enseñanza. Todo su testimonio. Toda su exigencia es ésa: Convertíos, cambiad de actitud, vivid de otra manera... sólo así seréis, de verdad, hijos de Dios. Es la invitación que ofrece a todos los que le quieren escuchar: a los fariseos, a los publicanos, a la gente sencilla, a los marginados (pobres, enfermos, leprosos), a los ricos (Zaqueo), a los que trabajaban para los romanos cobrando impuestos (Mateo), a las prostitutas, a los/las extranjeras...
Unos le escucharon y le siguieron. Otros lo rechazaron, lo odiaron y lo mataron.

Creo que todos estamos llamados a escuchar ese mensaje y a responder al mismo.
Sí, Dios está con nosotros. Siempre. Y nos manda su aliento...; pero es nuestra respuesta y nuestra actitud la que decide si quiero seguir sus huellas...
Fray Marcos completa su comentario: -"Jesús quitó el pecado del mundo escogiendo el camino del servicio, de la pobreza, de la entrega hasta la muerte..."
Entiendo que Jesús puso toda su vida en ello. Identificado con el plan de Dios, su voluntad, su vida misma... así era su mensaje. Y ello le llevó hasta el final terrible de la cruz. Y nos dejó esa vida nueva (la que llamamos de resucitado) a a que estamos llamados.

Y cuando vivimos de esa manera, también nosotros podremos afirmar lo que escribe Juan: -"Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios"...


Texto del evangelio de Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.

Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

jueves, 8 de enero de 2026

Jesús se presentó a Juan para que lo bautizara...


"Éste es mi hijo amado"...

11 de enero 2026

El Bautismo de Jesús

Como final del tiempo de Navidad la Iglesia nos propone "El Bautismo de Jesús", según la narración de Mateo.
Cada paso que damos en el seguimiento de Jesús debemos centrarlo en el mensaje que nos da y, sobre todo, en el proceso y vivencia de Jesús mismo.
Demasiado a menudo (siguiendo la predicación y explicaciones recibidas en la Iglesia) hemos hecho una lectura literal de lo que pudo ocurrir. Además, partiendo de las bases de la teología (escrita, leída y explicada), damos por hecho que Jesús, como hijo de Dios (hijo unigénito del Padre..., el que está a su derecha..., el resucitado...), su paso por la tierra fue sólo para salvarnos... Y todo su proceso o vivencia la hizo desde su divinidad envuelta en la carne de su humanidad... De ahí que el Bautismo que recibió de Juan sería algo así como para darnos ejemplo, o para mostrar su humildad...
Tomando el evangelio de esa manera echamos a perder todo su mensaje. No entendemos nada de lo que debió ser su vivencia (hombre como todos nosotros) buscando siempre la unidad con Dios (a quien siempre llama Abbá).
Nos aferramos a la teología de San Pablo y a lo que comentaron y explicaron los doctores, obispos y demás de cultura helénica y seguimos viendo a Jesús como Dios, hijo unigénito de Dios, de naturaleza divina... con todas las prerrogativas que todo eso supone. De ahí que su crecimiento como hombre, como persona humana, se queda en pura representación.
Y no creo que los primeros seguidores y seguidoras (incluidos los que escribieron los evangelios) entendieran así el mensaje de Jesús.

Creo que el comentario que escribe Fray Marcos nos ayuda a captar mejor el mensaje oculto del texto: "-El relato del bautismo deja claro que la trayectoria de Jesús fue obra del Espíritu... Dios se hace presente a través de su Espíritu." "El relato del bautismo intenta resumir un proceso que duró toda la vida. Lo demuestra su relación con las tentaciones..." "La toma de conciencia de lo que era Dios en él, fue un proceso que no terminó nunca. El bautismo fue un paso más, aunque decisivo. No tomamos en serio la vivencia de Jesús..."

El mensaje que nos da y nos grita desde el principio: Convertíos, el reino de Dios está cerca...  es algo que tiene que llegarme hasta lo más hondo. Cambiar mi mentalidad, mi actitud, el objetivo de mi vida. Buscar, ante todo, el reino de Dios... Que Dios y su aliento me penetre y me lleve a dejar que se haga presente en mí. Esa atención consciente de la que hablan los místicos orientales. Ver la vida y todo lo que me rodea con los mismos ojos de Dios de manera que den un vuelco a actitud y a todo lo que me rodea.


Texto del evangelio de Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.

Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».

Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».

Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.

Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

sábado, 3 de enero de 2026

A Dios nadie lo ha visto jamás...

...Él nos lo ha dado a conocer

4 de enero 2026

El texto que escuchamos este domingo segundo de Navidad nos habla Juan en unos términos que se nos hace difícil de captar y asimilar. Noas habla del Verbo, del Logos, de la Palabra...

Echo mano del comentario de Fray Marcos para intentar hacerme con el mensaje que nos quiere transmitir:
"-Al hablar del Verbo, del Logos, de la Palabra, tendemos a pensar que Jesús es sobre todo el que conocía a Dios y por eso nos explica teóricamente lo que es Dios."
"-El prólogo nos dice algo muy distinto. No es la palabra  la que explica la Vida sino la Vida que hace comprensible la Palabra. Esto es muy difícil de comprender para el mundo racionalista en el que nos desenvolvemos."
"-Nuestra primera preocupación debe ser hacer nuestra esa Vida que nos llevará a entender la Palabra. Sin vivencia interior no podremos entender la divinidad."
"-Ni las cristologías más sofisticadas podrán llevarnos a una comprensión del misterio de Jesús. A la Realidad trascendente no podremos llegar más que viviéndola."

"Ella contenía vida, y la vida era la luz del hombre. La Vida es primero que la luz. La ilumina­ción viene precisamente porque ha llegado la Vida. El Génesis dice que la Luz fue lo primero. La idea de que la Vida es anterior a la luz, es clave para entender el evangelio de Jn.

El mundo no la reconoció. Los suyos no la acogieron. Para el AT el pecado era no obedecer a Dios. Para Juan, es no reconocer a Jesús. No hay que entenderlo en el sentido intelectual griego, sino en el sentido semita. Conocimien­to que entraña una actitud de fidelidad.

A cuantos le recibieron, los ha hecho capaces de hacerse hijos de Dios. Se trata de una afirmación rotunda y desorbitada. Dios es siempre Padre, pero el ser hijo depende de cada ser humano. Ninguna de las ideas de hijo sirve para comprender lo que Juan quiere decir. La fe en Jesús nos capacita para actuar como Dios, para hacer presente a Dios, para ser hijos."

Todo ese largo comentario de Fray Marcos puede ayudarnos a entrever el mensaje del texto del evangelio de Juan. Sólo cabe apuntarnos a vivir siguiendo las huellas del Maestro. Vivir... No, a saber cosas sobre el evangelio, sobre Jesús, sobre Dios o sobre los santos. Nuestra vivencia nos hará empezar a experimentar eso de ser hijos de Dios.


Texto del evangelio de Juan 1, 1-18

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombresY la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Éste es el Cordero de Dios...

"...Yo lo he visto y doy testimonio..." 18 de enero 2026 Creo que es importante insistir en que el texto de los evangelios no es u...