"...Yo lo he visto y doy testimonio..."
18 de enero 2026
Creo que es importante insistir en que el texto de los evangelios no es una narración histórica en la que se nos narran actos y acontecimientos ocurridos hace dos mil años. Hacer una lectura literal de los mismos, a mi entender, nos aleja de su mensaje y de su comprensión.
Como comenta Fray Marcos: -"Juan pone en labios del Bautista la cristología de su comunidad, que era muy avanzada. Ni siquiera sus discípulos más íntimos supieron quién era después de vivir con él durante tres años; menos podía saberlo el Bautista, antes de que Jesús comenzara su predicación... Esto es un montaje de la segunda o tercera generación de cristianos para resaltar la figura de Jesús que consideraban divino".
Hay otro detalle que, siempre que participo en la Eucaristía, me hace reflexionar. Cuando decimos: "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ten piedad de nosotros..." Lo decimos y lo rezamos con un sentimiento (a mi modo de entender) que se diría que externaliza el quitar el pecado del mundo y nuestra salvación. Él es el Salvador, el que nos libera del pecado, de la muerte, de todo mal... y nos lleva a la vida eterna.
He utilizado ese término externalizar que se viene aplicando a las grandes empresas que contratan y subcontratan a otras empresas más pequeñas para que se ocupen de solucionar problemas o reparaciones que puedan afectar al servicio de la misma.
De igual modo, parece que aplicamos a Jesús el trabajo de la salvación.
Entonces me pregunto: -¿Cómo funciona eso?
De verdad basta que estemos bautizados para que Jesús nos salve?
Para responder a eso creo que tenemos que retroceder y acudir al mensaje primero de Jesús: -"El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Noticia"... Es su gran mensaje. Todo su esfuerzo. Toda su predicación o enseñanza. Todo su testimonio. Toda su exigencia es ésa: Convertíos, cambiad de actitud, vivid de otra manera... sólo así seréis, de verdad, hijos de Dios. Es la invitación que ofrece a todos los que le quieren escuchar: a los fariseos, a los publicanos, a la gente sencilla, a los marginados (pobres, enfermos, leprosos), a los ricos (Zaqueo), a los que trabajaban para los romanos cobrando impuestos (Mateo), a las prostitutas, a los/las extranjeras...
Unos le escucharon y le siguieron. Otros lo rechazaron, lo odiaron y lo mataron.
Creo que todos estamos llamados a escuchar ese mensaje y a responder al mismo.
Sí, Dios está con nosotros. Siempre. Y nos manda su aliento...; pero es nuestra respuesta y nuestra actitud la que decide si quiero seguir sus huellas...
Fray Marcos completa su comentario: -"Jesús quitó el pecado del mundo escogiendo el camino del servicio, de la pobreza, de la entrega hasta la muerte..."
Entiendo que Jesús puso toda su vida en ello. Identificado con el plan de Dios, su voluntad, su vida misma... así era su mensaje. Y ello le llevó hasta el final terrible de la cruz. Y nos dejó esa vida nueva (la que llamamos de resucitado) a a que estamos llamados.
Y cuando vivimos de esa manera, también nosotros podremos afirmar lo que escribe Juan: -"Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios"...
Texto del evangelio de Juan 1, 29-34
En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».
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