lunes, 6 de julio de 2026

Salió el sembrador a sembrar...

 

"El que tenga oídos, que oiga"

12 de julio 2026

Los textos del evangelio que escuchamos y leemos regularmente están llenos de parábolas y comparaciones.

Jesús que andaba lleno de esa vivencia de lo que llamaba "el reino de Dios" (referencia a Dios mismo en su vida) quería comunicar a toda aquella gente qué podía significar dejarse invadir de Dios, que Dios fuera el objetivo de su vida. Y para hacérselo comprender se lo iba contando en parábolas, pequeñas historias y ejemplos de actitudes, gestos y realidades que ellos y ellas tocaban con sus manos y lo vivían cada día.

Hoy escuchamos la parábola del sembrador... "Salió el sembrador a sembrar..." Era algo super-conocido. Lo hacían o lo veían hacer cada año al llegar el tiempo.
Se sembraba de la manera que llaman "a voleo": "La siembra al voleo consiste en esparcir semillas al azar sobre un terreno...Se hacía a mano  y era el modo más antiguo que utilizaban los agricultores y campesinos."
Claro, al lanzar la semilla, como explica la parábola, "una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta."

Es una parábola que hemos escuchado muchas veces. Y también son muchas las explicaciones que nos han ido dando...
-Que Dios es el sembrador
-Que la semilla es su palabra
-Que la tierra es cada uno de nosotros
-Que hay buena  y mala tierra...

Al final, a mi modo de entender, salíamos con el corazón un poco encogido y preocupado. Porque, tal vez, yo era mala tierra o estaba lleno de piedras o tenía muchas malas hierbas y abrojos o espinos...  O quizás mi corazón y mi alma era duros como el camino...

Como comenta Fray Marcos: -"No debemos pensar en buenos y malos sino buscar en nosotros mismos la tierra dura, las zarzas, las piedras."
-"Dar fruto no es hacer obras buenas. La principal labor de todo ser humano no es hacer cosas sino hacerse, dar sentido a mi existencia, viviendo la Unidad que Dios realiza en mí. El éxito no es el objetivo de mi vida. Si vivo la presencia de Dios en mí, la manifestaré en todo."

Es algo que me parece profundo y con un gran sentido de evangelio. Quizás, durante mucho tiempo, hemos creído que seguir las huellas del Maestro era hacer obras buenas, ser buena gente, cumplir lo que mandaban... sin captar la vivencia de Jesús, la que nos quería mostrar a través de las parábolas. Como dice Fray Marcos: dar sentido a mi existencia, viviendo la Unidad que Dios realiza en mí...
-"Si vivo la presencia de Dios en mí..."
El acertar, el tener éxito, el que me acepten, el que me admiren... Muchas veces todo eso se ha convertido en el objetivo de nuestra vida. Y si no es así, nos entristece, nos desanimamos, vemos todo en negativo...
Y olvidamos lo principal: La presencia de Dios en nuestra vida.
"Salió el sembrador a sembrar..."
Por eso, como dice Jesús: "El que tenga oídos, que oiga"

Texto del evangelio de Mateo 13, 1-23

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».
Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:
«Por qué les hablas en parábolas?».
Él les contestó:
«A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.
Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías:
“Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver;
porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos;
para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón,
ni convertirse para que yo los cure”.
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador:
si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.
Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».


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