martes, 31 de diciembre de 2024

Encontraron a María, a José y al niño


Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios

1 de enero 2025 - AÑO NUEVO

Fiesta de Santa María, madre de Dios

Estamos en fiestas de Navidad. Terminamos un año (con fiestas, encuentros de familia, misas y oraciones) y empezamos uno nuevo (con esperanza como propone el Papa Francisco) iniciando un Jubileo y con muchas propuestas (o propósitos) que, en más de una ocasión, se quedan en eso: propuestas.


La Iglesia nos propone iniciar el año con la fiesta de SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS. 
Lo tenemos tan asumido que ya no nos llama la atención. Así nos lo enseñaron, así lo hemos ido repitiendo y así nos parece bien festejar a la madre de Jesús (a la que, por cierto, también le llamamos "madre nuestra").

Al leer el evangelio de hoy me ha llamado la atención la actitud y participación de los pastores.
Me ha hecho reflexionar el comentario de Fidel Aizpurua: "Tengamos en cuenta de que ser pastor era en aquel contexto social ejercer uno de los oficios considerados malditos porque los pastores vivían al raso descuidando a sus mujeres en casa durante la noche (eso decían), no iban a los rezos de la sinagoga, eran considerados ladrones, andaban siempre con vísceras y sangre, etc. Gente sin honor, los que no cuentan. Resulta que ellos son los mensajeros del nacimiento. Tiene la cosa metralla: los menos honorables son los mensajeros."

Quizás nos hemos entretenido mirando las figuras del belén y hemos dejado a un lado el mensaje profundo que conlleva.
Podemos recordar el himno del Magníficat que el evangelista pone en boca de María: "A los pobres colmó de bienes, a los ricos despidió vacíos..."
Las parábolas de Jesús nos dan muchas pistas que nos ayudan a entender el Reino de Dios...

Entonces me pregunto yo mismo: -¿A quíén encuentro yo? 
Los pastores encontraron a María, a José y al niño... Y se fueron alabando y glorificando a Dios.
Creo que todo el evangelio es una invitación a descubrir el Reino de Dios, una realidad que está más allá de las doctrinas, ceremonias y fiestas. 
"Dios con nosotros", así se le anuncia. Y sólo cuando llegamos a experimentarlo estamos en disposición de alabar y glorificar comunicando a los demás la salvación del Señor.

"Es hora, como escribe Fray Marcos, de tomar conciencia de que no podemos descubrir lo que Jesús (y María y José) vivió, si no lo vivimos también nosotros... Ni verdades teológicas, ni normas morales, ni ritos litúrgicos pueden suplir la experiencia interior".

Texto del evangelio de LUCAS 2, 16-21


martes, 17 de diciembre de 2024

Feliz la que ha creído

María se levantó y se puso en camino

22 de diciembre 2024

El texto del evangelio de Lucas que leemos/escuchamos este domingo 4º de Adviento nos trae una reflexión profunda. No es un texto histórico (como nosotros entendemos hoy en día la historia); pero a través de sus imágenes podemos captar el espíritu de la Navidad que llega y que nos invita a vivir la alegría de tener a Dios con nosotros (Enmanuel).

Es un texto original del evangelio de Lucas. Es el episodio en el que nos narra que María va a visitar a su prima Isabel que, también ella, espera un hijo. Un texto para contemplar y dejarnos llevar de los sentimientos más profundos.

Como comenta Fray Marcos, "Lucas nos habla de las características de los nuevos tiempos a través de las mujeres, olvidándose un poco de los hombres. Es una originalidad muy significativa que sólo este evangelista recoge..."

María. Ha escuchado y sentido el mensaje del Señor y... se pone en camino.
Isabel. Escucha el saludo de María y se hace eco, incluso físicamente, del mensaje: Bendita, feliz, la que ha creído... porque lo que te han dicho se cumplirá.

Luego el evangelista pone en boca de María ese himno tan profundo y tan tierno del Magníficat que recoge lo más íntimo y más inspirado del Antiguo Testamento: "Alaba mi alma al Señor... Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos..."

Creo que nosotros, con toda la tradición de la Iglesia, hemos recogido el texto y hemos ensalzado a la madre de Jesús que visita a su prima Isabel. Hemos rezado muchas veces el himno del Magníficat; pero hemos dejado de lado la actitud y el estilo de María. 
Me atrevería a afirmar que ésa fue también la manera de muchas mujeres que siguieron las huellas del Maestro. Personas que se ponían en camino, que estaban atentas, que servían. Y debían estar presentes en todas las comunidades.

Todos sabemos y tenemos experiencia de la actividad y presencia de las mujeres en nuestras comunidades cristianas. Siempre nos preguntamos ¿qué sería de nuestras iglesias si ellas faltaran?
Se comenta que la Jerarquía (cardenales, obispos, sacerdotes) tienen miedo de confiar en ellas. Y es una pena, porque ellas, en general, tienen una sensibilidad y una capacidad de atención y servicio que está muy por encima de la que tenemos los hombres.
Si el mensaje de Jesús es un mensaje de amor y servicio, ¿por qué nos empeñamos en dar más importancia a mandar, dirigir, disponer, ordenar e imponer? El mensaje de la Buena Noticia de Jesús no se manda, ni se ordena, ni se impone... El que quiera ser el primero, que se haga esclavo de todos. Y, ciertamente, las mujeres saben mucho de eso.

Feliz la que ha creído... Y María se puso en camino. Así preparamos la Navidad, la llegada del Señor. Sí, a todos los rincones, a todos los barrios, a todas las casas... También a las de los marginados y olvidados.


Texto del evangelio de Lucas 1, 39-45


miércoles, 11 de diciembre de 2024

¿Qué debemos hacer?

Alegraos... El Señor está cerca

15 de diciembre 2024

Ya estamos en el 3º domingo de Adviento. Y el texto del evangelio, por boca de Juan el Bautista, nos responde a la pregunta que todos deberíamos hacernos: -"¿Qué debemos hacer?

Una gran tradición de la Iglesia nos ha ido transmitiendo mensajes y palabras parecidas a las que aconsejaba Juan el Bautista: Compartir, ser solidarios, acordarnos de los más necesitados, de los oprimidos, de los que carecen de lo más necesario...
Es más, podríamos decir que todo eso ya lo hemos hecho siempre..., especialmente en estas fechas anteriores a la Navidad.

Sin embargo creo que la pregunta sigue ahí pendiente. Anunciamos la Navidad que llega. Adornamos nuestras calles y plazas. También nuestras casas. Respondemos a la llamada solidaria que nos hacen nuestras parroquias. Organizamos oraciones y ceremonias especiales. Retiros de oración. Y echamos mano de los villancicos que completen nuestra alegría por la llegada del Señor...

Quizás, con nuestras oraciones y ceremonias, con nuestros ritos, seguimos manteniendo la actitud de los contemporáneos de Juan el Bautista: seguimos esperando. No hemos descubierto la actitud y sentido profundo del estilo de Jesús de Nazaret. "Dios con nosotros". Creo que lo mantenemos en nuestras celebraciones y lo rezamos en nuestro corazón. Señor, ven a salvarnos. Ponemos nuestra fe y nuestra esperanza en que él vendrá a salvarnos, nos librará de todas nuestras miserias y nos llevará a su reino.

Como comenta Fray Marcos: -"No hemos aceptado la encarnación ni en Jesús ni en nosotros. No nos interesa para nada el “Emmanuel” (Dios-con-nosotros), sino que Jesús sea Dios y que él, con su poder, potencie nuestro ego. Lo que nos dice la encarnación es que no hay nada que cambiar, Dios está ya en mí y esa realidad es lo más grande que podría esperar. Ésta tendría que ser la causa de nuestra alegría. Lo tengo ya todo. No tengo que alcanzar nada. No tengo que cambiar nada de mi verdadero ser. Tengo que descubrirlo y vivirlo. Mi falso ser se iría desvaneciendo y mi manera de actuar cambiaría."

Estoy recordando esa canción que solemos cantar en la celebración de la misa: "Ven, Salvador, ven sin tardar. Tu pueblo santo esperando está". Y tal vez, al final de las fiestas navideñas sintamos pena porque se apagan las luces, se terminan las fiestas, se acabaron los regalos y volvemos al ritmo de siempre... hasta las próximas navidades en las que volveremos a cantar lo mismo.
¿No habremos perdido el camino? Es como si no aceptáramos el mensaje de Jesús de Nazaret. Dios está con nosotros. No es sólo una afirmación refiriéndose a Jesús (Emmanuel = Dios con nosotros). Es su mensaje más importante y original: Dios está con nosotros. Está en mí y en tí. Está en todo lo que hacemos y vivimos... Sólo nos falta descubrirlo y aceptar convertirme para entrar en el reino de Dios.

"La presencia de Dios en mí -escribe Fray Marcosno depende de mis acciones u omisiones. Es anterior a mi propia existencia y ni siquiera depende de Él pues no puede no darse. No tener esto claro nos hunde en la angustia y terminamos creyendo que solo puede ser feliz el perfecto, porque solo él tiene asegurado el amor de Dios. Con esta actitud estamos haciendo un dios a nuestra imagen y semejanza; estamos proyectando sobre Dios nuestra manera de proceder y nos alejamos del evangelio que nos dice lo contrario."

Cuando Jesús nos cuenta la parábola de la oveja perdida, nos está dando el mejor resumen de su pensamiento y de su vida. "En todo el Antiguo Testamento Dios castigaba al malo y premiaba al bueno. Por eso dicha parábola -escribe Fray Marcos- desconcertó a los judíos y nos sigue desconcertando a nosotros. Estamos incapacitados para entender que Dios hace lo mismo por un pecador que por un santo". Probablemente esa es nuestra ceguera y pedimos señales y milagros que nos salven y el mundo que nos rodea se transforme en el mismísimo reino de los cielos.

Alegrémonos, pues. Dios está cerca, está con nosotros... Es una afirmación que me gustaría que se hiciera siempre en nuestras celebraciones... No, que el Señor esté con vosotros... El Dios del que nos habla Jesús de Nazaret está siempre con nosotros.


Texto del evangelio de Lucas 3, 10-18


viernes, 6 de diciembre de 2024

El Señor está contigo


Cúmplase en mí lo que has dicho

"2º domingo de adviento" (Fiesta de la Inmaculada)

8 de diciembre 2024

Este domingo celebramos la fiesta de la Inmaculada, por un lado, y también el 2º domingo de Adviento.

Me parecía que no sería fácil hacer un comentario que me ayudara a reflexionar sobre las dos cosas; pero después de leer los comentarios de Fray Marcos, me parece que María es el mejor ejemplo del Adviento.

Ella, como todos los que esperaban la llegada del Mesías, fue la mujer que vivió toda su vida con esa disposición que el evangelista Lucas pone en sus labios: "Cúmplase en mí lo que has dicho".

Y ahora el comentario que ofrece Fray Marcos: -"Hoy sabemos que la grandeza del ser humano consiste en manifestar a Dios, no en su poder o en su grandeza, sino en su capacidad de darse a los demás. María es grande por su sencillez, porque acepta ser nada, separada de Dios. María no es una extraterrestre, sino una persona humana exactamente igual que cada uno de nosotros. Lo único extraordi­nario fue su fidelidad y disponibilidad, su capacidad de entrega. Toda la grandeza de María esta encerrada en una sola palabra: "FIAT" (cúmplase en mí lo que has dicho). María no puso ningún obstáculo a que lo divino que había en ella se desplegara totalmente; por eso, llegó a la plenitud de lo humano."

Un paso más. Y ahí creo que todos nosotros, como Iglesia, hemos colocado a María tan lejos de la realidad y de la condición humana (y femenina) que difícilmente puede servirnos de referencia.

"Si consideramos a María - sigue el comentario de Fray Marcoscomo una privilegiada, podemos decir: si yo hubiera tenido los mismos privilegios, hubiera sido igual que ella; y nos quedamos tan anchos. No, tú tienes todo lo que ella tuvo, porque Dios se te ha dado totalmente como a ella. Si no has llegado a lo que ella llegó, es por tu culpa. En todo caso, sigue siendo tu meta."

Entonces ¿qué podemos descubrir en María? ¿qué hubo de especial en su vida?

"En el fondo, esta fiesta nos hace descubrir en María lo que hemos descubierto en Jesús, la absoluta presencia de Dios en un ser humano. El único título que Jesús se dio a sí mismo fue “Hijo de hombre”, es decir modelo de hombre, hombre acabado. Claro que cuando decimos que Jesús es el “Hombre” queremos decir “ser humano”, es decir varón y mujer. Pues bien, María es la “Hija de mujer”, es decir la mujer acabada."

Con todos los títulos y honores que hemos ido acumulando sobre ella (por supuesto títulos y honores ofrecidos con todo el cariño del mundo), dejó de ser la sencilla mujer de un pueblo como el de Nazaret, ama de casa, compartiendo las preocupaciones y las cargas como todas sus vecinas... De ese modo nos hemos perdido lo más esencial: lo que llenaba su corazón y su vida. "Agraciada (llena de gracia), el Señor está contigo"..., así le saluda el ángel (como escribe Lucas). María, una mujer que asumió y se dejó invadir de la vida misma de Dios.

Así pues, como lo comenta Fray Marcos"lo que de verdad celebramos en esta fiesta es la posibilidad de descubrir en todo ser humano lo divino. Tú, hombre o mujer, descubrirás que eres inmaculado si eres capaz de ir más allá de toda la escoria que envuelve tu verdadero ser. Ese caparazón, que confundimos con nuestro ser, es el “ego”. Jesús lo deja muy claro, no solo cuando nos habla del tesoro escondido, de la perla preciosa sino cuando nos descubre el valor interior de una prostituta."

Nuestro Adviento, pues, no es para celebrar y aplaudir a María (la llena de gracia) o para cantar el nacimiento de Jesús en Navidad, sino para descubrir en nosotros y en todas las personas que nos rodean que Dios está presente en nuestra vida y nos sigue invitando a ese cambio que nos acerca a la vida misma de Dios.

Texto del evangelio de LUCAS 1, 26-38


miércoles, 27 de noviembre de 2024

Se acerca vuestra liberación


Esta despiertos en todo tiempo

1 de diciembre 2024

Este domingo comenzamos el tiempo de Adviento. Acostumbramos a celebrarlo como una preparación a la Navidad: Los adornos, las luces, la compra de regalos, la reserva de comidas y fiestas... Todo lo vemos encaminado a esa fiesta que, poco a poco, se va difuminando para convertirse en preparativos de una época de fiestas que coincide con las vacaciones escolares, gran fiesta de fin de año y para completar nos encontraremos con otra fiesta que nos trae más regalos, la de los Reyes Magos.


¿Qué sentido tiene para nosotros el Adviento?

Solíamos decir que era la preparación a la Navidad, al nacimiento del Señor. Y todo lo que teníamos que hacer era prepararnos para recibirlo a ejemplo de los pastores o de los Reyes Magos.

Las luces del Adviento, la presentación y decoración del Belén, los textos escogidos del evangelio... para revivir el nacimiento del Salvador. 

Llegaba nuestra salvación y lo celebrábamos como el acontecimiento más importante de nuestra vida, de la historia.


Sin quitar importancia a todo eso, me pregunto si el mensaje del evangelio nos lleva realmente a eso. La Buena Noticia del evangelio, su proclamación del reino de Dios, ¿va dirigida a celebrar el cumpleaños de Jesús? Por muy familiar que nos resulte, por algo tan lleno de ternura y amor hacia un recién nacido... ¿era eso lo más importante para Jesús de Nazaret?


Creo que no es acertado. Nos hemos entretenido en esa especie de preámbulo que nos ofrecen los evangelios de Lucas y Mateo y, muy posiblemente, hemos perdido el hilo del mensaje.


A lo largo de la presentación de la Buena Noticia, en las parábolas y comentarios, Jesús de Nazaret insiste una y otra vez en que estemos preparados, que estemos vigilantes, que pongamos atención al momento presente: "el mendigo a la puerta", "el prójimo que cayó en manos de los bandidos", "las vírgenes que esperan al novio... con sus lámparas encendidas", "el siervo que espera a su señor... y no sabe cuándo llegará"...

El Señor, Dios mismo, está ahí... y pasa.

Mi preparación, mi Adviento, es estar atento, vivir con un objetivo y estilo de vida que me hace percibir ese paso del Señor. Es la actitud que debe llenar mi vida. Entonces mi adviento es cada paso que voy dando en el que salgo al encuentro de nuestro Dios encarnado... Como nos dirá Jesús: "Porque tuve hambre y me disteis de comer, estaba desnudo y mes vestisteis, era un inmigrante marginado y me acogisteis, estaba oprimido y me liberasteis..."


Me viene a la mente una canción que escuché muchas veces siendo estudiante: "Rue des Longues Haies, L’inconnu passait". Es una canción que cantaba Aimé Duval, sacerdote francés.


 "À l’heure matinale

Dedans ses habits sales

Mon Dieu comme il est pâle!

Ô vous qui cherchez le Bon Dieu

Dans les nuages,

Vous ne verrez jamais son visage,

Ô vous qui cherchez le Bon Dieu

Dans les nuages

Vous manquerez encore son dernier passage." 


"Calle de largos setos, pasaba el desconocido

A una hora muy temprana, dentro de su ropa sucia. Oh, Dios, qué pálido está!

Ay, vosotros que buscáis a Dios en las nubes. Nunca veréis su cara.

Vosotros que buscáis a Dios en la nubes, os volveréis a perder su última pasada"


Eso es lo que me debe preocupar. Ahí va ese desconocido. No viste bien, no va elegante, no va a la moda. Cansado, agobiado, sin medios, empobrecido, marginado... "El desconocido pasaba" - "el Señor pasaba".


Que nuestro Adviento vaya adquiriendo ese sentido profundo y entendamos que se acerca nuestra liberación...  Y por eso estamos despiertos en todo tiempo.


Texto del evangelio de Lucas 21, 25-28. 34-36


jueves, 21 de noviembre de 2024

¿Tú eres rey?

Mi realeza no es de aquí

24 de noviembre 2024


Terminamos lo que se llama el "año litúrgico" con la fiesta de Cristo Rey.

José Luis Sicre en su comentario al texto de este domingo nos trae el recuerdo y razón por la que la Iglesia (Pío XI) instituyó la fiesta de Cristo Rey: -"La Primera Guerra Mundial había terminado hacía siete años. Alemania, Francia, Italia, Rusia, Inglaterra, Austria, incluso los Estados Unidos, habían tenido millones de muertos. La crisis económica y social posterior fue tan dura que provocó la caída del zar y la instauración del régimen comunista en Rusia en 1917; la aparición del fascismo en Italia, con la marcha sobre Roma de Mussolini en 1922, y la del nazismo, con el Putsch de Hitler en 1923. Mientras en los Estados Unidos se vive una época de euforia económica, que llevará a la catástrofe de 1929, en Europa la situación de paro, hambre y tensiones sociales es terrible."
Entonces Pío XI escribe señalando que: “El haber alejado a Cristo y su ley de la propia vida, de la familia y de la sociedad”; y que “no podría haber esperanza de paz duradera entre los pueblos mientras los individuos y las naciones negasen y rechazasen el imperio de Cristo Salvador”. Por eso, piensa que lo mejor que él puede hacer como Pontífice para renovar y reforzar la paz es “restaurar el Reino de Nuestro Señor”...
Se pregunta José L. Sicre: -"¿Se pueden resolver tantos problemas con la simple instauración de una fiesta en honor de Cristo Rey?, ¿conseguirá una fiesta cambiar los corazones de la gente? Los cien años que han pasado desde entonces demuestran que no."

Ahora nos toca a nosotros reflexionar y volver al mensaje de la Buena Noticia de Jesús de Nazaret. "Mi realeza no es de aquí".

Hemos vuelto, una y otra vez, a la proclamación de la Buena Nueva: "Está cerca el Reino de Dios. Convertíos!" Llamados a seguir las huellas de Jesús viviendo en fraternidad, teniendo al prójimo como referencia. Pendientes de los débiles, de los marginados y oprimidos, de los sin voz, de los que no cuentan... Poniendo como objetivo en nuestra vida la entrega y el servicio. Ése es el estilo del Maestro. No he venido a ser servido, sino a servir. Y el que quiera ser el primero, que se haga esclavo de los demás...

Creo que hemos vivido la religión como la solución y medicina de nuestros males, de los problemas que nosotros mismos hemos ido creando. Y está claro que ni las fiestas, ni las procesiones y novenas, ni las misas, ni todas las ceremonias que hagamos (por muy solemnes y vistosas que sean) nos llevan a esa conversión de corazón y a hacer realidad una sociedad de hermanos en la que nos importe, de verdad, lo que le ocurre a la población más débil y necesitada.

Fray Marcos escribía en su libro "A la fuente cada día": -Creo que la corona de oro, el cetro de plata y el suntuoso manto que le hemos colocado nosotros, llevan consigo mayor escarnio que los que le pusieron los soldados para hacerle burla y reírse de él".

Nos empeñamos en construir un Reino de Dios a nuestro antojo y medida. 
El mismo Fray Marcos comenta en el libro que acaba de publicar: -“Nos sentimos tan a gusto con nuestro dios mental que no aceptamos que pueda ser una ilusión”. (¿Cuándo asumiremos que todo discurso sobre Dios tiene que ser siempre mítico y metafórico?) Dios no es un ídolo, pero tu dios sí cuando premia y castiga, cuando te vigila constantemente, cuando te da gracias a capricho, cuando justifica la superioridad del varón, cuando lo encuentras fuera de ti o cuando te exige adoración y vasallaje..."

"Mi realeza no es de aquí..." Su entrega y servicio no fue un truco o una estrategia "para salvar el mundo" (como todavía repetimos). Su pasión, su cruz y su muerte fueron consecuencia de su fidelidad a Dios al que siempre se refiere como "padre-abbá" que es todo compasión, entrega, don, amor... por encima de la Ley, del Templo, de toda religión.
Aceptar ese camino es entrar en esa realeza que no es de aquí, entrar en el Reino de Dios. Lo demás no sirve de nada.

Texto del evangelio de JUAN 18, 33-37


viernes, 15 de noviembre de 2024

Aprended de la higuera el sentido de la parábola


...Cuando sus ramas echan las hojas, sabéis que el verano está cerca

17 de noviembre 2024

El texto del evangelio que escuchamos /leemos este domingo nos habla de "grandes angustias, desastres y catástrofes a nivel de todo el universo..."
Como dice Imma Calvo en su presentación: -"El tono apocalíptico del final del ciclo litúrgico sintoniza con la triste actualidad de guerras y desastres naturales. Aun así, es mucho mayor la solidaridad y el clamor por la paz. Queremos seguir trabajando por el Reino del que nos hablaba Jesús con esperanza renovada y comprometida."

Ser capaces de leer y entender el tiempo y lo que nos ocurre. Ser capaces de captar, como dice Jesús, el sentido de la parábola. Aprender de la higuera... Y reaccionar con ilusión y esperanza. Porque es el momento. No es cuestión de pensar en ese futuro del juicio final...cuando vuelva el Señor para juzgar a vivos y muertos. 

Me ha parecido muy interesante el comentario que ofrece Fidel Aizpurua: -"Pero hay algo que puede ser de nuestro interés. El evangelista pone en boca de Jesús este aserto: MIS PALABRAS NO PASARÁN. ¿Qué palabras son esas que no van a pasar y por qué no van a hacerlo?

· "No pasarán los sueños liberadores de Jesúsla certeza de la dicha para todos, el fin del sufrimiento de los pobres, la pervivencia de la justicia, las hambres saciadas, el mal derrotado. Todo eso no pasará y sigue vigente en la vida de quienes lo hacen posible."

· "No pasarán porque hay mucha gente, como Jesús, tocada por la fuerza humanizadora del amor. Y no hay dique ni obstáculo que frene a quien ama. Y por ello, las grandes palabras de las que con frecuencia nos desdecimos, no pasarán, siempre habrá personas que luchen por ellas."

Tenemos que escuchar y sentir las palabras de Jesús (su mensaje de Buena Noticia) como una invitación constante a vivir este momento, a no dejarlo pasar... ¡Cuántas parábolas nos relata el evangelio en las que Jesús insiste en "estar preparados", "estar atentos"...! Porque el Señor pasa junto a nosotros. Es el tiempo. Mi actitud no puede ser la de esperar al final de mi vida, a la hora de la muerte.

Vuelvo a tomar el comentario de Fidel Aizpurua: - "Que no pase la justiciaaunque demos pasos atrás (como lo son las guerras y quienes les apoyan). -Que no pasen los sufrimientos de los pobres: trabajando por mitigarlos (como muchos voluntarios en la DANA). -Que no pase el anhelo de dichasobre todo para quien lo tiene peor (como los inesperados hermanos que vienen de la pobreza)· -Que no pasen las hambres no saciadashambres físicas, sociales y espirituales.. -Que no pase el tiempo de los sueños y de las utopías: de lo contrario, estamos muertos."

Por eso, a pesar de la actitud de ciertas gentes poderosas (políticos), a pesar del modo de actuar de empresas que acaparan y explotan a los más débiles, a pesar del sentir expresado en las redes sociales... A pesar de todo ello queremos unirnos a la utopía de Jesús de Nazaret y hacerla nuestra afirmando cada día que otro mundo es posible. Un mundo más humano y más a la manera de Dios.

Es bueno que nos preguntemos como lo hace José Antonio Pagola: -"¿Qué es el hombre? ¿Un ser perdido en el cosmos, luchando desesperadamente contra la naturaleza, pero destinado a extinguirse sin remedio, o un ser llamado por Dios a vivir en paz con la creación, colaborando en la orientación inteligente de la vida hacia su plenitud en el Creador?"


Texto del evangelio de MARCOS 13, 24-32

Sabed que estoy con vosotros todos los días

...Hasta el final de los tiempos Ascensión del Señor 17 de mayo 2026 Hay una recomendación que Fray Marcos  suele hacer con mucha frecuencia...