miércoles, 4 de noviembre de 2026

Señor, señor, ábrenos

 

...Velad, porque no sabéis el día ni la hora

8 de noviembre 2026

Para este fin de semana la Iglesia nos propone el texto de Mateo que todos conocemos: «Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes..."

Y nos hace imaginar la escena: Las vírgenes (muchachas) que esperan la llegada del novio...para comenzar la fiesta de la boda.
Cinco eran prudentes y otras cinco necias... Las cinco prudentes llevaron aceite de reserva (para las lámparas). En cambio las necias, se olvidaron de llevar aceite de reserva...

¡Qué lástima!, verdad? Mientras fueron a comprar aceite, llegó el novio. Entraron a la fiesta y, para cuando volvieron y llamaron a la puerta gritando: -"Señor, señor, ábrenos" , sólo escucharon: -“En verdad os digo que no os conozco”.

Hasta ahí nos resulta conocido. También nos parece recordar ciertos comentarios escuchados en la predicación de algunos sacerdotes: "Estad preparados porque cuando menos lo penséis os puede llegar la muerte..." De ahí la recomendación de confesarse, hacer penitencia, orar, ir a misa y comulgar con frecuencia...  O sea venía a ser como una preparación para la muerte. Había, incluso, una frase que se decía mucho en otro tiempo: "Que Dios nos coja confesados".

Me hace pensar que, arrastrados por esa manera de entender y pensar, dejábamos de lado el mensaje de Jesús.
La parábola es todo un símbolo (como suele ser siempre) de una realidad y vivencia que tiene que afectar a toda mi vida.

Como escribe Fray Marcos: -"Todo el énfasis de la parábola está en la luz. Una acompañante sin lámpara no pintaba nada. Pero para que la lámpara diera luz era imprescindible el aceite. Nuestra preocupación debe ser la reserva de aceite."
-"El aceite es el amor. Sin él todo estará a oscuras. De ahí que no se pueda improvisar ni pedirlo prestado. Sin esa llama seremos irreconocibles incluso para el mismo Dios."
-"El aceite sólo da luz cuando se consume. Si queremos dar luz sin entrega a los demás estaremos dormidos."  

Leído y escuchado de esa manera entiendo que lo que Jesús de Nazaret nos viene a decir es que sin ese aceite (sin el amor) la respuesta que nos llega es: -“En verdad os digo que no os conozco”. 
Si mi vida no lleva esa luz, todo lo demás no sirve de nada.
En la primera carta que escribió San Pablo a los cristianos de Corinto tiene expresiones de una gran iluminación: 
-"Si yo hablara lenguas o tuviera gran elocuencia... Sin amor es solo ruido."
-"Si tuviera fe para mover montañas o conocer grandes misterios... Sin amor no significa nada."
-"Si diera todo a los pobres o me sacrificara por los demás... Sin amor no sirve de nada."

Como dice Fray Marcos, "el aceite da luz cuando se consume..." Es la entrega a los demás. Estar atentos a los otros. Saber acoger, escuchar, ponerse al lado del que lo necesita, vivir con intensidad este momento para que no "me pase al lado el Señor" sin darme yo cuenta.
Porque, como ya nos dijo Jesús, "no todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos"...
                         

Texto del evangelio de Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.
Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz:
“¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”.
Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
“Señor, señor, ábrenos”.
Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

martes, 27 de octubre de 2026

Felices y bienaventurados vosotros...


Bienaventurados... los pobres, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón...,  los que trabajan por la paz

1 de noviembre 2026

He aquí una fiesta que, junto con la celebración de Todos los difuntos, nos remite a las personas que vivieron antes que nosotros. A unas las llamamos santos y santas y a las otras son todas aquellas que conocimos, que son de nuestra familia, de nuestra casa.

Ante la primera lista (santos y santas) nos admiramos de sus méritos, de sus milagros, de su heroicidad incluso. Personas digamos de escaparate, para admirar... Y las contemplábamos en las imágenes que nos ofrecen las iglesias. También en la lectura de sus vidas...
En la segunda lista nos sentimos como en casa. Eran y son los nuestros. Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros tíos y tías, los abuelos y abuelas, los amigos y conocidos... A ellos les rezamos, los recordamos, les echamos de menos. Quizás, también, sentimos que nos vamos acercando a ellos día a día.

¿Qué sentido tienen para nosotros estas dos fiestas?
Ante todo, creo que tenemos que recordar que estamos llamados a vivir. Porque el mensaje de Jesús de Nazaret es por encima de todo una respuesta a su invitación, una respuesta a vivir siguiendo sus huellas, viviendo como él mismo nos enseñó. 
Si no lo hacemos, ninguna de las dos fiestas tiene sentido.

Fray Ángel nos ofrece este comentario:-"La solemnidad de Todos los Santos puede llevarnos fácilmente a pensar en personas extraordinarias, casi inalcanzables, cuya vida parece muy distante de la nuestra. Sin embargo, el Evangelio nos propone una mirada muy distinta. Jesús no presenta la santidad como un privilegio reservado a unos pocos, sino como una llamada universal que pasa por la vida cotidiana. Las bienaventuranzas dibujan el rostro de quienes han descubierto que la verdadera felicidad no nace del poder, del éxito o del reconocimiento, sino del amor vivido con humildad, misericordia y entrega."

Descubrir en nosotros la raíz misma de nuestro ser. En mí, en tí, en cada uno, está el aliento mismo de Dios. Somos una pequeñita parte de su ser. Y todo mi esfuerzo tiene que ir dirigido a tomar conciencia de él, a hacerlo presente en cada momento de mi vida. Y lo tengo que ir descubriendo en cada uno de los seres que me rodean.

Como comenta Fray Marcos: -"En todos y cada uno de los seres humanos hay una parte central que es santa e infinita en su perfección. Es lo que nos identifica con Dios y que nunca desaparecerá."
"-Tomar conciencia de esa realidad y vivirla es lo que podíamos hoy llamar santidad."
"-Para Jesús es santo el que descubre el amor que es Dios y llega a él sin merecerlo. Las virtudes no nos acercan a Dios sino que son consecuencia de que Él está ahí. Dios es el santo, no nosotros."

Entonces ése es nuestro programa: Descubrir que Dios es amor. Que está ahí, en mí y en cada una de las personas que voy encontrando. Dejarme querer, dejarme amar... y vivir gozosamente cada momento, acogiendo lo que la vida nos va trayendo.
Y toda esa lista que nos propone Jesús (los pobres, los que lloran, los mansos y pacientes, los que pasan hambre, los que trabajan por la paz, los que aman la justicia...) son tantos aspectos que podemos encontrar en nuestro día a día. Nosotros y ellos y ellas. En nuestra casa o en la del. vecino. En nuestra tierra o en algún otro país cercano o lejano...

Nosotros, amarrados al amor de Dios, que nos da su aliento para ayudar, para servir, para acoger, para acompañar, para sonreír, para escuchar, para amar...
Felices nosotros y vosotras... si descubrimos ese amor que es Dios. Reíd en medio de vuestro llanto, gozad aunque paséis hambre... Vivid y gozad ese don tan precioso.


Texto del evangelio de Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».




martes, 20 de octubre de 2026

«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?»

 

«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente” - El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.


25 de octubre 2026

Como cada fin de semana escucho y leo el texto del evangelio y me digo que, en general, sabemos demasiado. Conocemos las palabras, sabemos los textos y seguro que aprobamos cualquier examen que nos hagan de religión. Pero eso no tiene importancia.

Porque no es el saber ni los conocimientos que nos pide el Señor. La invitación que nos hace día a día, en cada momento, no es para aprender las mandamientos de memoria. Ni siquiera para ir mucho a misa o rezar muchas oraciones.
Es una invitación a vivir. Y vivir como hijos e hijas de Dios. De ahí de que tenemos que parecernos a Dios. Así. Ni más ni menos.

Lo de amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente (o con todas tus fuerzas) es algo que recitaban (y supongo que siguen recitando) todos los buenos judíos. Y así nos ha llegado a nosotros. Nos lo han predicado muchas veces y de muchas maneras. Ahora bien lo que se nos escapa es que a Dios nos es muy difícil amarle. 
Dicen que Santo Tomás de Aquino, un grandísimo filósofo y teólogo, al final de su vida permaneció callado. Aún habiendo escrito libros enteros sobre Dios, al final sólo se atrevía a decir que de Dios sólo podemos decir lo que no es... No sabemos nada. Los santos y santas, los místicos son las únicas personas que han intuido, sentido y vivido algo sobre lo indecible de Dios.
De ahí que, cuando Jesús nos habla de Dios, nos comunique lo que él está viviendo y nos lo dice en parábolas: Dios es nuestro papá. Dios es el pastor que sale a buscar la oveja perdida. Dios es el padre que sale corriendo al encuentro del hijo pródigo. Dios es el que cuida de las flores del campo y de los pájaros del cielo. Dios es el que envía la lluvia sobre buenos y malos y hace salir el sol sobre los unos y los otros... Dios es...

Y cuando Jesús añade esa segunda parte: El segundo es semejante a al primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, añadirá la parábola del buen samaritano.
San Juan, en su primera carta, hace el comentario que tendría que llegarnos hasta el fondo de nuestro corazón y de nuestra vida: "A Dios nadie lo ha visto... Si amamos a los hermanos, conocemos a Dios... Y si no los amamos, somos unos mentirosos. No conocemos a Dios.

Metidos en nuestros pequeños negocios, en nuestros trabajos, en todas esas pequeñas cosas que nos suceden, andamos como dormidos sin darnos cuenta y sin descubrir que todos y todas formamos parte de esa única realidad: Dios que es el ser, el aliento, la vida que compartimos con todo lo que nos rodea. Y cuando cierro mi corazón, mi vida, a los demás, sólo estoy haciendo caso a mi ego, a mi yo que quiere ser exclusivo y se niega a ser parte de ese todo que es lo único que me puede salvar.
"Dad y recibiréis", así dice Jesús. Al compartir, al dar mi sonrisa, mi atención, mi presencia, mi cariño y ternura... es entonces cuando la salvación entra en mi casa. Porque cuando doy mi amor, estoy recibiendo y viviendo el amor de Dios. A Dios, al que nadie ha visto, sólo puedo encontrarlo en los hermanos y hermanas. Y eso hay que vivirlo. No saberlo.
Tendríamos que cambiar la pregunta: ¿Qué es lo más importante para una seguidor de Jesús de Nazaret?. Tendría que salirnos espontáneamente: Lo más importante es amar, compartir, darse, servir, ayudar, colaborar, estar atento, cuidar...


Texto del evangelio de Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a
prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».
Él le dijo:
«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

martes, 13 de octubre de 2026

¿De quién son esta imagen y esta inscripción?

 «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»

18 de octubre 2026

La narración que escuchamos este domingo creo que todos la conocemos. Y también hemos escuchado muchas veces la sentencia final: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Como comenta Fray Marcos: Agarrados a esa frase, se ha hecho "una nefasta interpretación y la han convertido en argumento para mantener la oposición entre lo religioso y lo profano, entre Iglesia y estado hoy".

-"Para un judío Dios era el único soberano. Lo que los fariseos plantean a Jesús no es una alternativa entre el poder civil o el religioso, sino entre dos dioses"...

-"Al preguntar (Jesús) por la imagen, está haciendo referencia al Génesis, donde se dice que el hombre fue hecho a imagen de Dios. Jesús propone que den al César lo que es del César y al hombre lo que es del hombre".

Nacidos y educados en una cultura y civilización que se basa en la razón y el conocimiento, se nos hace muy difícil captar la profundidad de las palabras de Jesús. La formación que recibían (hombres, mujeres, niños y niñas) tenía como base su religión y cultura y toda su vida giraba en torno a su Dios (señor del cielo y de la tierra, creador del universo, y del que procedía todo don).

Por eso Jesús no entra en la discusión que quieren plantearle: -"¿Es lícito pagar impuesto al César o no?». ¡No! La cuestión no es si el dinero que usan hay que darla al César o no. Sino, más bien, si en nuestra vida hemos llegado a asumir que "el hombre es la imagen de Dios".

Y, a partir de ahí, nos tenemos que plantear si nuestro estilo de vida se ajusta a ese modelo, a esa imagen. Tanto en nuestra relación personal con las otras personas como en la relación social, laboral, económica y política. Si nuestro dios es el dinero, toda nuestra vida está vista desde el punto de vista del negocio.  Y la persona vale según lo que tiene, su dinero, su poder adquisitivo, su riqueza... Las demás personas las convertimos en siervos, explotados, oprimidos, marginados... Marcados por su pobreza, su raza explotada u oprimida, su color, su lengua, su sexo... Si no va unida al dios dinero, no es nadie, no sirve para nada.

-"Dad a Dios lo que es de Dios". Y, si soy capaz de ver y descubrir en mi prójimo la imagen de Dios, dad al hombre, a la mujer, al niño, a la niña, lo que es suyo (lo que es de Dios).

Texto del evangelio de Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:
¿es lícito pagar impuesto al César o no?».
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».
Le presentaron un denario.
Él les preguntó:
«De quién son esta imagen y esta inscripción?».
Le respondieron:
«Del César».
Entonces les replicó:
«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

martes, 6 de octubre de 2026

La boda está preparada, pero los convidados...

 

..."Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda"

11 de octubre 2026

Reflexionando sobre el evangelio llego a la conclusión de que, muy a menudo, nos hemos entretenido en detalles sin demasiada importancia y dejamos de lado lo que debería ser el centro de nuestra vida: la invitación a la boda, a la nueva vida, a convertirnos y vivir al estilo de Dios.

Me parece entender que ése es precisamente el mensaje de Jesús de Nazaret. Una invitación a gozar y disfrutar de una vida nueva.
Y me temo que nosotros, nuestras comunidades cristianas, no siempre presentamos el aspecto de personas invitadas a una boda, a una fiesta.
Creo que nuestras misas, nuestra religiosidad, nuestras devociones han adquirido un aspecto y un estilo de cumplimiento, de hacer nuestras obligaciones, de hacer lo que está mandado. De ahí que el vocabulario que usamos, las palabras que escuchamos como ritual, reflejan algo que está lejos de la fiesta de una boda, de la alegría del encuentro de los hermanos y hermanas que gozan de esa vida nueva.

Entonces me pregunto: ¿Cómo traducir el mensaje de Jesús de Nazaret para hacerlo real y visible en mi vida? 
Día a día los afanes de la vida, del trabajo, de la casa, de la familia, de las dificultades que vamos encontrando terminan por apagar esa chispa que se encendía en nuestro corazón al escuchar la invitación de Jesús. Y volvemos a ese mundo de preocupación e inquietud que hacen que nuestra vida vaya perdiendo la alegría y dejemos la invitación olvidada en algún rincón... Porque, también nosotros, al igual que los primeros invitados a la boda, tenemos otras muchas preocupaciones...

“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”

Ahí está. Los seguidores de Jesús no estamos llamados a hacernos de una religión, a cumplir toda una serie de mandamientos, a rellenar obligaciones y devociones... ¡No! Estamos llamados a vivir la alegría de una boda, a pensar y asumir en todo momento la actitud y el estilo de las personas que ya se ven metidas en la fiesta, en gozar de ese ambiente tan maravilloso. 
Y sí! Todos los que encontremos en nuestro camino, en nuestra vida, están invitados.

¡Cómo nos cuesta entender y aceptar que tenemos un tiempo bien limitado! Que nuestra vida está marcada por eso que llaman impermanencia. Aún sabiendo que somos limitados, imperfectos, con fallos y errores, equivocaciones y pasos en falso..., nos aferramos como si la vida nos fuera en ello. Y olvidamos esa invitación que está ahí esperando esa respuesta nuestra.

Y ese vestido, esa ropa de fiesta de la que habla la parábola, no es otra que el amor compartido, el servicio a los demás, el cariño y ternura que vamos entregando sobre todo a esas personas que más lo necesitan. Y es que, si Dios es amor, la invitación que nos hace no puede ser otra que la de vivir como hijos e hijas de Dios.

Texto del evangelio de Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:

“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.

Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.

El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

martes, 29 de septiembre de 2026

Había un propietario que plantó una viña...

...Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?

4 de octubre 2026

Este domingo leemos/escuchamos una parábola dura y acusadora. 

Como explican los conocedores de la biblia y de su lenguaje, es una parábola dirigida, ante todo, a los dirigentes del pueblo (a los sacerdotes, levitas, doctores de la Ley). Señalan, además, que cuando se escribía el evangelio de Mateo ya se entendía claramente que la comunidad de seguidores de Jesús estaba enfrentada a la clase dirigente del pueblo judío (sacerdotes, levitas, doctores de la Ley) que no aceptaban de ninguna manera el movimiento de los seguidores de Jesús de Nazaret...
Incluso señalan que toda esa parábola es como una copia de otra del profeta Isaías (que también escuchamos como primera lectura en este domingo):
    "-Voy a cantar a mi amigo
    el canto de mi amado por su viña.
    Mi amigo tenía una viña en un fértil collado.
    La entrecavó, quitó las piedras y plantó buenas cepas;
    construyó en medio una torre y cavó un lagar.
    Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones.
    Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá,
    por favor, sed jueces entre mí y mi viña.
    ¿Qué más podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho?
    ¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio             agrazones?..."

Nos toca a nosotros escuchar y reflexionar sobre nuestro modo de vivir el mensaje de Jesús y nuestra actitud hacia los demás.
El Señor nos ha regalado la invitación para unirnos a Jesús y seguir sus huellas. Sólo somos invitados. De ningún modo somos dueños. O creer que nos pertenece.
La Iglesia, nuestra iglesia, nuestra comunidad, es una servidora atenta a los demás. Pendientes de los hermanos y hermanas más débiles y necesitados. En una actitud de servicio gratuito y voluntario.
Sólo así daremos frutos que serán una ofrenda, feliz y llena de compasión y ternura que entregaremos a nuestro Padre.

Hace tiempo me comentaban que teníamos que defendernos de los migrantes musulmanes que nos estaban invadiendo... Yo les dije que no entendía yo eso de defendernos. Lo nuestro (como seguidores de Jesús de Nazaret) es vivir y ser consecuentes con la Buena Noticia, una invitación que va dirigida a todas las personas no como una imposición, tampoco como un adoctrinamiento; sino como una vida que se contagia porque es una manera nueva de vivir.

¿Cómo es nuestra viña? El Señor ha sido y sigue siendo un don total para nosotros. Invitados a su viña, ¿cuáles son nuestros frutos?


Texto del evangelio de Mateo 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.

Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.

Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».

Y Jesús les dice:
«No habéis leído nunca en la Escritura:

“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

lunes, 28 de septiembre de 2026

 

EL BUEN VIVIR FELICITANTE

ECLESALIA, 28/09/26.- Hoy, en esta nueva mañana de mi vida, deseo renovar
mi confianza en todas las mujeres y los hombres que mantienen
en alto los letreros luminosos que anuncian la bondad y la justicia.
Mi canto de hoy es para todos ellos y ellas, pues nos enseñan
el camino perfecto: el de darse y mantenerse siempre agradecidos.

Deseo seguir sus estelas dentro de mi corazón,
en mi casa, en mi vida, sin poner mis ojos en lo que deslumbra,
sino en la simplicidad de las pequeñas cosas de cada día,
y alejando de mí el egoísmo, la opresión, la riqueza y la vanagloria.

Haré oídos sordos a las proclamas de los arrogantes,
a los programas que solo invitan a la superficialidad,
a las noticias engañosas, a quienes alaban la corrupción,
la violencia, la xenofobia o la exclusión.

No permitiré que se hospede en mi interior
la apatía, la ambición o la voracidad,
para dar paso al buen vivir felicitante,
en lugar del vivir bien a costa de los demás.


MIGUEL ÁNGEL MESA

Señor, señor, ábrenos

  ...Velad, porque no sabéis el día ni la hora 8 de noviembre 2026 Para este fin de semana la Iglesia nos propone el texto de Mateo que todo...