miércoles, 17 de junio de 2026

No tengáis miedo

Vosotros valéis más que muchos gorriones

21 de junio 2026

En el texto del evangelio de Mateo que escuchamos este domingo hay un detalle que me recuerda anécdotas y vivencias de tiempos antiguos: -"No tengáis miedo...a los hombres; no tengáis miedo a los que matan el cuerpo...; ...hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados...; ...no tengáis miedo...: valéis más vosotros que muchos gorriones..."

Cuando murió mi padre hablé en la misa del día de los Difuntos y recuerdo que tuve ese mismo pensamiento: "No tengas miedo..." Recordaba a mi padre que me llevaba de la mano. Era de noche. Estaba oscuro. Me daba miedo caminar así por la calle. Me pareció escuchar su voz que me decía: "No tengas miedo". Agarrado de su mano no había nada que temer.

En medio de los acontecimientos de nuestra vida, no siempre tenemos claro nuestra situación. Nuestra esperanza flaquea. Las dificultades, la situación social, la enfermedad, la muerte... nuestras propias fuerzas. Parece como si todo se viniera abajo. ¿Cuál es el camino? ¿todo esto que me ocurre tiene algún sentido?

Hay una oración que me gusta rezar muy a menudo. Es una oración pensada y reflexionada por un religioso (escritor, teólogo y monje) que murió hace años, Thomas Merton. Dice así: -"My dear Lord God, I have no idea where I'm going. 
I do not see the road ahead of me. 
I cannot know where it will end. 
Nor do I really know myself and the fact that I think that I'm following your will that's not mean I am actually doing so. 
But I believe that the desire to please you does it fact please you.
And I hope I have that desire in all that I am doing.
I hope that I will not do anything apart from that desire.
And I know that if I do this you will lead me by the right road though I may know nothing about it.
Therefore will I trust you always though I may seem to be lost and in the shadow of death.
I will not fear, for you are ever with me and you will never leave me to face my perils alone. Amen"

"Mi querido Señor Dios, no tengo ni idea de adónde voy. No veo el camino que tengo por delante. No sé dónde terminará. Ni siquiera me conozco a mí mismo, y el hecho de que crea estar siguiendo tu voluntad no significa que realmente lo esté haciendo. Pero creo que el deseo de complacerte, sí te complace. Y espero tener ese deseo en todo lo que hago. Espero no hacer nada que no sea guiado por ese deseo. Y sé que si hago esto, me guiarás por el camino correcto, aunque yo no lo sepa. Por lo tanto, confiaré siempre en ti, aunque parezca estar perdido y al borde de la muerte. No temeré, porque siempre estás conmigo y nunca me dejarás solo ante mis peligros. Amén."

Siguiendo las huellas del Maestro, poner toda nuestra confianza en Dios, nuestro padre, es lo único que os da paz y serenidad para seguir el camino. Sabemos lo poco que somos, nuestra debilidad, nuestros fallos, nuestros errores... y que no tenemos fuerzas para alcanzar ese nivel de "hijos suyos". Pero nos anima escucharle decir que "valemos más que muchos gorriones..." Que nos tiene en cuenta, que su aliento nos infunde vida y respira con nosotros.

Texto del evangelio de Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

miércoles, 10 de junio de 2026

 NUESTRO CREDO (actualizado)



Desde hace bastante tiempo me he acostumbrado a recitar el Credo "a mi manera"... Sencillamente la fórmula que utiliza la Iglesia, al que se suele recitar o rezar en la iglesia (en la misa) me resulta, no sólo anticuada, sino que es difícil de compaginar con el pensamiento moderno, con el conocimiento actual, con superar el pensamiento que llaman heterónomo, es decir eso de entender (desde nuestra manera de pensar como humanos) que existe un mundo arriba (el cielo), un mundo aquí abajo (la tierra) y otro más profundo (el infierno). Que Dios es el Señor Todopoderoso que vigila y controla todo, que nos juzgará para premiarnos o condenarnos, etc.,etc.

Incluso seguimos recitando expresiones que, a pesar de haberlas declarado como dogmas, difícilmente se pueden aceptar desde el conocimiento científico de hoy en día...

De ahí que lo rezo a mi manera saboreando aquello que Jesús mismo debía saborear cuando se retiraba a orar: Abbá, que mi vida y todo lo que hago, digo, pienso, sueño y deseo santifique tu nombre, te dé gloria.

Que llegue tu reino, tu presencia, a mi vida, a mi manera de hacer y relacionarme con los demás.

Que tu voluntad sea lo más importante en mí en todo momento y en toda circunstancia.

El pan que me das cada día no me guarde para mí solo. Que sepa compartir y esté pendiente de las personas que me rodean.

Ya sé que me miras con cariño y ternura y perdonas mis errores siempre como una mamá cariñosa. Que yo sepa mirar a los demás en profundidad, escucharles para comprender y comprender para amar. Así sabré perdonar como Tú lo haces siempre.

No me dejes caer en la tentación de la indiferencia hacia los demás, en el odio, el rencor, la rabia y la venganza. Que no caiga en el pesimismo porque sé que tú siempre estás ahí a mi lado y tu amor es mucho más fuerte que todo.

Abbá, líbrame del mal. Amén


Todas las mañanas, en mi rato de meditación, le rezo de esa manera. Es como empezar de nuevo cada vez que me levanto reconociendo que sigo siendo un aprendiz, un novato que no soy todavía discípulo del Maestro.


(Una propuesta de Roger Lenaers)

Creo en Dios, amor infinito

que expresa soberanamente su ser más profundo

en la evolución del cosmos y de la humanidad.


Y en Jesús, nuestro Mesías,

imagen única de Dios,

nacido de padres humanos, 

sin ser obra humana,

sino fruto enteramente de la gracia salvadora de Dios.


El recorrió el camino del sufrimiento y de la muerte,

fue crucificado por orden de Poncio Pilato,

murió y fue sepultado,

pero vive en plenitud,

porque se abrió y quedó absorbido enteramente en Dios,

llegando a ser por lo mismo una fuerza sanadora,

de manera que puede guiar a toda la humanidad a su plenitud.


Creo en la acción inspiradora del soplo de vida de Dios

y en la comunidad universal de la Iglesia,

en la que Jesús, el Cristo, sigue viviendo con rostro humano.


Creo en el don de Dios,

que nos salva y hace de nosotros una nueva creación, 

para llegar a ser, por fin, seres humanos.

Y creo en el futuro divino de la humanidad, un futuro que significa la vida sin límites. Amén.


Gratis habéis recibido, dad gratis

 "Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos"

14 de junio 2026

Estoy leyendo el evangelio de este domingo y me digo que, demasiado a menudo, he pensado que esa palabra de envío que hace Jesús a sus primeros seguidores o discípulos (y da los nombres de los 12) era exclusivamente para ellos... Ellos fueron los enviados. Quizás mi error está en pensar todo ello como un acontecimiento histórico que nos cuenta el evangelio para admirar (¿?), para valorar (¿?), para convencernos de que es el mensaje de Jesús (¿?)...

Entiendo que nos suele faltar el paso siguiente: -A tí, también te envío.

El mensaje es para todos nosotros. Ir y proclamar que el reino de Dios o reino de los cielos ha llegado. Que ese mundo nuevo que deseamos y anhelamos ya ha llegado. (El reino de Dios o reino de los cielos es lo mismo que decir que Dios está aquí, entre nosotros. Más aún, dentro de nosotros).

Claro, es muy difícil anunciar algo que no sentimos y vivimos. Nos faltaría lo que los orientales llaman iluminación. Miramos sin ver y somos incapaces de descubrir esa presencia de Dios, su reino, su acción constante en nuestra vida, en nuestro entorno, en la naturaleza, en el universo. Su aliento, su espíritu, es el que crea y recrea todo; el que mueve la evolución misma de lo que llamamos la creación.

Tengo que detenerme, pararme, y observar, contemplar dejándome empapar de todo ello.

El siguiente paso es el que les dice Jesús a esos discípulos: "Gratis habéis recibido, dad gratis". Es la alegría de dar y compartir con las otras personas. Con la felicidad de que estamos dando la respuesta a tanto anhelo y ansia en pos de lo que creemos que es la felicidad, la solución a todos nuestros problemas... caminando como ciegos tras las voces y la propaganda que llegan a nuestros sentidos por todos los medios que la humanidad ha ido descubriendo en su evolución.

Pero no olvidemos que si yo mismo no siento y vivo el mensaje de Jesús, difícilmente podré dar nada que no sea mi propio "yo", es decir mi imagen, mi importancia, mis valores... Y mi yo, lo que sé, lo que he aprendido, lo que tengo y poseo, es sólo eso: mi yo, una ilusión, nada. No será el mensaje de Jesús, el reino de los cielos o de Dios (Dios mismo). Sólo ese ir creciendo en humanidad, en compasión y empatía, en atención a las otras personas, en cariño y ternura especialmente hacia las personas que más lo necesitan (migrantes, extranjeros, gentes de otra raza, de otra cultura, de otra manera de pensar)...

Dar gratis... Qué difícil se nos hace eso en una sociedad en la que todo se hace y se proclama por interés, por ganancia, por aparecer, por ser famoso, por ser más que las otras personas... 

Por ahí comenzamos nuestro camino. Seguir las huellas del Maestro. Y, cuando empezamos a vivir ese estilo nuevo, seguro que seremos capaces de anunciar y de dar gratis esa gran noticia de que el reino de los cielos ya ha llegado.

Texto el evangelio de Mateo 9, 36 – 10, 8

En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

miércoles, 3 de junio de 2026

Yo vivo por el Padre

 

...El que come este pan vivirá para siempre

7 de junio 2026

Fiesta del Corpus Christi

He aquí una fiesta que siempre ha tenido una importancia extraordinaria en la vida de la Iglesia. Al igual que las fiestas que se suelen hacer con motivo de las Primeras Comuniones de los niños y niñas.

Procesiones, celebraciones con mucha ceremonia, muchos adornos, flores, luces, himnos y canciones... Todo para venerar y adorar la "presencia de Jesús en la eucaristía". Todos hemos vivido todo eso de una manera o de otra. Hemos vivido esa devoción. Hemos participado en celebraciones, procesiones y horas de adoración.

Ahora, al intentar hacer mi reflexión sobre la fiesta y sobre la Eucaristía, siento que toda esa fiesta, veneración y celebración, tienen una finalidad que se aleja del pensamiento mismo del evangelio. Es una fiesta pensada para nosotros. Es como si quisiéramos ver y tocar con nuestros sentidos algo que está más allá de lo que nosotros (hombres y mujeres) podemos llegar a comprender, a explicar o a expresar.

Si todo el mensaje de Jesús de Nazaret es una invitación a convertirnos y entrar en el reino de Dios, todo lo que hizo sigue siendo esa invitación. Signos, gestos, parábolas y expresiones... Todo para que nos vayamos iniciando en ese cambio de mentalidad, en hacernos a ese nuevo estilo de vida.
¿Cómo expresar todo eso?
Tengo que echar mano de los entendidos y maestros que tienen conocimiento y vivencia en el seguimiento de Jesús.
Fray Marcos escribe: -"Debemos tomar conciencia de que la tradición que prevalece hoy no es la original. La tarea más urgente es el dejar de dar valor a lo accidental que se adhirió a ella."
-"Necesitamos el signo para hacer presente la realidad transcendente que no puede llegarnos por los sentidos. La realidad divina está siempre ahí, ni se crea ni se destruye, ni se trae ni se lleva, ni se pone ni se quita."
-"Dios no está más presente en nosotros después de comulgar que antes de hacerlo. El sacramento me tiene que ayudar a descubrir esa presencia y a vivirla."
-"El partir el pan forma parte de la esencia del signo. El "esto" ("Esto es mi cuerpo") no hace referencia a un trozo de pan sino al gesto de partirlo. Si lo partimos, es para ser comido y digerido."

La Cena del Señor. El Memorial. El encuentro de los hermanos y hermanas (seguidores de Jesús) que reviven su presencia y en ese signo refuerzan su esperanza, su confianza y su deseo de seguir sus huellas.
Roger Laeners escribe: -"El objetivo de ese comer y beber es recordar a Jesús. Lo que significa despertar un recuerdo vivo suyo, como el de alguien que quiso ser como pan y vino para quienes vivieron con él... El objetivo de la eucaristía está en el memorial, el recuerdo vivo de Jesús."
-"El pan se vuelve un signo expresivo de que él es realmente pan para sus discípulos..., signo de un encuentro y una unión intensos entre los discípulos y su "Señor y Maestro".
-"...La fuerza de la eucaristía se despliega enteramente  en el comer y el beber..."

Participar en la eucaristía tendría, pues, su fuerza y su expresión en el acto de comer juntos el pan (de la Cena del Señor) reviviendo su modo de vivir y de actuar, haciendo realidad esa unión y hermandad. Es unir nuestras manos, darnos el abrazo, comprometernos con los hermanos y hermanas y tratar de vivir esa presencia de Dios, nuestro padre, tal como hacía Jesús de Nazaret.
Me gustaría añadir que la eucaristía no es "algo santo o sagrado" para tener ahí, como en una caja fuerte, para venerar y adorar. No, es algo activo y vital. Sí, puedo llevar un trozo de pan a algún hermano o hermana que no haya podido participar en el encuentro, en el memorial; pero no es algo para guardar como algo sagrado y divino.
Lo divino de Dios está dentro de cada uno de nosotros y nosotras. Precisamente eso debería hacernos cambiar de perspectiva al relacionarnos con los hermanos y hermanas. Ser capaces de "ver a Dios" en todos y en todo.

Comer ese pan y vivir para siempre... Así se escribe en el evangelio de Juan. Una comunidad que vive esa unión al Maestro y experimenta la nueva vida..., la vida de Dios. A eso estamos llamados.

Texto del evangelio de Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

martes, 26 de mayo de 2026

Tanto amó Dios al mundo...

...Que entregó a su unigénito... para que tenga vida eterna

31 de mayo 2026

DIOS AMA el MUNDO - CVX en España

Dentro del ciclo litúrgico la Iglesia nos propone para el domingo que sigue a Pentecostés la fiesta de la Santísima Trinidad.

Supongo que tenía, y seguramente tiene, sentido dentro de la doctrina y dogmas de la Iglesia (por no decir de todas las iglesias que se proclaman seguidoras de Jesús de Nazaret). Pero el tema está en que de Dios no sabemos nada. Es decir, no podemos conocer ni explicar el sentido y la profundidad de Dios...
El texto que leemos y escuchamos está tomado del evangelio de san Juan. Un evangelio que tiene más de reflexión y de vivencia de toda una comunidad de seguidores de Jesús. Hace referencia a la conversación que tuvo Jesús con Nicodemo... Y le decía que había que volver a nacer. Que es el espíritu lo que importa... Y dentro de esa conversación le dice que Dios amó tanto al mundo que entregó a su unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.


Ese mensaje que se pone en boca de Jesús es la vivencia y el convencimiento que tenía la comunidad de Juan. Y eso mismo tendría que ser para nosotros: vivencia y convencimiento. Fe y confianza total en el mensaje de Jesús de Nazaret.

Me gusta el comentario que escribe Fray Marcos: -"El Dios Todopoderoso, el que ordena y manda, el que premia y castiga, el que da miedo, es lo más contrario al Dios de Jesús de Nazaret. Dios es amor y nada más que amor. No le demos más vueltas."
-"La gran enseñanza de la Trinidad es que solo vivimos si convivimos. La Trinidad no es una verdad para creer sino una Realidad para vivir. No hay nada que explicar".

Quizás lo que nos falta es tiempo para contemplar, para mirar y admirar, para dejar que toda la maravilla de la vida, de nuestro entorno, de la naturaleza, del universo nos asombre y lleguemos a percibir ese paso de Dios, de su aliento que sopla sobre todo ello y respire... Como lo hago yo mismo. Inspiro y expiro. Tomo aliento y mi corazón sigue latiendo...
Ni nos damos cuenta. Día y noche. Dormido y despierto. Todo nuestro cuerpo responde a esos latidos, a esa respiración... ¿Quién me enseñó a respirar? ¿Quién mueve mi corazón?

Por eso digo que no son palabras, explicaciones o dogmas lo que necesitamos. Vivir y sentir lo que Jesús sentía y vivía. Hablaba de él utilizando imágenes y parábolas: Mirad y ved los lirios del campo, los pajarillos del cielo... Tantas parábolas que quieren expresar lo que él mismo sentía al llamarle Abbá-papá...


Texto del evangelio de Juan 3, 16-18

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Paz a vosotros

"Como el Padre me ha enviado, así os envío yo"

24 de mayo 2026

Fiesta de Pentecostés

Desde siempre guardo en mis recuerdos la celebración que nos ofrece la Iglesia a los cuarenta días de la Pascua: Pentecostés. La venida del Espíritu Santo. Y, quizás pensando en la bajada del Espíritu sobre los primeros discípulos, esperaba que algo de eso nos sucediera a nosotros. 
En otras ocasiones y celebraciones he vuelto a escuchar las oraciones y los cantos pidiendo la venida del Espíritu.
Ahora al hacer mi reflexión me pregunto si todo eso tiene alguna razón de ser.
¿Tiene que bajar o venir el Espíritu Santo?
¿Tenemos que pedir que Jesús o Dios nos lo mande?
¿Qué significa eso de tener el Espíritu?

Para empezar, una vez más, tengo que recordar que toda la narración que nos hace y describe el texto del evangelio de Juan (o de cualquier otro escrito) no es algo ocurrido físicamente, literalmente.
Como escribe Fray Marcos: -"Ni estamos celebrando una fiesta del Espíritu Santo ni recordando un acontecimiento físico que pudieran ver. Las distintas promesas y venidas del Espíritu que se narran, indican que no tiene que venir de alguna parte."
-"Estamos ante la expresión más completa de experiencia pascual. Los seguidores de Jesús saben que todo lo que estaba pasando dentro de ellos era obra del Espíritu. No vino a ellos sino que se dejaron empapar de él."
-"El Espíritu no es un privilegio de algunos. Todos tenemos como fundamento de nuestro ser el Espíritu aunque no seamos conscientes de ello. Dios no tiene nada que dar, simplemente se da él mismo y en ese don está todo don."
-"...Se nos ha dado para que vivamos lo indecible y tratemos  de traducir esa experiencia al lenguaje de hoy."

Y ésa es la misión que nos da. Es el mensaje que hemos recibido. Vivir, vivir y vivir. Jesús de Nazaret marchó delante. Ahora nos toca a cada uno de nosotros.
Empezar a profundizar dentro de nosotros mismos y captar ese "aliento" que está en nosotros y sin el cual no podemos vivir. Nuestra realidad más cotidiana: nuestro aliento, nuestro corazón, nuestros sentidos... Y la realidad de vida que nos rodea. Todo ese conjunto de seres en nuestro entorno. Ahí anda Dios. Ahí alienta su espíritu. Lo que nos pasa es que no nos damos cuenta, no somos conscientes. Y andamos ocupados y preocupados con pequeñitas cosas, con detalles que no tienen ninguna importancia, con muchas, muchas cosas que nos anuncian y hacen propaganda de felicidad, de plenitud, de llegar al máximo nivel... Y terminamos descubriendo que son cosas engañosas que nos dejan vacíos y nos hacen perder la serenidad, la paz y la esperanza.

Sí, vamos buscando fuera, pidiendo que nos llegue de algún lugar, lo que ya tenemos dentro. ¡Qué pena!, ¿verdad?
Quiero hacer silencio dentro de mí (y a mi alrededor) para ser capaz de conectar con ese aliento divino que ya está en mi vida...
También voy siendo consciente de que todo eso lo tengo que vivir ahora, mientras vivo... Lo podré hacer mientras soy humano, mientras mi corazón late, mientras mi aliento respira... No puedo dejarlo para cuando ya no sea hombre/mujer y mi cuerpo se vea reducido a cenizas... Ahora es el tiempo de vivir...al estilo de Jesús de Nazaret.


Texto del evangelio de Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

martes, 12 de mayo de 2026

Sabed que estoy con vosotros todos los días

...Hasta el final de los tiempos

Ascensión del Señor

17 de mayo 2026

Hay una recomendación que Fray Marcos suele hacer con mucha frecuencia: "-No podemos seguir entendiendo literalmente un lenguaje mítico que nosotros ni entendemos bi necesitamos. Esta fiesta (La Ascensión), entendida como subida física, es desconcertante."

"-Debemos entender esta fiesta, como las demás fiestas del tiempo pascual, como una realidad espiritual. Ni la resurrección, ni la ascensión, ni la venida del Espíritu Santo son hechos que se puedan. separar. No acontecieron en el tiempo sino en la realidad."

Entonces, ¿qué es lo que celebramos? Creo que lo que realmente celebramos es la vida de Jesús. ¡Cómo Jesús de Nazaret, a lo largo de su vida, se fue identificando con la voluntad de Dios, viviendo y teniendo por centro lo que él llamaba "el reino de Dios". Su modo de hacer, de escuchar, de hablar, de tratar a las demás personas, de acercarse y tener compasión...
De ahí que, al tratar de decir cómo había vivido, leemos en el evangelio y en los Hechos de los Apóstoles que pasó haciendo el bien y curando a todos. Sintieron que no era como los demás. Había en su vida algo de divino, algo de Dios que no sabían explicar... De hecho sus seguidores no terminaban de entenderle. Seguían agarrados a lo que se decía y a lo que esperaban del Mesías libertador de Israel... Y así siguieron hasta el final tan terrible de su juicio, condena y muerte ajusticiado en la cruz. ¿Cómo era posible? 
Ese shock final les llevó a una revisión total de lo que recordaban de él. Lentamente fue madurando en ellos y ellas el mensaje de Jesús de Nazaret. ¿Cómo traducirlo en un mensaje hablado, en un lenguaje que la gente de su tiempo pudiera entender...? Así ha llegado hasta nosotros la Buena Noticia del Evangelio.
Por eso "el tema de la misión es crucial en todos los relatos pascuales. Quiere decir que la obsesión por llevar el mensaje a todos no fue una ocurrencia de la comunidad..."
-"Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado."

Y ahí estamos nosotros. Quizás nuestro error ha sido el entender que la misión (de los misioneros y de todos los cristianos) era enseñar. Como quien enseña una doctrina, una ciencia, unos conocimientos.
Tenemos que asumir que "enseñar no hace referencia a doctrinas sino a vivir como vivió él, poniendo por encima de todo el servicio..."
Y la palabra que puse en la cabecera de la reflexión: "Sabed que estoy con vosotros todos los días; hasta el final de los tiempos", estoy convencido que es un pensamiento y un sentimiento que Jesús de Nazaret llevó en lo más hondo de su corazón... Que Dios, Abbá, está siempre con nosotros. Todos los días... Hasta el final de nuestra vida.
Necesitamos reflexionar y ahondar en este pensamiento y haciéndolo nuestro...Todos los días!


Texto del evangelio de Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

No tengáis miedo

Vosotros valéis más que muchos gorriones 21 de junio 2026 En el texto del evangelio de Mateo que escuchamos este domingo hay un detalle que ...