martes, 12 de mayo de 2026

Sabed que estoy con vosotros todos los días

...Hasta el final de los tiempos

Ascensión del Señor

17 de mayo 2026

Hay una recomendación que Fray Marcos suele hacer con mucha frecuencia: "-No podemos seguir entendiendo literalmente un lenguaje mítico que nosotros ni entendemos bi necesitamos. Esta fiesta (La Ascensión), entendida como subida física, es desconcertante."

"-Debemos entender esta fiesta, como las demás fiestas del tiempo pascual, como una realidad espiritual. Ni la resurrección, ni la ascensión, ni la venida del Espíritu Santo son hechos que se puedan. separar. No acontecieron en el tiempo sino en la realidad."

Entonces, ¿qué es lo que celebramos? Creo que lo que realmente celebramos es la vida de Jesús. ¡Cómo Jesús de Nazaret, a lo largo de su vida, se fue identificando con la voluntad de Dios, viviendo y teniendo por centro lo que él llamaba "el reino de Dios". Su modo de hacer, de escuchar, de hablar, de tratar a las demás personas, de acercarse y tener compasión...
De ahí que, al tratar de decir cómo había vivido, leemos en el evangelio y en los Hechos de los Apóstoles que pasó haciendo el bien y curando a todos. Sintieron que no era como los demás. Había en su vida algo de divino, algo de Dios que no sabían explicar... De hecho sus seguidores no terminaban de entenderle. Seguían agarrados a lo que se decía y a lo que esperaban del Mesías libertador de Israel... Y así siguieron hasta el final tan terrible de su juicio, condena y muerte ajusticiado en la cruz. ¿Cómo era posible? 
Ese shock final les llevó a una revisión total de lo que recordaban de él. Lentamente fue madurando en ellos y ellas el mensaje de Jesús de Nazaret. ¿Cómo traducirlo en un mensaje hablado, en un lenguaje que la gente de su tiempo pudiera entender...? Así ha llegado hasta nosotros la Buena Noticia del Evangelio.
Por eso "el tema de la misión es crucial en todos los relatos pascuales. Quiere decir que la obsesión por llevar el mensaje a todos no fue una ocurrencia de la comunidad..."
-"Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado."

Y ahí estamos nosotros. Quizás nuestro error ha sido el entender que la misión (de los misioneros y de todos los cristianos) era enseñar. Como quien enseña una doctrina, una ciencia, unos conocimientos.
Tenemos que asumir que "enseñar no hace referencia a doctrinas sino a vivir como vivió él, poniendo por encima de todo el servicio..."
Y la palabra que puse en la cabecera de la reflexión: "Sabed que estoy con vosotros todos los días; hasta el final de los tiempos", estoy convencido que es un pensamiento y un sentimiento que Jesús de Nazaret llevó en lo más hondo de su corazón... Que Dios, Abbá, está siempre con nosotros. Todos los días... Hasta el final de nuestra vida.
Necesitamos reflexionar y ahondar en este pensamiento y haciéndolo nuestro...Todos los días!


Texto del evangelio de Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

miércoles, 6 de mayo de 2026

Cuando venga el Espíritu...

 ..."También vosotros daréis testimonio"

11 de mayo 2026

Nos acercamos a la fiesta de Pentecostés. A lo largo de todos estos domingos que llamamos de Pascua, los textos del evangelio de Juan nos han ido guiando y dándonos pistas para que nosotros también podamos captar ese mensaje que ellos mismos (seguidores y seguidoras de Jesús) habían asumido y lo habían convertido en su vida: Parábolas, símbolos, imágenes... (el pastor, la puerta; el camino, la verdad y la vida; la viña, los sarmientos; el pan).

Y, por si acaso nos quedan dudas todavía... Preguntas como las que escuchábamos en boca de Tomás o de Felipe: -"No sabemos a dónde vas..." -"Enséñanos el camino..."  Hoy escuchamos esa afirmación: -"Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio..."

Siguiendo una larga tradición, a través de la predicación, de la instrucción religiosa, de las charlas y comentarios a lo largo de nuestra formación en la Iglesia, nos preparamos para que nos venga el Espíritu, baje hasta nosotros y nos traiga todos sus dones. Así hemos entendido nuestro Pentecostés.
Al igual que la salvación, nos hemos convencido de que alguien nos va a salvar... Desde fuera, desde el mundo del más allá, bajará y nos salvará...

Creo que esa actitud pasiva ha hecho de nosotros una clase de  cristianos, unos seguidores pasivos. Nos basta con recibir los sacramentos, con acudir a la misa los domingos, rezar nuestras oraciones, cumplir los mandamientos y...nos sentiremos salvados.
Me temo que esa pasividad provoca en nosotros lo que podríamos llamar una espera carente de alicientes, vacía, hecha de rutinas y de prácticas religiosas que no conducen a la Buena Noticia del reino de Dios.

Como escribe Fray Marcos: -"Es preciso que descubramos el verdadero mensaje del evangelio y tomemos conciencia de que es "buena noticia". El descubrimiento de que lo que nos dice nos puede llevar a descubrir nuestro verdadero ser."
"...Esa buena noticia no es una programación venida de fuera, sino la exigencia más profunda de mi ser."
"-...Ser cristiano significa hacer nuestra la manera de ser y de vivir de Jesús. Sería descubrir en nosotros lo que Jesús descubrió en sí mismo. Tomar conciencia de que lo divino es nuestro verdadero ser... El adorarle como Dios, el glorificarle como exaltado, el tenerlo como modelo de la divinidad no nos sirve para nada."
"-...Sólo la convicción de que lo que el vivió está en nosotros y podemos vivirlo como lo vivió él, nos garantizará una salvación como la que él consiguió, dando pleno sentido a la vida humana y llevándola a su plenitud también humana..."

Todo ello supone un crecimiento interior que nos hace acercarnos poco a poco al Dios de Jesús, a esa vida tan intensa y entregada que reflejaba a Dios mismo. De ahí la fuerza de su persona; la compasión con la que miraba a los humildes y desprotegidos; la atención con la que se acercaba a los lisiados, a los enfermos, a los leprosos, a los marginados; el cariño y amor que sabía acoger incluso a los que la sociedad rechazaba (prostitutas, recaudadores de impuestos, samaritanos, extranjeros...).

Cierto que todos esperamos y necesitamos ese "Espíritu" (aliento y fuerza de Dios mismo) que nos haga captar el mensaje de buena noticia, que nos impulse y dé ánimo y fuerza para seguir los pasos de Jesús de Nazaret. Pero no es algo que nos llega desde fuera. Ya está en nosotros; pero no somos capaces de descubrirlo...

Es toda una invitación a hacer silencio en nuestra vida y dejarnos llenar por ese Dios que ya lo es todo en mí y en las demás personas. Al igual que en todo el cosmos, en toda la creación...
Que esa buena noticia nos llene de esa vida plena que es Dios mismo.


Texto del evangelio de Juan 15, 26 — 16, 4a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.

Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

miércoles, 29 de abril de 2026

¿Cómo podemos saber el camino?

 "Yo soy el camino y la verdad y la vida"

3 de mayo 2026

Seguimos con el evangelio de Juan. Acostumbrados a hacer una lectura literal del evangelio, una vez más nos encontramos con un lenguaje que nos desconcierta y nos cuesta asumir.

Por eso me veo obligado a hacer una re-lectura que se acerque más al mensaje de Jesús de Nazaret. Creo que todo el texto que leemos es, precisamente, la lectura que hizo la comunidad de Juan. Aquellos hombres y mujeres revivían o rehacían el camino de Jesús. Y las preguntas que ponen en boca de Tomás o de Felipe son las preguntas que se hacían todos los que se unían a su grupo:

-«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

¿Cuánto tiempo llevamos siguiendo a Jesús de Nazaret? ¿Cuántas veces hemos ido a misa y hemos escuchado el evangelio? Hemos escuchado sermones, charlas, explicaciones, comentarios... Doctrinas, enseñanzas, todo el saber religioso que nos van ofreciendo. Pero todo eso son palabras, no son vida. Hemos creído que era suficiente con saber y/o recitar las oraciones que nos enseñaban.

«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe?

Cuando ponen en boca de Jesús las palabras de: «Yo soy el camino y la verdad y la vida... nos viene a decir que mi fe en Jesús, mi adhesión a su grupo, mi conversión... es el cambio a vivir como él. Centrar mi vida en Dios, descubrirlo en mi propia vida, en la humanidad que me rodea, en el universo... Esa realidad que, cuando prestamos atención, nos maravilla por su inmensidad, por su belleza, por lo increíble que es. Cuando centre mi vida, descubriré (como Jesús) que ése es el camino. Y es la única verdad y la vida verdadera.

Porque no se trata de aprender verdades sobre Jesús de Nazaret, no sobre Dios, ni sobre la religión... Lo que importa es que vivamos, que sigamos sus huellas.

Me gusta el comentario que hace Roger Lenaers: "Nuestro ser no es un alma espiritual que habita en un cuerpo, sino una chispa de la forma como Dios se expresa a sí mismo...Sólo existimos según la medida de su presencia  en nuestra profundidad, y por tanto, según la medida de nuestro amor."

Entonces comprenderemos la respuesta de Jesús: "Yo soy el camino y la verdad y la vida".

Texto del evangelio de Juan 14, 1-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

miércoles, 22 de abril de 2026

Yo soy la puerta de las ovejas

..."Las ovejas le siguen, porque conocen su voz..."

26 de abril 2026

Hay temas en las narraciones del evangelio que, hoy en día, nos resultan extrañas por los cambios tanto en la cultura, en las costumbres y en las actividades sociales, agrícolas o ganaderas.

Como bien explica Fray Marcos, "-La puerta y el pastor es la misma metáfora. Los rediles de la época (donde se guardaban los rebaños de ovejas) no tenían puerta sino una entrada angosta (estrecha) que obligaba a pasar las ovejas de una en una. El pastor colocado en el hueco hacía de vigilante y de puerta. Por la noche, todo el ganado se guardaba en el mismo redil. Y por la mañana cada pastor llamaba a las suyas por el nombre y el guarda las dejaba salir una a una..."

Entendida de esa manera, resulta de un impacto y de un sugerente increíble. Juan o la comunidad que fue redactando el cuarto evangelio lo había ido meditando, dándole vueltas, rumiando dentro de sí desde hacía años. Todos (hombres y mujeres) hemos sido llamados, escogidos, invitados a unirnos a ese movimiento de seguidores de Jesús de Nazaret. Y, cada día, nos llama. Y lo hace por nuestro nombre. Él nos conoce y nosotros le conocemos, escuchamos su voz y...le seguimos.

No es necesaria ninguna voz especial. No se trata de una vocación para estar por encima de los demás. Es algo que nos llega desde dentro. Y es una llamada de amor, de cariño. Es esa invitación que me da ánimo y fuerza y entusiasmo... Porque es una invitación a vivir de una manera diferente, con unos valores y unos objetivos que no tienen nada que ver con las propuestas que nos llegan por todos los medios de comunicación (revistas, periódicos, radio, televisión, modas, gustos).
Jesús de Nazaret sigue hablando y proclamando el reino de Dios (la vida misma de Dios) dando un cambio a nuestra manera de vivir y de entender lo que hacemos, lo que pensamos y lo que deseamos. Y nos habla de fraternidad, de servicio, de entrega, de solidaridad, de sentirme uno con las otras personas, con las cosas, con nuestra tierra, con todo el universo. Y es más importante alcanzar un grado mayor de humanidad que todo lo que me ofrece la moda, los gustos, las apariencias, el poder, la riqueza... Todo eso que es como construir sobre arena o agarrarse a cosas que hoy están y mañana desaparecen.

En el sentir de aquellos primeros seguidores de Jesús entendieron muy bien que responder a esa invitación les daba una vida que les llenaba, les daba toda la paz y la alegría que una persona podía desear: Ponen en boca de Jesús estas palabras: -"Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante..."

¿Acaso no es eso lo que todos nosotros andamos buscando siempre? Necesitamos ese tiempo de reposo y de tranquilidad para escuchar y rumiar en nuestro interior esa invitación que me hace cada día Jesús de Nazaret.

Texto del evangelio de Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

viernes, 17 de abril de 2026

Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída

Tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando

19 de abril 2026

En este tercer domingo de Pascua leemos el relato de los dos discípulos que van camino de Emaús... Es un relato que se convierte, finalmente, en toda una catequesis. (Tenemos que insistir en que estos relatos no son narraciones históricas que nos cuentan, paso a paso, lo que ocurrió en aquellos primeros días después de la crucifixión y muerte de Jesús d e Nazaret). Por eso debemos prestar mucha atención al mensaje que lleva dentro. 

Hay una pregunta que me hago yo mismo:  -Al hablar de Jesús de Nazaret, qué espero yo de él?  En el relato del evangelio de Lucas nos dice que "Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió..."

Nosotros hemos recibido una predicación y enseñanza que nos explica y nos enseña que Jesús de Nazaret (después de predicar durante un tiempo el mensaje de la Buena Noticia del reino de Dios) lo acusaron, lo juzgaron y lo condenaron a muerte de cruz... Y de esa manera nos salvó del pecado y de la muerte... Luego vienen los relatos de la resurrección y de las apariciones a las mujeres y a sus discípulos. Ésa esa la fe que solemos proclamar en la eucaristía y que nos dicen que es la fe de la Iglesia.

De ahí me surgen varias preguntas: -Qué o quién es Jesús para mí? -Qué espero yo de él? En qué lo reconozco?

Porque una cosa es lo que decimos o rezamos en la iglesia y otra cosa muy distinta nuestra vivencia en el día a día.

Fray Marcos nos ofrece el siguiente comentario: "-Nosotros esperábamos… Esperaban que se cumplieran sus expectativas. No podían sospechar que ya se había cumplido. Esa frase refleja nuestras decepciones. Esperamos que la Iglesia... Esperamos que el Obispo... esperamos que el concilio... Esperamos que el Papa... Esperamos lo que nadie puede darnos desde fuera y surge la desilusión."

"No es Jesús el que cambia para que le reconozcan, son los ojos de los discípulos los que se abren y se capacitan para reconocerle. No se trata de ver algo nuevo, sino de ver con ojos nuevos lo que tenían delante. No es la realidad la que debe cambiar, somos nosotros los que tenemos que descubrir la realidad de Jesús Vivo, que tenemos delante." 

El texto nos dice que aquellos discípulos lo fueron descubriendo en el camino (quiere decir en la vida). También en lo que les dijo sobre las Escrituras (toda una vivencia que es muy distinto que simplemente leer lo que está escrito). También en le partir el pan... Habia en ese gesto algo muy profundo que había quedado grabado en sus mentes y en sus corazones... (Se trata de una manera muy personal de partir y repartir el pan. Referencia a tantas comidas en común, a la multiplicación de los panes, etc. Al ver el signo, se les abren los ojos...como comenta Fray Marcos).

¿Hay en mí alguna vivencia que me haya llevado a descubrir y reconocer a Jesús de Nazaret?

Creo que, en nuestra vida como seguidores de Jesús de Nazaret, nos sobran demasiadas palabras, demasiados rezos y devociones, demasiados dogmas y credos. Andamos faltos de vida, de vivencias que nos hagan caminar siguiendo la huella del Maestro.

Me ha emocionado el comentario que hace Dolores Aleixandre (en su libro: "Dichosos vosotros") haciendo referencia a la palabra de Jesús; (Sed misericordiosos...) y recoge el final de la parábola del samaritano: "Acercándose al herido, le curó las heridas, le montó en cabalgadura, lo llevó a la posada, pagó su estancia al posadero y quedó co él en que volvería al cabo de pocos dias a ver cómo iba el herido y a pagar los gastos ocasionados... Os aseguro que fue entonces cuando se comportó con misericordia con él y os digo también: a los que obre como él, mi Padre el cielo los envolverá en su misericordia..."  

Es esa manera de actuar y de vivir la que hará que encontremos y reconozcamos a Jesús de Nazaret.            

Texto del evangelio de Lucas 24, 13-35

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:
«¿Qué?».

Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.

Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

jueves, 9 de abril de 2026

Paz a vosotros

"Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo"

 12 de abril 2026

Estamos en tiempo de Pascua. Los textos de los evangelios que vamos leyendo nos cuentan la vivencia y el recuerdo de aquellas primeras personas (hombres y mujeres) que hicieron suyo el estilo de vida y el modo de seguir sus huellas.

Hoy, el texto de Juan nos cuenta el encuentro de Jesús y sus discípulos, especialmente con Tomás.
Volver a sentir a Jesús (del modo que fuera) debió de ser algo increíble. Cada uno de ellos fue cambiando en su interior. Después del gran fracaso de la cruz... -"No lo creo... Si no lo veo, no lo creo..."
La figura de Jesús, reflexionando en su interior, había sido de mucho impacto: Su vida, sus palabras, su modo de hacer, de escuchar, de atender, de estar atento a los demás... No, no era un cualquiera. Estando con él sentías algo muy especial. Todo aquello que les había dicho, no lo entendían bien. Ellos pensaban y aspiraban a lo mismo que casi todos nosotros. Lo que ahora mismo nos parece normal: Subir, vivir mejor, ganar más dinero, ser famoso, reconocido, ensalzado, ocupar primeros puestos... Ahora, después de todo lo vivido, se dan cuenta de que estaban equivocados. Su camino es otro. Su buena noticia, es otra. El reino de Dios (Dios mismo), es otro. Él le llamaba "abbá" (papá) y les contó tantas historias y parábolas para explicárselo; pero ellos seguían con la misma mentalidad...

Y aquí estamos nosotros. Yo diría que es el mismo proceso. Las palabras, los textos del evangelio, ya los sabemos. Y nos quedamos con esas narraciones que esconden un mensaje y apenas si nos enteramos.
El texto leído nos dice, al final, que  "Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre." Me atrevería a decir que todos esos escritos son sólo una invitación a escuchar el mensaje. El mismo mensaje que anunciaba Jesús de Nazaret. "El reino de Dios (Dios mismo) está cerca. Convertíos, cambiad de vida... Todos estáis invitados. Está dentro de vosotros..."
Creo que todos (hombres y mujeres) estamos tentados de responder como Tomás:"Si no lo veo y lo toco..., no creo."
Aceptar y asumir en nuestra vida a ese Dios-Amor, como lo vivía Jesús de Nazaret, se nos hace difícil. Ya nos hicimos una imagen de él (muy parecida a nosotros mismos) y las comparaciones de Jesús, sus parábolas, nos parecen exageradas, no son prácticas, no son justas...
Es necesario que, también nosotros, vayamos dando pasos siguiendo el camino del Maestro. Si no los doy, no me sirve de nada leer o escuchar los textos del evangelio, las historias de los santos y santas, las palabras y recomendaciones que me puedan decir...
Para expresar mi amor, no me sirven los besos que pueda dar otra persona en mi nombre...
"Señor mío y Dios mío". Sí, qué equivocado estaba.

Texto del evangelio de Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:
«Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

domingo, 5 de abril de 2026

Se han llevado al Señor...

...Y no sabemos dónde lo han puesto

5 de abril 2026

Fiesta de Pascua.

Siguiendo la tradición, el día de hoy era la fiesta más importante del año. Final de toda la Cuaresma y triunfo total del Señor después de haber pasado por la crucifixión y muerte en la cruz.
Todo ello, celebrado con las mejores galas, con nuestra mejor preparación, arropados por las procesiones, horas santas y demás devociones, nos hacía sentir como algo nuevo, un renacer que (aquí, junto con la primavera, parece recuperar la vida) parecía que nos daba un impulso nuevo.

Hoy, mi reflexión se aparta un poco de todo eso y me fijo en esas palabras que el evangelio pone en boca de María Magdalena: "-Se han llevado al Señor y no sabemos dónde lo han puesto..."
Y me recuerda las palabras que decía el ciego de nacimiento al recuperar la vista: -"Y quién es él para que crea en él"...
Celebramos y hacemos fiesta. Y escuchamos todas las recomendaciones que nos hacen en la misa o en las diferentes charlas... Pero dónde lo han puesto?
Creo que, demasiado frecuentemente, nos aferramos a los textos, a las palabras, a las explicaciones... y no lo encontramos a él. Es más, como comenta el evangelio: "Hasta entonces no habían entendido..."
Y nos pasa con la misma persona de Jesús de Nazaret. Su vida, su modo de hacer, su mensaje, toda su actividad... Como que no terminamos de entender su gran objetivo, lo que le movía, toda su vivencia...
Y el centro de su vida siempre fue Dios
Nos hemos ido por las ramas. Hemos aprendido mucho. Sabemos, incluso, demasiado. Pero, tal vez, no vivimos.
Las fórmulas, las oraciones, las devociones, las misas, los rosarios, las novenas, las procesiones... Ahí hemos llegado a tener una alta cualificación. Pero no ha calado en nuestra vida.
Dios, como padre (abbá) o madre. Dios, como ese amor inmenso, infinito, que nos invade, nos penetra, nos ayuda a respirar, a ser, a estar aquí y ahora.
Y cuando empiezas a percibir un poquito de todo eso, sabes que estás en sus manos, que yo soy sólo una pequeñita parte de Él mismo. Que todo es maravilloso. Que todo lo que me rodea es reflejo de Dios, de ese ser, de ese algo, del que no sé prácticamente nada; pero que está ahí.
Entiendo, entonces, que me falta tiempo para contemplar, para encontrarlo, para sentir y vivir. Y dejar que me vaya penetrando porque eso es lo único que importa.
María Magdalena y muchas otras personas se encontraron con Jesús de Nazaret y su vida sufrió un cambio radical. Ya no sabía vivir sin su referencia, sin su mensaje, sin su estilo de vida...
..."Y no sabemos dónde lo han puesto".

Imagino que todo eso es la vida nueva de la que habla Pablo en su carta a los cristianos de aquellas comunidades. Pan nuevo, levadura nueva... Es la conversión de la que hablaba Jesús de Nazaret desde el principio.
Y resuenan sus palabras de las Bienaventuranzas: -"Dichosos los mansos, los pobres, los que pasan hambre, los que luchan por la justicia, los pacíficos..." Dichosos porque tienen a Dios, porque está con ellos (con todos nosotros). Dichosos porque camina con nosotros, está a nuestro lado, mejor, dentro de nosotros...
Feliz Pascua! Feliz Vida Nueva! Felices porque le hemos creído!


Texto del evangelio de Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Sabed que estoy con vosotros todos los días

...Hasta el final de los tiempos Ascensión del Señor 17 de mayo 2026 Hay una recomendación que Fray Marcos  suele hacer con mucha frecuencia...