María se levantó y se puso en camino
22 de diciembre 2024
El texto del evangelio de Lucas que leemos/escuchamos este domingo 4º de Adviento nos trae una reflexión profunda. No es un texto histórico (como nosotros entendemos hoy en día la historia); pero a través de sus imágenes podemos captar el espíritu de la Navidad que llega y que nos invita a vivir la alegría de tener a Dios con nosotros (Enmanuel).
Es un texto original del evangelio de Lucas. Es el episodio en el que nos narra que María va a visitar a su prima Isabel que, también ella, espera un hijo. Un texto para contemplar y dejarnos llevar de los sentimientos más profundos.
Como comenta Fray Marcos, "Lucas nos habla de las características de los nuevos tiempos a través de las mujeres, olvidándose un poco de los hombres. Es una originalidad muy significativa que sólo este evangelista recoge..."
María. Ha escuchado y sentido el mensaje del Señor y... se pone en camino.
Isabel. Escucha el saludo de María y se hace eco, incluso físicamente, del mensaje: Bendita, feliz, la que ha creído... porque lo que te han dicho se cumplirá.
Luego el evangelista pone en boca de María ese himno tan profundo y tan tierno del Magníficat que recoge lo más íntimo y más inspirado del Antiguo Testamento: "Alaba mi alma al Señor... Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos..."
Creo que nosotros, con toda la tradición de la Iglesia, hemos recogido el texto y hemos ensalzado a la madre de Jesús que visita a su prima Isabel. Hemos rezado muchas veces el himno del Magníficat; pero hemos dejado de lado la actitud y el estilo de María.
Me atrevería a afirmar que ésa fue también la manera de muchas mujeres que siguieron las huellas del Maestro. Personas que se ponían en camino, que estaban atentas, que servían. Y debían estar presentes en todas las comunidades.
Todos sabemos y tenemos experiencia de la actividad y presencia de las mujeres en nuestras comunidades cristianas. Siempre nos preguntamos ¿qué sería de nuestras iglesias si ellas faltaran?
Se comenta que la Jerarquía (cardenales, obispos, sacerdotes) tienen miedo de confiar en ellas. Y es una pena, porque ellas, en general, tienen una sensibilidad y una capacidad de atención y servicio que está muy por encima de la que tenemos los hombres.
Si el mensaje de Jesús es un mensaje de amor y servicio, ¿por qué nos empeñamos en dar más importancia a mandar, dirigir, disponer, ordenar e imponer? El mensaje de la Buena Noticia de Jesús no se manda, ni se ordena, ni se impone... El que quiera ser el primero, que se haga esclavo de todos. Y, ciertamente, las mujeres saben mucho de eso.
Feliz la que ha creído... Y María se puso en camino. Así preparamos la Navidad, la llegada del Señor. Sí, a todos los rincones, a todos los barrios, a todas las casas... También a las de los marginados y olvidados.
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