viernes, 6 de diciembre de 2024

El Señor está contigo


Cúmplase en mí lo que has dicho

"2º domingo de adviento" (Fiesta de la Inmaculada)

8 de diciembre 2024

Este domingo celebramos la fiesta de la Inmaculada, por un lado, y también el 2º domingo de Adviento.

Me parecía que no sería fácil hacer un comentario que me ayudara a reflexionar sobre las dos cosas; pero después de leer los comentarios de Fray Marcos, me parece que María es el mejor ejemplo del Adviento.

Ella, como todos los que esperaban la llegada del Mesías, fue la mujer que vivió toda su vida con esa disposición que el evangelista Lucas pone en sus labios: "Cúmplase en mí lo que has dicho".

Y ahora el comentario que ofrece Fray Marcos: -"Hoy sabemos que la grandeza del ser humano consiste en manifestar a Dios, no en su poder o en su grandeza, sino en su capacidad de darse a los demás. María es grande por su sencillez, porque acepta ser nada, separada de Dios. María no es una extraterrestre, sino una persona humana exactamente igual que cada uno de nosotros. Lo único extraordi­nario fue su fidelidad y disponibilidad, su capacidad de entrega. Toda la grandeza de María esta encerrada en una sola palabra: "FIAT" (cúmplase en mí lo que has dicho). María no puso ningún obstáculo a que lo divino que había en ella se desplegara totalmente; por eso, llegó a la plenitud de lo humano."

Un paso más. Y ahí creo que todos nosotros, como Iglesia, hemos colocado a María tan lejos de la realidad y de la condición humana (y femenina) que difícilmente puede servirnos de referencia.

"Si consideramos a María - sigue el comentario de Fray Marcoscomo una privilegiada, podemos decir: si yo hubiera tenido los mismos privilegios, hubiera sido igual que ella; y nos quedamos tan anchos. No, tú tienes todo lo que ella tuvo, porque Dios se te ha dado totalmente como a ella. Si no has llegado a lo que ella llegó, es por tu culpa. En todo caso, sigue siendo tu meta."

Entonces ¿qué podemos descubrir en María? ¿qué hubo de especial en su vida?

"En el fondo, esta fiesta nos hace descubrir en María lo que hemos descubierto en Jesús, la absoluta presencia de Dios en un ser humano. El único título que Jesús se dio a sí mismo fue “Hijo de hombre”, es decir modelo de hombre, hombre acabado. Claro que cuando decimos que Jesús es el “Hombre” queremos decir “ser humano”, es decir varón y mujer. Pues bien, María es la “Hija de mujer”, es decir la mujer acabada."

Con todos los títulos y honores que hemos ido acumulando sobre ella (por supuesto títulos y honores ofrecidos con todo el cariño del mundo), dejó de ser la sencilla mujer de un pueblo como el de Nazaret, ama de casa, compartiendo las preocupaciones y las cargas como todas sus vecinas... De ese modo nos hemos perdido lo más esencial: lo que llenaba su corazón y su vida. "Agraciada (llena de gracia), el Señor está contigo"..., así le saluda el ángel (como escribe Lucas). María, una mujer que asumió y se dejó invadir de la vida misma de Dios.

Así pues, como lo comenta Fray Marcos"lo que de verdad celebramos en esta fiesta es la posibilidad de descubrir en todo ser humano lo divino. Tú, hombre o mujer, descubrirás que eres inmaculado si eres capaz de ir más allá de toda la escoria que envuelve tu verdadero ser. Ese caparazón, que confundimos con nuestro ser, es el “ego”. Jesús lo deja muy claro, no solo cuando nos habla del tesoro escondido, de la perla preciosa sino cuando nos descubre el valor interior de una prostituta."

Nuestro Adviento, pues, no es para celebrar y aplaudir a María (la llena de gracia) o para cantar el nacimiento de Jesús en Navidad, sino para descubrir en nosotros y en todas las personas que nos rodean que Dios está presente en nuestra vida y nos sigue invitando a ese cambio que nos acerca a la vida misma de Dios.

Texto del evangelio de LUCAS 1, 26-38


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