...Porque no se recogen higos de las zarzas
jueves, 27 de febrero de 2025
Cada árbol se conoce por sus frutos...
-¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
-No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno...
Ése sería nuestro punto de reflexión y de meditación. A la hora de revisar mi manera de vivir o mi modo de seguir las huellas de Jesús de Nazaret tengo que entrar dentro de mí mismo y preguntarme cuáles son mis frutos.
Además entiendo que hablar de frutos son siempre acciones, actitudes y comportamientos que hacen referencia a los otros, a las personas que están a mi alrededor. Porque todo aquello que no está relacionado con el prójimo tiende a centrarse en uno mismo: Yo, mi, me, conmigo... Parece estar dirigido y centrado en mi persona, en mi ego. Incluso en ciertas acciones o actitudes religiosas: Dirigidas a agradar a Dios, a su alabanza, a su gloria... Porque Dios me premiará y me concederá la salvación.
Como dice Jesús mismo: La gloria de Dios es que hagamos su voluntad. Que aprenda a prestar atención a mi hermano, que me fije en el desvalido y necesitado, que me acuerde de los marginados...
Fray Marcos en su comentario se ha fijado en lo referente a la corrección fraterna... (la mota en el ojo del hermano): -"El afán de corregir a los demás es una constante, sobre todo entre los que nos creemos religiosos. A pesar de que el evangelio nos aconseja la corrección fraterna, no hay nada más peligroso en la vida espiritual. No solo porque nunca podemos estar seguros de lo que es mejor para el otro, incluso cuando hayamos constatado que es bueno para nosotros mismos; sino porque tendemos a corregir al otro desde la superioridad moral que creemos tener. Si te sientas superior, sea moral o intelectualmente, estás incapacitado para ayudar."
Creo que, en más de una ocasión, por el simple hecho de ir a misa los domingos o ser un poco más practicantes que los otros nos creemos mejores, que estamos por encima. Pero, tal vez, si pongo mi atención en esas personas, si soy capaz de escuchar y de sentir todo lo que les ha tocado vivir, aguantar y sufrir... quizás, digo, estaríamos en condiciones de comprender y de ponernos en su lugar. Y juntos podríamos intentar vivir como hermanos, ser compasivos como nuestro padre (Dios) es compasivo.
Hay un detalle que me ayuda a centrarme y a vivir con más intensidad: Primero, la presencia. Quiere decir poner toda mi atención en esto que estoy haciendo. Lo que llamamos el presente. Porque el pasado ya se fue y no existe. Y el futuro todavía no ha llegado (tampoco existe). Y ahí está mi eternidad. Es lo único que tengo entre manos. Si no lo hago ahora, nunca lo haré.
miércoles, 19 de febrero de 2025
Si amáis sólo a los que os aman...
...¿Qué mérito tenéis?
23 de febrero 2025
Pues bien, este domingo, siguiendo el texto del evangelio de Lucas (cap. 6), el mensaje de Jesús insiste y profundiza el significado anterior:
-«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian."
"Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames..."
A pesar de haberlo escuchado y leído muchas, muchas veces, seguimos pensando y sintiendo que eso es imposible. Ya nos resulta cuesta arriba perdonar al que nos ha ofendido o al que nos ha hecho daño... Pero ¿amarlo? ¿hacer el bien al que me odia? ¿bendecir y orar por los que nos maldicen y calumnian?
-«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian."
"Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames..."
A pesar de haberlo escuchado y leído muchas, muchas veces, seguimos pensando y sintiendo que eso es imposible. Ya nos resulta cuesta arriba perdonar al que nos ha ofendido o al que nos ha hecho daño... Pero ¿amarlo? ¿hacer el bien al que me odia? ¿bendecir y orar por los que nos maldicen y calumnian?
"-Si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman..."
¡Cómo me gustaría tener una respuesta tan clara como la de Jesús! Porque esa respuesta no nos la puede dar ni el estudio, ni el conocimiento, ni siquiera la razón. Y tampoco es algo que se consigue a fuerza de empeño y voluntad. O haciendo sacrificios y muchas oraciones. Creo que hay un paso que no llegamos a dar amarrados como estamos a nuestro yo, a nuestro ego.
Una vez más tengo que echar mano de personas que nos llevan la delantera. Fray Marcos nos ofrece este comentario: -"El amor evangélico no consiste en salir de ti e ir al otro, sino en descubrir que el otro y tú sois la misma realidad...Sólo desde la vivencia de unidad comprenderemos." ..."La falta de amor a un solo ser humano es prueba de que todo lo que he llamado amor es instinto, pasión, interés, egoísmo."
Creo que tiene toda la razón. Apenas si comenzamos a entender que todos nosotros, junto con toda la creación, formamos una cadena en la que todos estamos implicados. Toda la maravilla que podemos descubrir en nuestro propio ser depende de todos los factores que nos rodean: la naturaleza, los otros seres, las otras personas... ¿Qué seríamos nosotros sin ellos? Entonces cuando yo hago daño o lastimo a cualquiera de ellos es a mí mismo que estoy dañando. Por eso, desde lo más profundo de nuestro ser, estamos llamados a ser uno, a cuidar unos de los otros... A amarnos, como dice Jesús de Nazaret.
Podemos decir que ésa es la vocación de todo ser humano. Caminar hacia las otras personas asumiendo y sintiendo que ellas son parte de mi propio ser y en ellas descubro al Dios de Jesús (al que llama papá) que nos invita a ser misericordiosos y compasivos como él mismo.
-"Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida que midiereis se os medirá a vosotros".
Texto del evangelio de Lucas 6, 27-38
jueves, 13 de febrero de 2025
Dichosos vosotros los pobres...
...Porque sobre vosotros reina Dios
16 de febrero 2025
El evangelio de este domingo, tomado del evangelio de Lucas, nos trae las Bienaventuranzas...
Como comenta Imma Calvo en la presentación:-"Las Bienaventuranzas, con las veces que las hemos oído y meditado, nos siguen desconcertando. Es fácil imaginar el impacto en esos primeros oyentes. Dichosos los pobres, dichosos los que lloráis… Claro que Jesús se opuso a la injusticia y la marginación. Tampoco dejó la solución para el más allá. Esas aparentes contradicciones son aldabonazos para hacernos pensar. ¿De verdad las riquezas nos van a hacer felices? ¿Es la desgracia la última palabra o importa más la actitud que adoptemos ante ella?"
Nos toca a cada uno de nosotros escuchar y reflexionar. Ese texto al que llaman la programación de Jesús de Nazaret, ¿qué nos dice?, ¿cómo lo entendemos...?
Me llama la atención el texto de la primera bienaventuranza: - Dichosos vosotros los pobres, porque sobre vosotros reina Dios.
Quiero dejar que esa palabra penetre dentro de mí.
Dichosos los pobres... Entiendo que es como decir: dichosos si no buscamos apoyo en el dinero, en el poder, en la fama, en el acumular posesiones. Cuando vivimos en una economía de sobriedad, en una actitud de compartir y de compasión. Cuando nos acordamos y estamos muy atentos a los hermanos y hermanas que pasan hambre y necesidad. Entonces, sí, dichosos, felices... porque sobre nosotros reina Dios. Está presente en nuestra vida.
Un paso más y me inspiro en el comentario que hace Fray Marcos:
-"El pobre es dichoso, no por ser pobre, sino porque él no es causa de que otro sufra. Dichoso porque, a pesar de todo, él puede desplegar plenamente su humanidad. Este es el profundo mensaje de las bienaventuranzas. De la misma manera el rico no es maldecido por ser rico sino por poner su confianza en la riqueza y desentenderse de los demás seres humanos."
-"...Bienaventurado el pobre, si no permite que su “pobreza” le atenace. Bienaventurado el rico, si no se deja dominar por su “riqueza”. No sabría decir qué es más difícil. En ningún momento debemos olvidar los dos aspectos. Ser dichoso es ser libre de toda atadura que te impida desplegar tu humanidad. Se proclama dichoso al pobre, no la pobreza. Se declara nefasta la riqueza no al rico. Tanto la pobreza como la riqueza son malas si me impiden ser humano."
A partir de esos apuntes intentemos hacer nuestro el mensaje de Jesús. Seguramente soy rico en muchos aspectos de mi vida y de mi situación social. Entonces me veo cuestionado por la palabra de Jesús y tengo que revisar cuál es mi actitud hacia las demás personas.
Por otra parte también me siento pobre porque aún en medio de mis necesidades y de mi pobreza todavía pongo mi confianza y mi apoyo en las cosas, en los bienes, en el tener más y más...
De ahí que, al final, me pregunte si realmente, en mi vida, reina Dios. Su modo de vivir, de ser hermanos, de compartir, de ser compasivo, de no despreocuparme de los demás... ¿Todo eso es el objetivo de mi vida?
Si es así... Dichosos vosotros, porque sobre vosotros reina Dios.
Texto del evangelio de LUCAS 6,17.20-26
jueves, 6 de febrero de 2025
Hemos pasado la noche bregando...
...Y no hemos cogido nada
9 de febrero 2025
El texto del evangelio que escuchamos este domingo nos relata la pesca milagrosa. Aquellos hombres eran pescadores con la experiencia de toda la vida... Subido a la barca Jesús le dice a Simón: - "Sácala adonde haya fondo y echad vuestras redes para pescar."
Y Simón le contestó: - "Jefe, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, fiado en tu palabra, echaré las redes."
Y cuenta el evangelio que... "capturaron tal cantidad de peces que reventaban las redes."
Como comenta Imma Calvo en la introducción a los comentarios de este domingo: -"El relato de Lucas nos invita a confiar en Dios. El Maestro pide a sus discípulos que vayan hacia lo profundo. La causa del evangelio requiere olvidar el miedo y remar mar adentro, donde no hacemos pie. Dejar atrás la orilla de nuestras seguridades y emprender el viaje hacia nuestro yo más auténtico, reflexivo, inclusivo y servicial."
Y dice el evangelio: "-Al ver esto, Simón Pedro se postró a los pies de Jesús, diciendo: - Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.
Es que él y todos los que estaban con él se habían quedado pasmados por la redada de peces que habían cogido".
Y Jesús dijo a Simón: - No temas; desde ahora pescarás hombres vivos.
Cada uno de nosotros tenemos que hacer una lectura del evangelio personal. Porque no estamos leyendo historias que ocurrieron como si fueran anécdotas curiosas o acontecimientos fantásticos que podemos admirar. Todo el mensaje de Jesús de Nazaret es una invitación personal... Tener en cuenta, además, que casi siempre se trata de un lenguaje simbólico cargado de significado que nos tiene que llevar a otro nivel.
Yo me fijaría en esas expresiones que ya he subrayado:
-Rema mar adentro y echa las redes...
-Hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada
-No temas...
Como bien expresa Imma Calvo, Jesús nos invita a "dejar atrás la orilla de nuestras seguridades y emprender el viaje hacia nuestro yo más auténtico, reflexivo, inclusivo y servicial". Sería como decir: deja atrás la seguridad de la orilla, lo de cumplir lo mandado, agarrarme a todo eso que hago porque así nos lo enseñaron en el Catecismo: Lo que manda la Santa Madre Iglesia. La invitación de Jesús de Nazaret va mucho más allá. Descubrir al hermano que está entre nosotros y al que ignoro. Personas que llegaron buscando mejorar su vida y que se ven marginadas. Poner mi atención en ellas será mi camino para encontrar a Dios mismo. Porque el reino de Dios (Dios mismo) está ahí. Si no doy ese paso, si continúo agarrado a mis seguridades (permaneciendo en la orilla) jamás llegaré a esa pesca maravillosa. No porque vaya a convertir a mucha gente, sino porque empezaré a sentir mi propia conversión. A vivir esa otra realidad que es la presencia de Dios mismo en tí, en mí y en todas las personas que me rodean. Entonces mi pesca no será cuestión de llenar mi barca de peces, o acumular méritos que me garanticen que, como hijo de Dios, me premiará llevándome al cielo...
Nota:- Me resulta curioso que, precisamente ahora que los grandes y los poderosos sólo nos hablan de expulsar a los migrantes, negar su asilo y acogida, nosotros entendamos que la invitación de Jesús va en dirección contraria. ¿Tendremos miedo?
Texto del evangelio de LUCAS 5, 1-11
jueves, 30 de enero de 2025
El niño iba creciendo...
Presentación del Señor... de acuerdo con lo escrito en la Ley del Señor
2 de febrero 2025
Esta celebración la hemos vivido durante muchos años como la fiesta de la Candelaria. Inicialmente la fiesta de la Candelaria o de la Luz tuvo su origen en el Oriente con el nombre del Encuentro, posteriormente se extendió al Occidente en el siglo VI, llegando a celebrarse en Roma con un carácter penitencial. En Jerusalén se celebraba con una procesión con velas encendidas hasta la Basílica de la Resurrección (Santo Sepulcro)...
En honor a María, en 1497, se celebró la primera Fiesta de Las Candelas, Canarias, (ya como Virgen María de La Candelaria), coincidiendo con la Fiesta de la Purificación, el 2 de febrero.
Es la tradicional fiesta que todos hemos conocido y que ahora sólo se celebra de manera especial cuando cae en domingo.
La pregunta que me hago es ¿de qué manera nos afecta a nosotros? ¿Es sólo una celebración en honor a María? ¿Es únicamente el recuerdo de un rito que celebraban los judíos? ¿O es algo más?
Lo primero que nos tiene que llamar la atención es el detalle final que leemos en el relato del evangelio de Lucas: -"El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría."
Y Fray Marcos lo hace notar: "Como todos los niños nació como un proyecto y tiene que ir desarrollándose. Debemos convencernos de que fue un niño completamente normal, que, como todos los niños, tuvo que partir de cero y depender de los demás, para ir completando su personalidad."
En nuestro aprendizaje y catequesis de la religión cristiana se nos ha inculcado tanto lo de Jesús, Hijo de Dios, que casi nos hemos olvidado de que nació, creció y se hizo hombre en un país concreto, en una población de Galilea, en un ambiente, cultura y religión que marcaba a sus integrantes desde el mismo nacimiento: la circuncisión, la presentación en el Templo, la Ley y la Tradición...
Sigue el comentario de Fray Marcos: -"Todo lo que Jesús nos contó sobre Dios, lo vivió antes como hombre que va alcanzando una plenitud humana. Su propuesta fue precisamente que nosotros teníamos que alcanzar esa misma plenitud. Su objetivo y el nuestro es el mismo: desplegar todo lo que hay de posibilidad humanizadora en cada uno de nosotros. Esa posibilidad de crecer hasta el infinito está disponible gracias a lo que Dios es en cada uno de nosotros."
Yo diría que ésa es la llamada, la invitación que nos hace Jesús de Nazaret con su vida y con su mensaje. Nuestra religión no es para recordar y celebrar los diferentes acontecimientos de su vida. Él, como judío, vivió intensamente la tradición y profundizando progresivamente su relación con ese Dios al que termina dirigiéndose como Abbá (papá).
Sus parábolas, sus comentarios, su modo de hacer y de vivir nos marcan el camino. No para repetir palabras que se convierten en dogmas. Tampoco para recitar plegarias con las que adorar y reverenciar a Dios. Lo que importa es nuestra relación humana, nuestro comportamiento con los hermanos-hermanas.
Pablo lo resumió muy bien en la carta a los cristianos de Corinto: "-Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve."
Texto del evangelio de Lucas 2, 22-40
viernes, 24 de enero de 2025
El espíritu del Señor me ha enviado...
...A dar la buena noticia a los pobres
26 de enero 2025
Este domingo el texto del evangelio de Lucas nos trae lo que podríamos llamar la programación propuesta por Jesús de Nazaret.
Echa mano de un texto del profeta Isaías para proclamar que el reino de Dios (Dios mismo) ya está aquí. Es una proclamación que la encontraremos en los otros textos evangélicos.
"El espíritu del Señor me ha enviado a dar la buena noticia a los pobres, a proclamar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año favorable del Señor ..."
Siguiendo las noticias que nos ofrecen los canales de comunicación (la TV, los periódicos, las redes sociales) malos tiempos corren para esa programación del Maestro.
Ls poderosos de la tierra nos traen malas noticias para los pobres, ninguna acogida a los migrantes, cancelación de ayudas sociales, acaparar riqueza utilizando todos los medios disponibles, enriquecer cada vez más a los que ya poseen riquezas inmensas... Y, para convencer a esas mayorías incapaces de ver más allá de sus narices, también nos dicen que dios está de su parte... Que llega como un enviado de dios.
Ante estas noticias y esas frías corrientes, ¿qué tenemos que hacer?
Jesús de Nazaret, desde el principio apeló a la conversión. Nuestra visión, nuestros objetivos, nuestros valores.
Como comenta Fray Marcos: "-Lo único que predicó Jesús fue el amor, la unidad. Eso supone la superación de todo egoísmo y toda conciencia de individualidad. Los conocimientos científicos adquiridos en estos dos últimos siglos vienen en nuestra ayuda. Somos parte del universo, somos parte de la vida. Si seguimos buscando el sentido de nuestra existencia en la individualidad, terminaremos todos locos. El sentido está en la totalidad, que no es algo separado de mi individualidad, sino su propio constitutivo esencial."
La buena noticia para los pobres, para los oprimidos, para los cautivos, para los ciegos, para los migrantes y marginados es que Dios está ahí, a su lado. Que no están solos. Que, aunque los magnates y poderosos dispongan de toda la riqueza del mundo, hay algo mucho más importante, más vital, más humano. Está dentro de nosotros. Y sólo con esa conversión alcanzaremos nuestra verdadera realización: ser más humanos, más divinos.
Continúa Fray Marcos su comentario: "-El Espíritu no es más que Dios presente en lo más hondo de nuestro ser. Eso que hay de divino en nosotros es nuestro verdadero ser. Todo lo demás, no solo es accidental, transitorio y caduco, sino que terminará por desaparecer. No tiene sentido que sigamos potenciando aquello de lo que tenemos que despegarnos. Querer poner el sentido a mi existencia en lo caduco es ir en contra de nuestra naturaleza más íntima."
Entonces si no soy capaz de entender y de sentir que el migrante, el marginado, el oprimido forma parte de mí. Que su vida y la mía están unidas. Que su pobreza, su sufrimiento y su miseria son también mías... Está claro que necesito cambiar, convertirme. Que mi realización como hombre, como mujer, mi humanidad aumenta o disminuye en la medida en que crece o disminuye la unidad y el amor.
Visto desde esa perspectiva ¿quién es más humano? ¿La persona que acapara y amontona riquezas o el migrante que, en su pobreza, comparte con otros necesitados lo poco que tiene? ¿Los que desean expulsar a los que llegan a nuestros países ricos buscando mejorar su vida o los que abren su casa y su bolsillo a los que han perdido todo?
Texto del evangelio de LUCAS 1, 1-4 / LUCAS 4, 14-21
sábado, 18 de enero de 2025
No tienen vino...
Esto hizo Jesús como principio de sus señales
19 de enero 2025
En estas primeras semanas del año nuevo nos aconsejan en nuestra iglesia que tengamos en nuestras casas (y leamos) el "evangelio de cada día". Y estoy seguro de que muchas familias lo hacen. Es una buena manera de acercarnos al anuncio de la Buena Noticia que nos comunicó Jesús de Nazaret.
Al leer el relato de las "Bodas de Caná" y ese primer signo de Jesús me pregunto si somos capaces de leer "entre líneas", como se suele decir. ¿Es algo tan simple como convertir el agua en vino? ¿Se trata de mostrar el poder de Jesús para hacer milagros? Detalles y preguntas que nos podemos hacer y a las que, sin la ayuda de personas más preparadas y conocedoras del estilo y modo de expresión del evangelio, difícilmente sabemos contestar.
He leído el comentario que hace Fray Marcos y me ha parecido que nos puede ser de gran ayuda: -"El último versículo es la clave para la interpretación de todo el relato. Nos habla del “primer signo” de una serie que se va a desarrollar durante todo el evangelio. Además, como signo, va a servir de prototipo y pauta de interpretación para los que seguirán. El objetivo de todos los signos es siempre el mismo: manifestar “su gloria”. Ya sabemos que la única gloria que Jesús admite es el amor de Dios manifestado en él. La gloria de Dios consiste en la nueva relación con el hombre, haciéndole hijo, capaz de amar como Él ama."
Ése sería el primer paso. Entender que todos los signos de Jesús (actitudes, acciones, signos o milagros, comentarios y parábolas) van dirigidas y encaminadas a la Buena Noticia del reino de Dios, o sea de Dios mismo. Para ir aprendiendo a captar y sentir a Dios, nuestro padre, en nosotros, en las demás personas, en todas las cosas que nos rodean. Eso sería seguir las huellas del Maestro.
Porque..."Dios se manifiesta -sigue el comentario- en todos los acontecimientos que nos invitan a vivir. Dios no quiere que renunciemos a nada de lo que es verdaderamente humano. Dios quiere que vivamos lo divino en lo que es cotidiano y normal. La idea del sufrimiento y la renuncia como exigencia divina es antievangélica. El mensaje para nosotros hoy es muy simple, pero demoledor. Ni ritos ni abluciones pueden purificar al ser humano. Solo cuando saboree el vino-amor, quedará todo él limpio y purificado. Cuando descubramos a Dios dentro de nosotros, seremos capaces de vivir la inmensa alegría que nace de la unidad-amor. Que nadie te engañe. El mejor vino está sin escanciar, está escondido en el centro de ti."
"El mejor vino...". Todo un símbolo. Quizás nos hemos hecho a la idea de que haciendo cosas, rezando mucho, yendo muchas veces a misa... llegaremos a gustar ese mejor vino, a convertirnos en amigos íntimos del Maestro. Tal vez sí; pero creo que la senda de Jesús de Nazaret tenía un sabor mucho más social. Primero en lo más íntimo, en su oración (tantísimas veces que se retiraba a orar). En segundo lugar, en la atención que ponía en las personas que le rodeaban: los leprosos marginados, los ciegos, los enfermos, los niños, las mujeres... Y no olvidaba a los publicanos y fariseos. Una atención especial que lleva a la comprensión y al amor.
Creo que es algo que nos suele faltar. Y tal vez es precisamente ahí donde encontraremos el mejor vino.
Texto del evangelio de JUAN 2, 1-11 Bodas de Caná
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