miércoles, 19 de febrero de 2025

Si amáis sólo a los que os aman...


...¿Qué mérito tenéis?

23 de febrero 2025

El domingo pasado escuchamos el texto de las Bienaventuranzas. Siempre nos han parecido muy hermosas como texto; pero muy difíciles de vivir.
Pues bien, este domingo, siguiendo el texto del evangelio de Lucas (cap. 6), el mensaje de Jesús insiste y profundiza el significado anterior:
    -«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian."
    "Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames..."
A pesar de haberlo escuchado y leído muchas, muchas veces, seguimos pensando y sintiendo que eso es imposible. Ya nos resulta cuesta arriba perdonar al que nos ha ofendido o al que nos ha hecho daño... Pero ¿amarlo? ¿hacer el bien al que me odia? ¿bendecir y orar por los que nos maldicen y calumnian?
"-Si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman..."
¡Cómo me gustaría tener una respuesta tan clara como la de Jesús! Porque esa respuesta no nos la puede dar ni el estudio, ni el conocimiento, ni siquiera la razón. Y tampoco es algo que se consigue a fuerza de empeño y voluntad. O haciendo sacrificios y muchas oraciones. Creo que hay un paso que no llegamos a dar amarrados como estamos a nuestro yo, a nuestro ego.
Una vez más tengo que echar mano de personas que nos llevan la delantera. Fray Marcos nos ofrece este comentario: -"El amor evangélico no consiste en salir de ti e ir al otro, sino en descubrir que el otro y tú sois la misma realidad...Sólo desde la vivencia de unidad comprenderemos." ..."La falta de amor a un solo ser humano es prueba de que todo lo que he llamado amor es instinto, pasión, interés, egoísmo."
Creo que tiene toda la razón. Apenas si comenzamos a entender que todos nosotros, junto con toda la creación, formamos una cadena en la que  todos estamos implicados. Toda la maravilla que podemos descubrir en nuestro propio ser depende de todos los factores que nos rodean: la naturaleza, los otros seres, las otras personas... ¿Qué seríamos nosotros sin ellos? Entonces cuando yo hago daño o lastimo a cualquiera de ellos es a mí mismo que estoy dañando. Por eso, desde lo más profundo de nuestro ser, estamos llamados a ser uno, a cuidar unos de los otros... A amarnos, como dice Jesús de Nazaret.
Podemos decir que ésa es la vocación de todo ser humano. Caminar hacia las otras personas asumiendo y sintiendo que ellas son parte de mi propio ser y en ellas descubro al Dios de Jesús (al que llama papá) que nos invita a ser misericordiosos y compasivos como él mismo.
-"Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida que midiereis se os medirá a vosotros".

Texto del evangelio de Lucas 6, 27-38


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