sábado, 19 de septiembre de 2020

El Dios de Jesús nos sorprende siempre

 20 de Septiembre de 2020

Siguiendo la lectura del evangelio de Mateo, este fin semana escuchamos una parábola que siempre nos deja descolocados. 

Como comenta José A. Pagola "Sin duda es una de las parábolas más sorprendentes y provocativas de Jesús. Se solía llamar «parábola de los obreros de la viña». Sin embargo, el protagonista es el dueño de la viña. Algunos investigadores la llaman hoy «parábola del patrono que quería trabajo y pan para todos»..."

A lo largo de los años hemos ido escuchando comentarios y explicaciones para todos los gustos. Que si la vocación de Dios. La bondad de Dios Todopoderoso que premia como quiere, incluso a los últimos. Que lo importante es hacer lo que nos manden...

La resume así J.A.Pagola: "Este hombre (el dueño de la viña) sale personalmente a la plaza para contratar a diversos grupos de trabajadores. A los primeros a las seis de la mañana, a otros a las nueve, más tarde a las doce del mediodía y a las tres de la tarde. A los últimos los contrata a las cinco, cuando solo falta una hora para terminar la jornada..."

"Su conducta es extraña. No parece urgido por la vendimia. Lo que quiere es que aquella gente no se quede sin trabajo. Por eso sale incluso a última hora para dar trabajo a los que nadie ha llamado..."
Estaba reflexionando sobre ello y me llama la atención que, a mi modo de entender, apenas si somos capaces de entrever el mensaje de Jesús de Nazaret. 
A lo largo de su vida ha intentado comunicar a las personas que le rodeaban eso que él mismo está viviendo. Conocía bien la religiosidad de su pueblo. Lo había mamado en su propia casa. Lo había escuchado a los escribas y a los fariseos. Sabía de los textos de la biblia (Antiguo Testamento)... Y, sin embargo, su mensaje proclama la presencia y la realidad de un Dios bien diferente, un Dios al que llama "abbá" (papá-mamá), un Dios que es ante todo ternura y compasión, que está pendiente de cada uno de nosotros. Y cuenta parábolas e historias increíbles. No es que las imagine o las sueñe. Es que él las vive así.
La parábola del "hijo pródigo". La parábola de los "invitados a la boda que no quieren ir y... entonces invita a todo perro y gato (como se suele decir): a los pobres, a los marginados, a los cojos, a los desgraciados..." La parábola del "buen pastor" y la de la "dracma perdida". Y esa mirada al campo, a los pajarillos y a las flores para añadir que vosotros valéis más que un gorrión y más que las flores del campo que hoy lucen de esa manera y mañana ya están marchitas... Pues bien, "Dios vuestro padre están tan pendiente de vosotros que hasta los cabellos de vuestra cabeza los tiene contados..." Es la Buena Noticia. Dios está cercano a nosotros, nos tiene en cuenta... A todos! Por encima de la religión que practiquemos, por encima de la raza, del sexo, de su origen, de su país...
Nos habla de un Dios que no entiende de Derecho, de Justicia, de Categoría, de ganancias y pérdidas... Es, por encima de todo, un Dios de Amor, de Compasión y Ternura que se da cuenta de los últimos, de los que no valen, de los que no tienen méritos, los don-nadie... Y lo que espera de nosotros, de todas las personas es que vivamos de esa manera. "Sed perfectos como vuestro padre del cielo es perfecto..." Y su perfección se refiere a eso.
Precisamente por eso me choca y me llama la atención el que el lenguaje oficial de la Iglesia sea tan ampuloso, tan anacrónico o tan antiguo que parece que copia literalmente la manera de hablar y de entender del Antiguo Testamento: "Omnipotente y sempiterno Dios..."; "Oh Dios Todopoderoso..." . Incluso en las oraciones más tradicionales y fundamentales como el Credo: "Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra..." Pienso que ese lenguaje no es el de Jesús de Nazaret. Y mira que nos lo advirtió: "Cuando oréis decid: Padre nuestro (Abbá)..." Tampoco tenéis necesidad de usar muchas palabras, porque Dios ya conoce vuestras necesidades...
Resulta nuestra asignatura pendiente: Experimentar y vivir a la manera de Dios nuestro padre. A las primeras personas que le siguieron no les fue fácil comprender la profundidad de su mensaje. Tal vez podríamos decir que ahí estuvo su experiencia de Pascua, de Resurrección. Y aquellas primeras comunidades centraron su vida en la fraternidad, en el compartir, en amar. Las cartas de Juan lo repiten de mil maneras... Porque sólo hay una manera de acercarse a Dios y/o de que Él ande entre nosotros. Y es el mandamiento de Jesús: "Amaos!" Y si no entendemos eso, hemos perdido el camino y no sabemos a dónde vamos.
Y J.A.Pagola termina así: "Una de las tareas más importantes en una comunidad cristiana será siempre ahondar cada vez más en la experiencia de Dios vivida por Jesús. Solo los testigos de ese Dios pondrán una esperanza diferente en el mundo..."

Texto del evangelio de Mateo (20,1-16)


sábado, 12 de septiembre de 2020

Perdón y reconciliación

 13 de septiembre 2020

setenta veces siete | Catolico, Dibujos fano, Dibujos de jesúsEste fin de semana seguimos con el texto del evangelio de Mateo y el el tema sigue siendo el perdón.

Escuchábamos la semana pasada aquello de "si tu hermano peca contra tí"... "repréndelo..., y si no te hace caso llama a otros dos hermanos..."

En el texto de hoy Pedro pregunta: "-¿Cuántas veces tengo que perdonarlo? Hasta siete veces?" Y Jesús dice: "No tre digo siete, sino setenta veces siete"...

Luego se añade una parábola en la que refleja el comportamiento más común. El que tiene una deuda  millonaria y solicita que se la perdonen y luego es incapaz de perdonar una deuda que es menos que una propina.

Todo eso lo hemos escuchado muchísimas veces y, casi siempre, lo aplicamos bien pensando en otras personas; pero... y nosotros, ¿cómo vivimos el perdón y la reconciliación?

Releía y reflexionaba sobre nuestra vivencia como comunidad de seguidores de Jesús de Nazaret y tengo un montón de dudas sobre el modo y manera de nuestra tradición católica.

A lo largo del evangelio, en todo el mensaje de Jesús, hay algo tremendamente claro y fundamental: La relación humana, nuestro comportamiento con los hermanos. Todos los judíos, Jesús también lo era, tenían muy claro lo de la Ley y los Profetas, los Mandamientos y el Templo. Eso era lo más sagrado. Sin embargo, en la proclamación de la Buena Noticia no se habla de todo eso. Insiste una y otra vez en la misericordia, en la compasión, en el servicio y la fraternidad.

A poco que recordemos los textos de los evangelios, nos encontraremos las indicaciones que nos señalan cómo tenemos que vivir y actuar: "Si cuando vas a presentar tu ofrenda, te das cuenta de que tu hermano tiene algo contra tí..., deja tu ofrenda y ve primero a reconciliarte con él". La parábola del Buen samaritano. Cuando habla del juicio final y dice aquello de: "tuve hambre y me disteis de comer..."  O la parábola del Rico Epulón y el Pobre Lázaro... Así podemos recorrer todo el evangelio.

Las primera comunidades de seguidores tenían muy claro lo de la fraternidad, el servicio, el poner en común lo que tenían, compartir... El mandamiento nuevo de Jesús: "Que os améis unos a otros..." era el fundamento de todo. Y en los Hechos de los Apóstoles se recoge una frase que se decía: "Mirad cómo se aman!"

Los siglos y la historia han ido modificando la manera de entender y de explicar la Buena Noticia. Al estilo del Imperio, los que presidían las comunidades cristianas subieron de categoría, se convirtieron en los representantes de Dios, se presentaron tomando la voz y el lugar de Jesús y decidieron que sólo ellos podían perdonar los pecados. Y a partir de ese momento se tuvo como si fuera un tiempo de rebajas. Pecábamos y pecábamos... (una ofensa contra Dios que podía ser mortal o venial), pero si acudíamos al sacerdote y confesábamos, quedábamos limpios. La penitencia que nos imponía no era una dificultad. Incluso, por muy pecador que fuese, si antes de morir acudía el sacerdote y me confesaba... me iría derecho al cielo...

Y me pregunto: -Qué pasa con los hermanos y hermanas? Mi pecado, mi fallo, mi error, es algo en relación a ellos y a ellas. Si no me reconcilio con ellos y ellas, cómo voy a tener perdón? Reconciliarse es rehacer la fraternidad, recoser la solidaridad y la compasión, volver a dar la mano, a mirar a los ojos... Y de ese encuentro nace el perdón.

"Todo lo que atéis en la tierra, quedará atado en el cielo; lo que perdonéis, será perdonado..." Creo que es la comunidad de hermanos y hermanas la que ata y desata, la que perdona... Y eso de querer arreglar mis cuentas directamente con Dios, no es propio del mensaje de Jesús de Nazaret.

Dios nos quiere y nos ama siempre porque Él mismo es Amor. Y lo que hacemos y cómo nos comportamos no le alcanza a Él, sino a los hermanos y hermanas. Ahí está el punto. Por eso, cuando me olvido de los demás, cuando no me entero de que hay gente que pasa hambre, que pasa necesidad, que anda marginada, que sufren violencia y opresión... entonces no soy digno del Él, no me conoce y puede decirme aquello de "Alejaos de mí malditos..."

Reconocemos, en comunidad, que cometemos fallos, errores, que no andamos finos con los demás... y pedimos perdón a los hermanos. Y, claro, pedimos a Dios nuestro padre que no nos lo tenga en cuenta, como nosotros tampoco lo hacemos...

Perdonar y reconciliarse. Algo que tenemos que aprender y practicar.

Texto del evangelio de Mateo, 18, 21-35

sábado, 5 de septiembre de 2020

Donde dos o más estén reunidos en mi nombre

6 de septiembre 2020

Donde haya dos reunidos en mi nombre, yo estaré en medio de ellos | Dibujos  fano"Sin comunidad no puede haber persona humana...", así titula su comentario  Fray Marcos.

El texto de Mateo que se nos propone nos habla de la corrección fraterna, de cómo hacer para ayudarnos a caminar hacia una plenitud humana en nuestro grupo o comunidad.
Así, pues, comenta Fray Marcos, que "Lo que nos relata el evangelio de hoy es seguramente reflejo de una costumbre de la comunidad de Mateo..."  Y por eso dice aquello de Si tu hermano peca”..., intenta hacerle comprender que su manera de actuar hace daño a la comunidad.

Y no está hablando del concepto de pecado que tenemos hoy en día. 
Se está refiriendo a su vivencia como comunidad de seguidores del Maestro. Y cuando habla de Atar y desatar” se refiere a la capacidad de aceptar a uno en la comunidad o excluirlo. Así lo entendieron también las primeras comunidades.


Quizás, a lo largo del camino, hemos ido perdiendo el sentido de comunidad, el sentido de familia, el sentido de hermandad que es, precisamente, lo que tiene que distinguir a todas las personas que quieren seguir las huellas de Jesús de Nazaret.

Me gusta cómo lo expresa Fray Marcos: “Donde dos estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Dios está identificado con cada una de sus criaturas, pero solo se manifiesta (está en medio) cuando hay por lo menos dos (comunidad). La relación de amor es el único marco idóneo para que Dios se haga presente. Se trata de estar identificados con la actitud de Jesús, es decir, buscando únicamente el bien del hombre, de todos los seres humanos, también de los que no pertenecen al grupo. Esto lo hemos olvidado con frecuencia..."

Mi respuesta a la invitación de Jesús a seguirle no es para cumplir unas ciertas normas, o asistir a ciertas celebraciones religiosas, o a recitar toda una serie de plegarias. Creo que no. Se trata más bien de vivir de otra manera, de poner en el centro de mis objetivos caminar hacia una humanidad más plena que no es otra cosa que tener y mantener unas relaciones lo más humanas posible, llenas de atención y de cariño... en especial (insistiendo siempre en lo mismo) hacia las personas más desvalidas, más marginadas y olvidadas.
Y creo que todo eso tengo que vivirlo en comunidad, en familia. No vale una respuesta individual en la que yo me arreglo directamente con Dios, con la Virgen o con los santos.

Creo que Fray Marcos lo explica mucho mejor: "El sentido de la comunidad es la ayuda mutua en la consecución de la plenitud del hombre. La Iglesia debe ser sacramento (signo) de salvación para todos. Hoy día no tenemos conciencia de esa responsabilidad. Pasamos olímpicamente de los demás. Seguimos enfrascados en nuestro egoísmo incluso dentro del ámbito de lo religioso. El fallo más letal de nuestro tiempo es la indiferencia. Martín Descalzo la llamó “la perfección del egoísmo”. Otra definición que me ha gustado es ésta: “es un homicidio virtual”. Seguramente es hoy el pecado más extendido en nuestras comunidades..."

Tal vez, para terminar, podemos releer lo que dice Jesús: "Donde dos o más estén reunidos en mi nombre..., allí estoy yo en medio de ellos". Y revisar si mi vida y mi esfuerzo van encaminados a reunir, a formar comunidad, a hacer posible que Él (y Dios mismo) estén presentes en nuestra sociedad, en nuestro barrio, en nuestra familia.

Texto del evangelio de Mateo, 18, 15-20

sábado, 29 de agosto de 2020

Si alguno quiere venir detrás de mi

30 de agosto 2020

Jueves después de Ceniza Lectura del santo evangelio según san Lucas  9,22-25 Comentarios y Reflexión | OFICIO DIVINO TIEMPO ORDINARIOEl texto del evangelio que escuchamos este fin de semana podríamos decir que es uno de esos textos clásicos en la predicación y en los consejos que se han dado a tantas personas deseosas de seguir las huellas de Jesús de Nazaret.

"Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga..."

Estoy seguro que los primeros seguidores, aquellas personas que formaban la primera comunidad, entendían muy bien la referencia. En su mente y en su corazón estaban grabadas las escenas y los acontecimientos que llevaron a Jesús a la cruz. Entonces estaba claro lo que suponía decidirse y aceptar el camino del Maestro.

Creo que, a lo largo de la historia, hemos ido haciendo cada vez más espiritual el seguimiento de Jesús. Y, al hablar de tomar la cruz o de negarse a sí mismo, estamos pensando (como nos han enseñado) en los males que nos aquejan, las enfermedades que podamos sufrir, las molestias o diferencias en la convivencia..., incluso en las penitencias o sacrificios que podemos imponernos. Así hablamos de la cruz de los vecinos que hay que aguantar, de los males que vemos o encontramos. Y nos consuela pensar que con esas penitencias, con esas pequeñas cruces de cada día, nos estamos ganando el premio eterno. Porque, también nosotros, hemos tomado nuestra cruz y seguimos a Jesús.

Pero, ¿realmente Jesús hablaba de eso?
Enfermedades, molestias, dificultades, problemas que nos aquejan a lo largo de nuestra vida... Todo eso forma parte de nuestra vida y de eso no nos libra el seguimiento de Jesús. Es normal, es propio del ser humano.
Cuando Jesús dice: "Si alguno quiere venir en pos de mi..." está hablando de su estilo de vida, de su manera de entender y de actuar, teniendo como centro de todo la nueva humanidad, la fraternidad, la atención y cuidado de los más débiles... para ser, de verdad, hijos de nuestro Padre.

A Jesús le cargaron con la cruz y lo ajusticiaron... Como a un malhechor, como a un blasfemo. Y lo colgaron del madero. Y todo eso por su manera de pensar, su manera de hablar, su manera de vivir...
Me parece que hemos repetido tantísimas veces eso de que lo crucificaron y murió por nuestros pecados que hemos terminado por olvidar la verdadera razón, el motivo por el que lo mataron.
Lo que digo, lo hemos suavizado de tal manera que la cruz es un adorno, es un motivo de devoción y la hemos colocado como distintivo de los que nos llamamos cristianos.

Ahora bien, el verdadero distintivo de los seguidores de Jesús es el amor, la compasión, la ternura, la atención a los marginados, la solidaridad, vivir como hermanos. Y la cruz suele ser la consecuencia de querer que nuestro mundo, nuestra sociedad, sea más humana. 
¿Qué ocurre cuando una persona se interesa y se hace responsable de los desgraciados y marginados? ¿Qué pasa cuando al ver la miseria, el hambre, las enfermedades, las injusticias que soportan tantas personas, tantos pueblos, clama y grita contra el abuso y la opresión de las clases ricas y poderosas?
El poder y el dinero, la comodidad de los pueblos ricos siempre tiene cruces preparadas para hacer callar a los que proclaman la Buena Noticia de Jesús de Nazaret...

"El que quiera venir en pos de mi, que se niegue a sí mismo..."
Y nuestra verdadera vida está precisamente en vivir una humanidad plena, al estilo de Dios.
De ahí la siguiente frase de Jesús: "De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma..." Claro que cuando dice alma no entiende lo que nosotros estamos pensando. Alma es la vida misma, el aliento vital, el ser yo mismo en lo más íntimo y profundo... No distinguían eso de cuerpo y alma.

José A. Pagola hace este comentario: "Jesús estaba dispuesto a todo con tal de hacer realidad el deseo de Dios, su Padre: un mundo más justo, digno y dichoso para todos. Y, como es natural, quería encontrar entre sus seguidores la misma actitud. Si seguían sus pasos, debían compartir su pasión por Dios y su disponibilidad total al servicio de su reino..."

Seguir a Jesús, seguir sus huellas. Cierto, eso me compromete mucho desde el momento que acepto su estilo, sus valores, su criterio...

"Si alguno quiere venir en pos de mi, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga"

Texto del evangelio de Mateo, 16, 21-27

sábado, 22 de agosto de 2020

Y para ti quién es Jesús



23 de agosto 2020

BLOG RELI | Alodía Sánchez Fernández | EducaMadridEs un texto conocido. Jesús pregunta a sus discípulos, a sus seguidores, "quién dice la gente que soy...?"  Y ya se sabe. La gente dice... Unos dicen que Juan Bautista, otros que Elías, otros que un profeta...

"Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

El texto de Mateo se escribió mucho tiempo después. La comunidad de seguidores de Jesús ya ha vivido su gran experiencia de su muerte en la cruz. Luego la vivencia de su resurrección. Y, poco a poco, muchas más personas se han unido a ellos en la memoria, en la oración y la fracción del pan... Ahora proclaman con entusiasmo lo que el evangelista pone en boca de Pedro:  "Para nosotros tú eres el Mesías, tú eres el Hijo de Dios."

Es todo un tópico, una frase que nos hemos acostumbrado a repetir. Lo rezamos. Lo escuchamos a menudo. Y diría que se ha hecho parte de nuestro subconsciente, algo que llevamos dentro como tantas generaciones antes que nosotros.

Recuerdo que, hace muchos años, leí un libro que me llamó mucho la atención y me hizo reflexionar. Se titulaba: "Para ti, quién es Jesucristo?" (A.M. Carre). Era una pregunta directa. No lo que dice el catecismo, lo que dice el cura que predica, lo que escriben los sabios y doctores...
Y ahora mismo, me lo sigo preguntando. Porque no se trata de leer el DNI de Jesús de Nazaret, decir su genealogía, repetir todas las cosas que hemos ido oyendo... La gente dice que... Unos explican que... Otros comentan que... No es eso. Así, en directo: Para ti, para mí, quién es? Afecta a mi vida? Tiene que ver con lo que hago? Cómo vivo? Lo que es prioritario en mi manera de actuar?

Creo que yo no diría eso de "Eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo..." Es una frase que ya hemos usado demasiado, pero que es como hablar de su personalidad, de lo que creemos que vino a hacer, de lo importante que es...
Me parece que lo que marca la diferencia es ese mensaje que anuncia y proclama con su vida, con sus parábolas y conversaciones. En él vemos una vida absorbida por la presencia y realidad de Dios (como padre bueno y amoroso). Una realidad a la que nos invita a entrar y vivir. Lo miro y me parece escuchar su invitación como la escucharon Pedro y Andrés, Santiago y Juan, Felipe y Natanael y los otros...
Entonces, para mí, es mi Maestro. Mi punto de referencia. El objetivo de mi vida.

Muchos otros han vivido momentos así. Solemos referirnos a los santos y santas. Lo que pasa es que ellos y ellas se lo tomaron en serio. Una frase del evangelio removió y conmovió su vida. Lo que Ignacio de Loyola le decía a Francisco de Javier: "De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma (el sentido de su vida)..."

Y en el ir y venir de nuestra vida sigue resonando esa pregunta: ¿Y para ti, quién es Jesús?

Texto del evangelio de Mateo, 16. 13-20

miércoles, 19 de agosto de 2020

La mujer cananea

16 de Agosto de 2020

La mujer que le metió gol a Jesús | RPP NoticiasEl texto que hemos escuchado este fin de semana (15-16 de agosto), tomado del evangelio de Mateo me resulta tremendamente simpático. Se trata de la mujer cananea que le pide a Jesús que cure a su hija que tiene un demonio muy malo... Jesús le dice que "sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel..." Y añade: "no está bien echar a los perros el pan de los hijos..." A lo que la mujer le contesta: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Sea como fuere, en ese momento debió aparecer una gran sonrisa en la cara de Jesús. "Qué grande es tu fe!"
Quizás, lo más importante no es el diálogo mismo o la curación de la hija. Creo que el mensaje de fondo es el mismo que nos ofrece el Maestro a lo largo de su vida. Todos estamos invitados! La buena noticia es universal. Lo recoge la comunidad cristiana y lo escribe Mateo en su evangelio. Y en muchas ocasiones, en muchas parábolas, lo explica y comenta Jesús: "Id y avisad a los invitados que vengan a la boda..." "Id por los caminos e invitad a todos..."  Ciegos, cojos, mancos... todos esos marginados de la sociedad. También los cananeos, los egipcios, los romanos, los sirios, los africanos...
Los judíos (escribas, fariseos, doctores de la Ley) creían tener ya la salvación: La Ley y el Templo. Jesús muestra que no es el Templo, ni la Ley lo que salva. Hace falta una conversión, un cambio y descubrir al prójimo, al hermano... Empezar a vivir una humanidad nueva en la que la persona es lo primero, la solidaridad, la fraternidad que no distingue raza, ni color, ni religión, ni el nivel social o el poder económico.
La invitación está ahí. Y debo recordar siempre que esa invitación, esa salvación es para ahora, para ya.No es algo que podamos dejar para el más allá, para después de la muerte.
"¡Qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas.
Texto del evangelio de Mateo (15,21-28)

viernes, 7 de agosto de 2020

Personas de poca fe



9 de agosto 2020
El Rincón del pensador: EN MEDIO DE LA CRISIS
El texto que este fin de semana escuchamos nos presenta esa escena en la que los discípulos, que están de noche en la barca, ven llegar a Jesús andando sobre las aguas... Tienen miedo. Él los tranquiliza y Pedro le pide que le mande ir a él... Va y comienza a hundirse. Jesús lo toma de la mano y le dice: "-Hombre de poca fe, por qué has dudado?

Cada uno hará su propia lectura. Unos se sentirán más parecidos a los discípulos en la barca... con el miedo a tantas cosas y a tantas situaciones. Otros se verán en la figura de Pedro que le pide a Jesús que le permita andar sobre las aguas... También podemos vernos en ese intento de andar sobre las aguas sintiendo que nos hundimos...

Más que detenerme en aclarar o entender qué fue realmente lo que sucedió, prefiero ahondar en eso que Jesús de Nazaret le dice a Pedro: "Hombre de poca fe, por qué has dudado?" 

Entiendo que todas las situaciones, todas las parábolas, todos los comentarios que nos han llegado a través de los evangelios forman un conjunto. Son la Buena Noticia del reino de Dios. Y en ellos hay una propuesta de vida, de manera de ser y de actuar. Jesús nos propone una conversión que nos haga más humanos: Compasivos, misericordiosos, atentos al hermano herido o marginado, al enfermo, al extranjero...En una palabra que nos invita a ser perfectos como vuestro padre celestial es perfecto... Iba a decir que nos invita a ser humanos como Dios mismo. Algo que suena como una barbaridad. Pero es que Jesús mismo nos dice aquello de que: Al dar de comer, al dar de beber, al vestir al desnudo, al visitar al que está en la cárcel, etc.... A mí me lo hicisteis. Por ahí anda Dios, nuestro padre. La señal de que amamos a Dios, es que amamos a los hermanos. Miramos como Dios, atendemos como Dios, cuidamos como Dios, percibimos a todas esas personas que llevan una vida que no es verdaderamente humana (infrahumana, iba a decir). 
El domingo pasado escuchábamos a Jesús decir aquello de: "dadles vosotros de comer..." En todo momento aparece esa compasión. No hace planteamientos globales. No hace un discurso político. No se pone a echar culpas a nadie... Cada persona, cada situación, pide una respuesta, mi respuesta, mi conversión.

Y ahí viene la duda.  Escucho y leo las noticias del mundo. Me hablan de todos los males que aquejan a tantísimas personas... Son mucho más que fantasmas. Son unas realidades que nos provocan todas las dudas y todos los miedos. Es el hambre en el mundo. Son las enfermedades y pandemias. Es la marginación de muchos millones de personas. La opresión de una población inmensa... Y sentimos que nos hundimos.

Porque... nosotros seguimos creyendo en la Buena Noticia. Bueno, con dudas y con miedos. Pero si creo en el mensaje de Jesús de Nazaret, quizás lo que tengo que hacer es estar atento a ese momento, a esa personas, a esa situación concreta... y actuar como Dios mismo (echar una mano, dar de comer, dar de beber, visitar, acompañar, escuchar...)

"-Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?"

Texto del evangelio de Mateo, 14, 22-33

Mujer, qué grande es tu fe...

  ..."Que se cumpla lo que deseas 16 de agosto 2026 El texto que leemos/escuchamos este domingo casi diría que me hace gracia. El diálo...