sábado, 30 de noviembre de 2019

Estad también vosotros preparados

1 de Diciembre de 2019 (I Domingo de Adviento – Ciclo A)
En la celebración de la eucaristía damos comienzo a un nuevo ciclo y la primera reflexión que nos hace la Iglesia es ésta: "Estad preparados..."

Y uno se preguntaba: -¿Preparados para qué? Y casi sin darnos cuenta nos decíamos que llegaba la Navidad, que teníamos que prepararla, que teníamos que hacer algo especial... Porque venía el Señor. Íbamos a celebrar su nacimiento y también vendría a nacer en nuestra casa, en nuestro corazón... Y entre villancicos y celebraciones tratábamos de preparar su venida...

Luego seguiríamos con nuestra vida, nuestras costumbres y nuestras actividades, contentos porque habíamos tenido unas fiestas estupendas celebradas con toda la familia.

Todo eso es lo tradicional, lo de siempre. Lo que hemos oído y vivido a lo largo de toda nuestra vida. Pero... ¿Realmente es de eso de lo que habla el evangelio? 

Aquellas primeras comunidades cristianas, como la Mateo, llegaron a creer que Jesús de Nazaret volvería a aparecer. Que se haría realidad el reino de Dios a partir de ese momento. Pero pasaron los años, hubo guerras y destrucción, los primeros testigos fueron muriendo y... Llega esa reflexión: "Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa..."

José A. Pagola comenta: «Estad en vela», «daos cuenta del momento que vivís», «es hora de despertar». Todos hemos de preguntarnos qué es lo que estamos descuidando en nuestra vida, qué es lo que hemos de cambiar y a qué hemos de dedicar más atención y más tiempo."

Tal vez nos hemos agarrado a esa palabra de la venida del Señor como a algo que nos sucederá algún día. Pero, como dice Pagola, es precisamente eso lo que tenemos que cambiar. El Señor no va a venir. El Señor está ahí, en medio de nosotros. El reino de Dios está dentro de cada uno de nosotros como una semilla, como algo que yo tengo que activar y dedicarle más atención y más tiempo.

Fray Marcos lo comenta así: "Jesús hizo presente el Reino de Dios en su trayectoria humana. La primera e imprescindible referencia para nosotros es su vida terrena, porque es en su vida donde hizo presente el amor y desterró el odio..."
En mi vida, en mi actitud y en mi modo de entender las cosas, mi referencia imprescindible... Jesús de Nazaret. Pero es que, además, -continúa el comentario Fray Marcos- Jesús no sólo hizo presente el Reino, sino que hizo una propuesta a todos... Celebrar el adviento hoy sería tomar conciencia de esta propuesta de salvación y prepararnos para hacerla realidad..."

Y eso nos remite al primer anuncio de la Buena Noticia que proclamaba Jesús de Nazaret: El reino de Dios está cerca (está dentro de vosotros), convertíos, cambiad de actitud, cambiad vuestra manera de hacer y de vivir. Y eso se mide por la atención al hermano, al necesitado, al marginado, al sin papeles, a la persona anciana sola, al los parados de larga duración... Sí, nos cuesta prestar atención y fijarnos en esas personas. Enseguida vemos sus carencias y problemas sin llegar a ver al hombre, a la mujer, al niño... En definitiva, al hermano.

Estad también vosotros preparados, porque no sabéis cuándo vendrá vuestro Señor...
Y cuando llega ese cambio a nuestra vida se empieza a hacer realidad esa venida, la aparición del reino de Dios. Y hay como un eco lejano que nos llega: Venid benditos, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; desnudo y me vestisteis, solo y marginado y me acompañasteis...
Texto del evangelio de Mateo (24,37-44)

viernes, 22 de noviembre de 2019

Jesús, ¿señor o servidor?

24 de Noviembre de 2019

Resultado de imagen de no he venido a ser servido sino a servir"Según el relato de Lucas, Jesús ha agonizado en medio de las burlas y desprecios de quienes lo rodean. Nadie parece haber entendido su vida. Nadie parece haber captado su entrega a los que sufren ni su perdón a los culpables. Nadie ha visto en su rostro la mirada compasiva de Dios..." Así inicia su comentario José Antonio Pagola.
Me parece que muchos de nosotros no siempre llegamos a captar la profundidad y el alcance del mensaje de la Buena Noticia del Reino de Dios, ese proyecto que llevó a Jesús de Nazaret a la muerte de cruz. Acusado, condenado y ajusticiado como un malhechor... La Iglesia, como institución oficial del imperio romano, lo ha elevado a lo más alto; ha desarrollado una teología y unos estudios que lo han convertido en "hijo unigénito de Dios - segunda persona de la Santísima Trinidad - Rey del Universo, etc." y, a lo largo de los siglos, se ha vigilado y cuidado mucho de la ortodoxia y de la definición de la fe, o sea el Credo.
No dudo de que los doctores ha hecho bien sus deberes y los defensores de la Fe se han esforzado al máximo; pero... No creo que sea ése el camino adecuado.
Jesús de Nazaret, "como todo ser humano nació como un proyecto que se fue realizando durante toda su vida..." -así escribe Fray Marcos- y que culminó con la plenitud de ser que expresamos con el título de Rey. Pero Jesús respondió a Pilato que su Reino no era de este mundo..."  La plenitud a la que llegó Jesús de Nazaret es todo un proceso al que nos cuesta muchísimo entender e imaginar. Nos habla en parábolas y comparaciones. Tiene un estilo de vida y una manera de hacer. Sabe que compromete su vida y es todo un riesgo... Se identifica con Dios (nuestro abbá = papá-mamá) y nos anima a ser hermanos e hijos de ese Padre.
Entiendo que no nos vale eso de proclamarle como Rey del Universo. Nosotros, como Él, tenemos que hacer también nuestro proceso e implicarnos cada vez más en su proyecto del reino de Dios. Sí, ese proyecto que le costó la vida, su gran fracaso como hombre y como persona... Porque tenemos que recordar siempre lo que pedía a sus seguidores...Estamos hablando de: "Un Jesús que dijo: Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de Dios. Un Jesús que invitó a sus seguidores a no someterse a nadie. Un Jesús que dijo que no venía a ser servido, sino a servir. Un Jesús que dijo a los Zebedeo: “El que quiera ser grande que sea el servidor, y el que quiera ser primero que sea el último..." Así comenta Fray Marcos. Y todo eso me hace pensar que tengo que ir cambiando mi mentalidad y la misma expresión de mi fe. Quiero decir que, al rezar el Credo, lo que quiero proclamar es que ese Jesús (acusado, condenado y ejecutado) no necesita para nada que yo lo proclame Rey de Universo, sino que lo que me pide y a lo que quiero comprometerme es a ser servidor, a tener el espíritu compasivo y tierno de Dios nuestro padre, a intentar una humanidad más justa y solidaria, a ser consciente de que... los poderes de este mundo (incluso los religiosos) pueden sentirse molestos por lo que digo y hago. Y... quién sabe, a lo mejor van preparando cruces para acusar, condenar y ejecutar...
No faltan ejemplos a lo largo de la historia de los pueblos, culturas y civilizaciones. ¿Creo en ese proyecto del reino de Dios? ¿Creo en la Buena Noticia de Jesús de Nazaret?
Señor, aumenta mi fe!!!
Texto del evangelio de Lucas (23,35-43)

sábado, 16 de noviembre de 2019

Tiempos de actuación solidaria

17 de Noviembre de 2019

Este fin de semana escuchamos (en el texto de Lucas, 21) una descripción en el estilo que llaman apocalíptico. En otros tiempos era bastante frecuente oírlo en las predicaciones y charlas religiosas. Cualquier novedad social o científica adquiría enseguida esos tintes de catástrofe, de desastre, de decadencia moral... Lo que impulsaba a los predicadores y doctores de la iglesia a clamar y pronosticar grandes males y desgracias que arrastrarían al pueblo a la condenación...
Hoy en día, ya no son los adelantos científicos, las novedades electrónicas, los múltiples medios de comunicación... No! Ahora es como si todos los males estuvieran en todas partes y Dios se hubiera refugiado en las iglesias y sólo nos quedara el defender lo de siempre, la fe y la ortodoxia. Lo que siempre se ha hecho. Conservar y agarrarnos a lo seguro.
Y mientras tanto el mundo entero, su economía y su humanidad se mantiene en una crisis constante que hace que muchos pueblos, muchas familias, se vean marginadas, abandonadas en una subsistencia tan precaria que apenas si se puede llamar humana.
Las comunidades cristianas de Navarra estamos recibiendo una llamada especial para responder, no a la Iglesia, sino a nuestra sociedad y a nuestro mundo. Un porcentaje enorme ya dejó la Iglesia. La participación en nuestras celebraciones se ha reducido al mínimo. Cada vez son más escasos los sacerdotes y muchos pueblos se ven como abandonados sin liturgias ni celebraciones. Ése es nuestro reto. Ésa es la llamada
José Antonio Pagola lo cuestionaba así: -"¿Nos hemos posicionado de manera responsable, despertando en nosotros un sentido básico de solidaridad, o estamos viviendo de espaldas a todo lo que puede turbar nuestra tranquilidad? ¿Qué hacemos desde nuestros grupos y comunidades cristianas? ¿Nos hemos marcado una línea de actuación generosa, o vivimos celebrando nuestra fe al margen de lo que está sucediendo?"
Si he descubierto al Señor, tengo que contarlo a mis amigos, a mis conocidos (así sucedió con los primeros seguidores de Jesús). Y mi propuesta tiene que ser como la de ellos: Ven y verás. La respuesta de mi comunidad (por muy pequeña que sea) es y tiene que ser parecida a la de la primera comunidad de Jerusalén: Mirad cómo se aman! Se reunían, compartían y celebraban la fracción del pan... Y en esta sociedad nuestra queremos ser levadura y sal, aunque nos sintamos como un granito de mostaza. Porque lo que realmente nos preocupa es el proyecto de Jesús, la Buena Noticia de ese mundo nuevo en el que los pobres, los marginados, los desahuciados, los ancianos abandonados, los que se han quedado sin trabajo o los sin papeles... también tienen un puesto y están invitados.
Tomo prestada la observación que hace Fray Marcos: -"Lo que nos debía preocupar de verdad es lo que está mal por culpa del hombre. Ahí nuestra tarea es inmensa. El ser humano está causando tanto mal a otros seres humanos y al mismo mundo que debíamos estar aterrados..."
Los mensajes de miedo (catastróficos o apocalípticos) no nos van a ayudar. El arrinconarnos y escondernos en nuestras celebraciones no son la respuesta a la proclamación del reino de Dios que ya está dentro de nosotros... Es tiempo de actuar, de vivir solidariamente y hacer que nuestra vida vaya dando sabor a nuestro entorno.
Y como escribe Fray Marcos: "Lo esencial del mensaje de hoy está en la importancia del momento presente frente a los miedos por un pasado o las especulaciones sobre el futuro. Aquí y ahora puedo descubrir mi plenitud. Aquí y ahora puedo tocar la eternidad..."

Texto del evangelio de Lucas (21,5-19)


sábado, 9 de noviembre de 2019

No es un Dios de muertos, sino de vivos

10 de Noviembre de 2019

"Para Él todos están vivos"

Después de leer el texto de Lucas (con el planteamiento que los saduceos le hacen a Jesús sobre el posible caso de la "mujer que se casa con siete hermanos... ¿Cuando llegue la resurrección, de quién será la mujer...?), me gusta el comentario que hace José Ant. Pagola: -"Jesús no se dedicó a hablar mucho de la vida eterna. No pretende engañar a nadie haciendo descripciones fantasiosas de la vida más allá de la muerte. Sin embargo, su vida entera despierta esperanza. Vive aliviando el sufrimiento y liberando del miedo a la gente. Contagia una confianza total en Dios. Su pasión es hacer la vida más humana y dichosa para todos, tal como la quiere el Padre de todos..."

Llevamos dentro de nosotros toda una tradición de Iglesia, explicada y comentada por tantos sabios y doctores, con la que ponemos como objetivo de nuestra vida "el más allá", la vida del mundo futuro, lo que encontraremos o no encontraremos después de la muerte. La predicación de tantos siglos, el arte, las representaciones, la imaginación religiosa ha ido creando una cantidad enorme de fantasmas que quieren ser respuesta a algo que es imposible que podamos saber.

Al igual que aquellos hombres (los saduceos), también a nosotros parece que nos preocupa más lo que vendrá después que lo que está sucediendo ahora mismo.
Como escribe Fray Marcos, -"No creo que sea coherente el postular para el más allá un cielo maravilloso mientras seguimos haciendo de la tierra un infierno..."

Por mi parte, intento ahondar en el mensaje de la Buena Noticia del reino de Dios y convertirlo en el punto número uno de mi vida, en ese objetivo que implique mi manera de ser y de vivir: Una buena noticia para todo el pueblo. Que podemos vivir a la manera de Dios, nuestro padre (nuestro papá-mamá). Un estilo de vida en el que la persona es lo más importante, cada persona, sin tener en cuenta lo que tiene, su poder, su dinero, su importancia o lo famoso que sea... Al revés, porque los más débiles pasan a ser los que más atención requieren; los pequeños porque ellos son los grandes ante Dios. Y los marginados y desahuciados son colocados en primera fila...
Y todo eso es un proyecto para ahora, para aquí, para esta sociedad, para este mundo.

Este domingo andamos de elecciones. Los políticos han hecho verdaderos escaparates de sus programas y me temo que, como tantas otras veces, lo único que quieren de nosotros es disponer de nuestro voto para luego mantener una sociedad en la que los importantes son los de siempre, los beneficiarios son los siempre, la atención y cuidados serán para los de siempre... Y eso nos llega a desanimar. Sin embargo, si queremos que el proyecto de Jesús siga adelante, tenemos que entender que somos nosotros mismos los que tenemos que remangarnos e ir aportando nuestro pequeño grano de arena...

Benjamín Forcano escribe una carta a los políticos con el título: "La fe que no es política, no es fe cristiana". Entiendo que adherirnos al mensaje y proyecto de Jesús de Nazaret no es cuestión de fe, sino de vida. Y vida comprometida y entregada.

La plenitud de mi vida (mi máxima aspiración) no es conseguir la vida eterna, sino vivir plenamente mi humanidad aquí y ahora. Y esa plenitud se realiza en el amor, en la entrega total para intentar que mi vida y mi entorno sea lo más humano posible... Por ahí anda la Buena Noticia del proyecto del Maestro.
El reino de Dios no es un reino de muertos... Una vida eterna, un mundo pensado para después de esta vida. Dios, fuente y raíz de todo lo que somos y tenemos, está dentro de nosotros y nosotros somos parte de Él. Lo que éramos antes de nacer y lo que seremos después de morir no es una cuestión que nos tiene que preocupar. Dios es energía y es vida y nosotros venimos y volvemos a Él...

Y termino con esto que dice José Antonio Pagola: -"...a Jesús le brota de su corazón creyente la convicción que sostiene y alienta su vida entera: Dios «no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos son vivos».
Texto del evangelio de Lucas (20,27-38)

sábado, 2 de noviembre de 2019

La salvación de esta casa

3 de Noviembre de 2019

Este fin de semana escuchamos el texto del evangelio de Lucas sobre Zaqueo.
Zaqueo (en la narración) era publicano y muy rico. Justamente dos detalles que hacían que la comunidad religiosa lo tuviera catalogado como pecador. El domingo pasado nos hablaban de los dos hombres que subieron al Templo a orar (uno era fariseo y el otro publicano). El publicano se reconocía pecador y no se atrevía ni a levantar los ojos. En otro pasaje Jesús de Nazaret insiste en qué difícil es para los ricos entrar en el reino de los cielos.
Nos hemos quedado con esas imágenes y los tópicos como comentarios a la narración que nos ofrece el evangelio. Y, tal vez, no acabamos de entender a dónde apunta el mensaje de Jesús. El fariseo era de los que andan seguros de sí mismos y se creen justos despreciando a los demás. Con lo que, al decir que no volvió a su casa justificado, nos apunta a que toda la práctica religiosa y cumplimiento de mandamientos no me hace entrar en el proyecto de Jesús, en la línea del reino de Dios. Sería más bien la atención a los demás, la solidaridad, la fraternidad, la compasión y ternura hacia los más débiles.
Hoy la figura es el publicano y además rico. "¡Qué difícil es que un rico entre en el reino de los cielos...!"... Son palabras que nos resultan duras. ¿Por qué no va a poder entrar un rico en el reino de Dios? Algunas instituciones de la Iglesia han querido probar que también los ricos podían guardar su riqueza y ser cristianos ejemplares... Casi casi como hacer una corrección al texto del evangelio.
Bueno, no nos toca juzgar ciertos modos de pensar y de actuar de la Iglesia como organización que detenta tanto poder y riqueza. Es mucho mejor releer el texto del evangelio y tratar de comprender el mensaje del Maestro: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido». ¿Por qué dice que hoy ha sido la salvación de esta casa...? Porque Jesús entró en su casa? Porque le dio de comer? Me creo que la salvación entró en la vida de Zaqueo porque escuchando a Jesús de Nazaret aceptó su proyecto de la buena noticia, comprendió los abusos que había cometido con su riqueza y decidió hacerse solidario, compartir y devolver a los que había estafado. Es el cambio de vida y llevar el paso y la actitud de Jesús. Tanto el fariseo como el publicano (y cada uno de nosotros) tenemos que plantearnos si hemos comprendido y aceptado el estilo y modo de vivir del Maestro o sólo somos la muchedumbre que va a su lado grita o aplaude según la ocasión; pero ni cambia ni se compromete.
"Hacer nuestro el espíritu de Jesús - comenta Fray Marcos es caminar por la vida con el corazón y los brazos siempre abiertos. Estar siempre alerta a los más pequeños signos de búsqueda... Descubrir que lo más importante es la persona, no la doctrina ni la norma ni la ley..."  Es, finalmente, crecer en humanidad y ver a los demás con los ojos de compasión y ternura del mismo Dios. Porque cada persona es la pequeña encarnación suya mucho más allá de sus problemas y circunstancias.
"No lo hemos de olvidar nadie, señala José Antonio Pagola Él ha venido para buscar y salvar lo que nosotros podemos estar echando a perder. Para Jesús no hay casos perdidos..." 
Texto del evangelio de Lucas (19,1-10)

sábado, 26 de octubre de 2019

La vida y actitud que me justifica

27 de Octubre de 2019

Hoy, el texto de Lucas nos trae otra parábola de Jesús... Es la de dos hombres que subieron al Templo a orar. El uno era fariseo y daba gracias a Dios porque él no era como los demás... El otro era un publicano y ni siquiera se atrevía a levantar los ojos del suelo...
Todos la hemos escuchado muchas veces y creemos que la hemos entendido. Nos identificamos con la humildad del publicano y nos parece mal la actitud del fariseo que se siente seguro, es cumplidor, ora y ayuna regularmente...; pero desprecia al publicano, un pecador.

En la reunión de Cáritas que tuvimos, Iñaki nos comentaba con qué facilidad nosotros los practicantes, los católicos que rezamos, vamos a misa y cumplimos terminamos pareciéndonos al fariseo de la parábola. Y no es por lo de cumplir, rezar y practicar, sino por lo de despreciar a los pobres publicanos... 
Por el grupo de Acogida de Cáritas pasan personas y familias (en general inmigrantes) que acuden en busca de ayuda presentando toda clase de carencias y necesidades para llevar una vida digna.
Nuestro peligro y tentación está en clasificarlas, en catalogarlas... (exageran, mienten, engañan, son desordenados, les das una cita y no acuden, son impuntuales... No son como nosotros...)
Con todos esos pensamientos nos parecemos tremendamente al modo de actuar del fariseo.

José Antonio Pagola abre el comentario situándonos: "Para escuchar correctamente el mensaje de la parábola, hemos de tener en cuenta que Jesús no la cuenta para criticar a los sectores fariseos, sino para sacudir la conciencia de «algunos que presumían de ser hombres de bien y despreciaban a los demás». Entre estos nos encontramos, ciertamente, no pocos católicos de nuestros días..."

Y es que, con esa actitud que desprecia a los que llegan a nosotros, nos hemos olvidado de la persona que viene a nosotros. No sabemos acoger y poner en nuestra mirada y en nuestro corazón la compasión y ternura para descubrir a Dios mismo que se encarna, precisamente, en los más débiles.
Por eso, -continúa J.A. Pagola- hemos de leer la parábola cada uno en actitud autocrítica: ¿Por qué nos creemos mejores que los agnósticos? ¿Por qué nos sentimos más cerca de Dios que los no practicantes?...

Creo que, a lo largo de nuestra formación religiosa, se nos ha colado una mentalidad administrativo-laboral y se la hemos aplicado a nuestro Dios.
Yo cumplo los mandamientos, voy a misa todos los domingos y días de precepto, ayuno cuando está mandado, pertenezco a una asociación o cofradía... Me he ganado el premio y es de justicia que Dios me tenga en cuenta. Por encima de todos esos que ni van a misa, ni creen en Jesucristo, ni rezan, ni hacen obras de caridad... Es mi paga. Es lo normal, no? Me tiene que querer a mí más que a todos esos.

Fray Marcos escribe algo que me resulta sumamente esclarecedor: "Dios no me quiere porque soy bueno. Dios me quiere porque Él es amor. Si parto del razonamiento farisaico (y con frecuencia lo hacemos) resultaría que el que no es bueno no sería amado por Dios, lo cual es un disparate. Este razonamiento parte de la visión ancestral que los seres humanos tenían de Dios, pero tenemos que dar un salto en nuestra concepción de un dios separado y ausente, que exige nuestro vasallaje para estar de nuestra parte. Dios no me puede considerar un objeto porque nada hay fuera de Él..."

Dios, el Dios de Jesús, el Dios de los evangelios no es un contable que va anotando lo que hacemos día a día, no hace balances de aciertos y errores, no nos cataloga en cumplidores y no cumplidores, no está preparando el examen que tendremos que pasar al final de nuestra vida... Y Jesús de Nazaret, en sus parábolas y actitudes, nos habla de ese padre misericordioso que acoge al hijo pródigo, de Zaqueo el publicano, del pastor que deja a las 99 y va en busca de la oveja perdida, de la mujer adúltera, de la samaritana que le pide agua... Es esa atención a los pequeños, a las mujeres, a los leprosos, a los publicanos, a las prostitutas...
Por ahí anda la Buena Noticia del reino de Dios. Y si yo que cumplo con los mandamientos, voy a misa, rezo y ayuno; pero no descubro en esos pequeños necesitados, inmigrantes, marginados, incultos, no cristianos... al mismo Dios al que damos alimentos, vestimos, enseñamos, acogemos y brindamos cariño y ternura... es que no he entendido el proyecto de Jesús de Nazaret. Y me volveré a mi casa menos justo que todos esos que, al igual que el publicano, es posible que recen a su manera diciéndose: "Oh Dios, ten compasión de este pecador"
Texto del evangelio de Lucas (18,9-14)

viernes, 18 de octubre de 2019

Pocos gritos de indignación

20 de Octubre de 2019

Resultado de imagen de gritos de indignación de los pobresA la pregunta de los fariseos  ("Cuándo vendrá el reino de Dios..."), Jesús responde con la parábola que escuchamos este fin de semana. Es la parábola del juez que ni temía a Dios, ni le importaban los hombres... y por otra parte la viuda que solía decirle: Hazme justicia frente a mi adversario...
Los comentarios que he escuchado siempre hacen referencia a la oración. Cómo debemos orar, cómo debemos dirigirnos a Dios. Con insistencia, sin cansarnos, con la esperanza de que algún día Dios nos escuchará y vendrá en nuestra ayuda.
Sin embargo, como comenta José Antonio Pagola, "si observamos el contenido del relato y la conclusión del mismo Jesús, vemos que la clave de la parábola es la sed de justicia. Hasta cuatro veces se repite la expresión «hacer justicia». Más que modelo de oración, la viuda del relato es ejemplo admirable de lucha por la justicia en medio de una sociedad corrupta que abusa de los más débiles..."
Esa manera de pensar no es frecuente en nuestro entorno religioso (el de la Iglesia Católica) y, demasiado a menudo hemos ido delegando en Dios Padre o en los santos para que ellos nos saquen de las dificultades y desgracias. La acumulación de vírgenes, de santos y santas y la larga lista de devociones parece ser nuestra única caja de resistencia y de mantenimiento de la esperanza de que algún día (en esta vida o en la vida futura) nos llegue la salvación..., el reino de Dios.
"El segundo personaje -continúa el comentario de José Ant. Pagolaes una viuda indefensa en medio de una sociedad injusta. Por una parte, vive sufriendo los atropellos de un «adversario» más poderoso que ella. Por otra, es víctima de un juez al que no le importa en absoluto su persona ni su sufrimiento. Así viven millones de mujeres de todos los tiempos en la mayoría de los pueblos..."
Sin señalar a nadie y sin citar nombres, todos comprendemos y conocemos (en parte) los abusos, atropellos y atrocidades que se vienen cometiendo a lo largo y ancho de este mundo nuestro. Viudas, mujeres mayores y jóvenes, incluso niñas, que viven unas condiciones humillantes, vejatorias, esclavizadas al servicio de hombres que siguen convencidos de hacer incluso lo correcto (Las mujeres al servicio de...). Y nosotros rezamos a Dios...
Me gusta este giro que hace en su comentario Fray Marcos: "Hoy sabemos que Dios no puede tener ahora una postura y otra para dentro de una hora o para el final de los tiempos. Dios es siempre el mismo y no puede cambiar para amoldarse a una petición. No tenemos que esperar al final del tiempo para descubrir la bondad de Dios sino descubrir a Dios presente, incluso en todas las calamidades, injusticias y sufrimientos que los hombres nos causamos unos a otros..."
La dinámica de nuestra comunidad cristiana, los rezos de las funciones religiosas van siempre en la misma dirección: Oremos por los gobernantes para que obren con justicia... Oremos por los que viven en la miseria... Oremos por los inmigrantes... Oremos por los que están en paro..., o sin hogar..., o están marginados... -Te rogamos, óyenos.
Como escribe Fray Marcos: -Si rezamos, esperando que Dios cambie la realidad: malo. Si esperamos que cambien los demás, malo, malo. Si pedimos, esperando que el mismo Dios cambie: malo, malo, malo. Y si terminamos creyendo que Dios me ha hecho caso y me ha concedido lo que le pedía: rematadamente malo. Cualquier argucia es buena, con tal de no vernos obligados a hacer lo único que es posible: cambiar nosotros..."
Un comentario final de José Antonio Pagola a ese modelo de religiosidad y de oración: "¿Es esta la fe y la oración de los cristianos satisfechos de las sociedades del bienestar? Seguramente, tiene razón J. B. Metz cuando denuncia que en la espiritualidad cristiana hay demasiados cánticos y pocos gritos de indignación, demasiada complacencia y poca nostalgia de un mundo más humano, demasiado consuelo y poca hambre de justicia..."
Serio y duro, verdad? Cuándo vendrá el reino de Dios? -Cuándo me voy a poner manos a la obra? -Que venga tu reino! Padre nuestro, quiero hacer todo lo posible para que en mi vida y en mi entorno se vaya haciendo realidad "tu reino". Amén
Texto del evangelio de Lucas (18,1-8)

Sabed que estoy con vosotros todos los días

...Hasta el final de los tiempos Ascensión del Señor 17 de mayo 2026 Hay una recomendación que Fray Marcos  suele hacer con mucha frecuencia...