domingo, 2 de octubre de 2016

Somos unos pobres siervos

Domingo 2 de octubre de 2016

odresnuevos-evangelio-2-de-octubre-2016-colorHoy nos toca rezar y repetir como un mantra lo que nos dice Jesús de Nazaret: "Auméntanos la fe". Con la sociedad que tenemos y los acontecimientos que se desarrollan entre nosotros andamos escasos de fe. No nos creemos la buena noticia de Jesús. No estamos seguros de la salvación que predica la Iglesia. No nos fiamos de lo que nos predican. Dudamos de la posibilidad de un mundo más justo y más humano... 
Auméntanos la fe!
Además, creo que hemos tomado la fe como algo que se nos añade mediante algún rito o ceremonia. Nos dicen que es un don, algo que nos regalan y que nos toca tratar de aumentarla mediante ciertas prácticas...
Tomo de José Antonio Pagola estas frases: "Enséñanos que la fe no consiste en creer algo sino en creer en ti... Haznos vivir identificados con tu proyecto del reino de Dios, colaborando con realismo y convicción en hacer la vida más humana, como quiere el Padre..."
Pienso que ésa es la buena dirección. Creer en el proyecto de Jesús de Nazaret. Hacer mía la Buena Noticia y colaborar todo lo que pueda en hacer realidad un mundo y una sociedad más solidaria, más justa, más tierna y más humana... Un barrio en el que la persona es el centro y lo más importante, en el que lo que cuenta no es el dinero, ni el poder, ni la belleza, ni las apariencias, ni el ser famoso...
Entonces "creer", "tener fe", es apostar duro por esa propuesta de Jesús. Por eso voy a ir repitiendo: "Auméntame la fe". Como respirar (inspirar y expirar) centrando mi vida en esa expresión que oración y deseo, aspiración y firme propósito.
Hace muchos años me enseñaron esa manera de meditar y de centrar mi vida. Me gustaba hacerlo repitiendo incansablemente una frase que me llenaba de serenidad y de paz: "hazme un hombre de paz". Que mi vida fuera siempre fuente de paz. 
Hoy me propongo centrarme en la palabra de Jesús de Nazaret: Auméntame la fe. Y, al mismo tiempo, aceptar que si pongo todo mi esfuerzo y toda mi alma en colaborar por un mundo más humano..., sólo estoy haciendo lo que tengo que hacer... "Sólo soy un pobre siervo que hace lo que tiene que hacer..." (como dice el texto del evangelio con un toque de humor que nos coloca en nuestro sitio).
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (17,5-10)

domingo, 25 de septiembre de 2016

Un sistema que excluye

Domingo 25 de septiembre de 2016

Resultado de imagen de los sin papeles Una parábola que hace daño.
El texto del evangelio de este domingo ("el pobre Lázaro y el rico epulón..."), como sucede muchas veces, nos cuestiona, nos obliga que ser críticos con nosotros mismos... Especialmente en nuestra parte del mundo en el que hemos nacido.
Andamos a vueltas con elecciones, con los discursos y arengas de los políticos; los innumerables casos de corrupción, sobornos y trampas de toda clase... Y, al mismo tiempo, un día sí y otro también las imágenes de todos esos "condenados de la tierra" (retomando la imagen de Frantz Fannon) que van llegando a nuestras costas... siempre en busca de una tierra mejor, de una sociedad mejor, de de una vida mejor.
¿Cuál es nuestra respuesta? Parece que nadie la tiene. Nuestro sistema, nuestra sociedad, nosotros mismos, no queremos vernos implicados. Es como si todo eso no fuera cosa nuestra... No es mi problema!
Y mi mundo me va empujando hacia una realidad más pendiente del "consumo", de "tener y acumular", de "gozar y disfrutar"... sin pensar en los demás, con una respuesta que, a veces, hemos llegado a oír: "que se vayan!, que se vuelvan a su país..."

José Antonio Pagola comenta: "Según los observadores, está creciendo en nuestra sociedad la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Evitamos de mil formas el contacto directo con las personas que sufren. Poco a poco, nos vamos haciendo cada vez más incapaces para percibir su aflicción...
Hemos aprendido a reducir el hambre, la miseria o la enfermedad a datos, números y estadísticas que nos informan de la realidad sin apenas tocar nuestro corazón. También sabemos contemplar sufrimientos horribles en el televisor, pero, a través de la pantalla, el sufrimiento siempre es más irreal y menos terrible. Cuando el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros, no esforzamos de mil maneras por anestesiar nuestro corazón... "

Hace ya muchos años me impresionó algo que decía y escribía el Che Guevara (cito de memoria): "Nunca llegaré a ser libre mientras uno de estos pueblos sufra la opresión, la degradación, la injusticia y la humillación..." Porque todos somos un solo pueblo. Forman parte de mí.

Esta semana leía el comentario de Iñigo García Blanco (desde la Amazonía). Un movimiento que reclama a gritos un cambio de vida y de sistema... Escribía: "...el lema del grito se ha basado en palabras pronunciadas el pasado año por el Papa Francisco, cuando digiriéndose a los movimientos sociales en Bolivia afirmó que ‘este sistema es insoportable: excluye, degrada, mata’. Estamos cimentando la sociedad del descarte, donde pocos cuentan y muchos-nadie son nadie..."
 Es tremendo. Tenemos un sistema de vida que "excluye, degrada, mata"... Excluye a millones de personas para enriquecer (aún más) a unas pocas; degrada y mata a pueblos enteros para que unos países privilegiados puedan gastar, consumir y derrochar...

Nada. Tengo que ponerme a revisar mi actitud y mi estilo de vida. Cuidado con mi manera de hacer, de mirar, de acoger o rechazar... digan lo que digan los medios de comunicación y/o los políticos.
Texto del evangelio de Lucas (16,19-31)

domingo, 18 de septiembre de 2016

Tú eliges

Domingo 18 de septiembre de 2016

Resultado de imagen de ningun siervo puede servir a dos amosEl texto del evangelio de la eucaristía de hoy nos habla del "administrador injusto", del "dinero injusto" y de que tenemos que "elegir": O Dios o el dinero (como dios).
Como cada palabra de Jesús, nos pone en una situación de tener que decidir y elegir.
Durante la celebración, ya como despedida, cantaron una canción con el texto de San Juan de la Cruz: "Al atardecer de la vida, me examinarán del amor". Y lo estaba reflexionando y me decía a mí mismo: Efectivamente, al atardecer de mi vida me examinarán del amor... Ahí está la clave. Aunque (lo acabo de volver a leer) en la predicación, en los escritos religiosos, se explica y comenta diciendo que "si amamos a Dios, amaremos a nuestros hermanos"... Y se nos recomienda que hagamos "obras de caridad".
Creo que no es correcto. Ya lo comentaba San Juan en una de sus cartas: "A Dios nadie le ha visto. Si no amamos a los hermanos a quienes vemos, cómo vamos a amar a Dios. En eso conocemos que amamos a Dios, porque amamos a los hermanos..." (cito de memoria).

Y siguiendo con el texto del evangelio de hoy, me ha llamado la atención lo que dice J.A. Pagola: " (Jesús de Nazaret) Habla del dinero con un lenguaje muy personal. Lo llama espontáneamente «dinero injusto» «riquezas injustas». Al parecer, no conoce «dinero limpio». La riqueza de aquellos poderosos es injusta porque ha sido amasada de manera injusta y porque la disfrutan sin compartirla con los pobres y hambrientos.

Jesús viene a decir así a los ricos: «Emplead vuestra riqueza injusta en ayudar a los pobres; ganaos su amistad compartiendo con ellos vuestros bienes. Ellos serán vuestros amigos y, cuando en la hora de la muerte el dinero no os sirva ya de nada, ellos os acogerán en la casa del Padre». Dicho con otras palabras: la mejor forma de «blanquear» el dinero injusto ante Dios es compartirlo con sus hijos más pobres..."
Escuchando el evangelio y tomando nota de todo lo que nos afecta, hoy he preferido escuchar a personas más entendidas que yo y que me ayudan a captar mejor todo lo que supone querer seguir al Maestro Jesús de Nazaret. 
Fray Marcos lo comenta de la siguiente manera: "No hacen falta muchas cavilaciones para darse cuenta de que ponemos mucho más interés en los asuntos materiales que en los espirituales, no solo por el tiempo que les dedicamos, sino sobre todos por la intensidad de nuestra dedicación. Es lamentable que personas muy inteligentes y con varias carreras, tengan un nivel de conocimientos religiosos propios de un niño de primera comunión. En religión, lo único que se nos exigía era “creer”. 
No podéis servir a Dios y al dinero. No está bien traducido. El texto griego dicemamwna. Mammón era un dios cananeo, el dios dinero. No se trata, pues, de la oposición entre Dios y un objeto material, sino de la incompatibilidad entre dos dioses...
Podemos dar un paso más. A Dios no le servimos para nada. Si algo dejó claro Jesús fue que Dios no quiere siervos sino personas libres. No se trata de doblegarse con sumisión externa, a lo que mande desde fuera un señor poderoso. Se trata de ser fiel al creador, respondiendo a las exigencias de mi ser, desplegando todas las posibilidades de ser. Servir a un dios externo que puede premiarme o castigarme, es idolatría y, en el fondo, egoísmo. Hoy podemos decir que no debemos servir a ningún “dios”. Al verdadero Dios solo se le puede servir, sirviendo al hombre. Aquí está la originalidad del mensaje cristiano. Donde las religiones verdaderas o falsas ponen “Dios”, Jesús pone “hombre”. 
Es curioso que ni siquiera cuestionemos que lo que es legal puede no ser justo. Puesto que lo que tengo lo he conseguido legalmente, nadie me podrá convencer de que no es exclusivamente mío. Además, el dinero es injusto, no solo por la manera de conseguirlo, sino por la manera de gastarlo. Las leyes que rigen la economía, están hechas por los ricos para defender sus intereses. No pueden ser consideradas justas por parte de aquellos que están excluidos de los beneficios del progreso. Unas leyes económicas que potencian la acumulación de las riquezas en manos de unos pocos, mientras grandes sectores de la población viven en la miseria e incluso mueren de hambre, no podemos considerarlas justas..."

Texto del evangelio de Lucas (16,1-13)

domingo, 4 de septiembre de 2016

No de cualquier manera

Domingo 4 de septiembre de 2016

Dibujo Evangelio 8 Septiembre ColorTodo el texto del evangelio de esta semana suena duro, exigente, revolucionario. Considerarse discípulo, seguidor de Jesús de Nazaret, no es simplemente apuntarse o que le apunten a uno a una lista (registros de la parroquia donde te bautizan o lista de algún grupo o cofradía).

No, uno no pasa a ser seguidor de Jesús de cualquier manera.
Los políticos que surgen en nuestro país pidiendo y exigiendo un cambio también ponen condiciones y líneas rojas... Sólo que, en política, terminan llegando a acuerdos y pactos "por el bien de"... el país, el estado, el partido. Cualquiera sabe.

Me temo que en esto de ser o querer ser cristiano nos hemos ido adaptando a corrientes, modas, tradiciones, predicaciones y consejos. Y nuestra fe se ha ido haciendo más ligera, más "light" o descafeinada.
Pero Jesús tiene un modo de pensar bien claro: "Si alguno no pospone a su familia... no puede ser discípulo mío".
Y me gusta el comentario que hace J.A. Pagola: "...si no dejan a un lado los intereses familiares para colaborar con él en promover una familia humana, no basada en lazos de sangre sino construida desde la justicia y la solidaridad fraterna, no podrán ser sus discípulos..."
"...Si alguien solo piensa en sí mismo y en sus cosas, si vive solo para disfrutar de su bienestar, si se preocupa únicamente de sus intereses, que no se engañe, no puede ser discípulo de Jesús..."
"...No se puede ser cristiano de cualquier manera. No hemos de confundir la vida cristiana con formas de vivir que desfiguran y vacían de contenido el seguimiento humilde, pero responsable a Jesús..."

Y ese mundo nuevo (hecho de solidaridad fraterna, de justicia, de compasión y ternura) es el objetivo. Porque no creo que la finalidad de ser cristiano sea la práctica de devociones, rezos, misas, retiros, charlas y conferencias... Se trata más bien de tener un corazón entregado a esa auténtica "revolución" en la relación de las personas. A todos los niveles; pero sobre todo hacia los más débiles y desgraciados, aquellos que, incluso, carecen de hogar, de familia, de casa y de trabajo.
Jesús nos cuestiona hasta lo más íntimo de nuestras vidas.
Cristiano? Sí; pero no de cualquier manera.

Texto del evangelio de Lucas (14, 25-33)

domingo, 28 de agosto de 2016

Pobres y marginados

Domingo 28 de Agosto de 2016

Resultado de imagen de inmigrantes y desahuciadosLa semana pasada estaba fuera y no pude escribir ningún comentario; pero participé en la eucaristía del pueblo y, aparte la lectura del evangelio (Jesús hablaba de tomar la senda difícil y entrar por la puerta estrecha), hubo una canción que me hizo reflexionar...: "Si me falta el amor, no me sirve de nada. Si me falta el amor, nada soy..."

En medio de tantos comentarios, charlas, reflexiones, predicaciones y propuestas, al final el resumen y punto clave es eso que dice la canción. Lo comentó san Pablo en una de sus cartas. Y el evangelio nos lo dice de muchas maneras.
Si amas y haces el bien a tus amigos y familiares, qué mérito tiene? Si invitas a los que te invitan, no haces más que devolver el favor.

Por otra parte, viene a decirnos que lo importante no es hacer muchas cosas, andar agobiado y preocupado por la cantidad de actividades que tengo que desarrollar... Me recuerda la escena de Marta y María y el comentario que le hace Jesús de Nazaret. Porque lo que importa es el amor. Y, claro, se trata de un amor de carne y hueso. Quiero decir que cuando hablamos de amor tenemos el peligro de pensar en "actos de caridad", en pequeños favores "espirituales" que podemos hacer a alguien. Amar es intentar hacer de nuestro entorno un mundo más humano y fraterno, como comenta J.A. Pagola: "A los que entran en la dinámica del reino de Dios buscando un mundo más humano y fraterno, Jesús les recuerda que la acogida a los pobres y desamparados ha de ser anterior a las relaciones interesadas y los convencionalismos sociales. 

Una vez más, Jesús de Nazaret nos descoloca y nos empuja hacia un estilo de vida en el que la gran preocupación (la buena noticia) es hacer posible un mundo al estilo de Dios: compasivo, tierno, solidario..., en el que la persona es el centro, lo más importante. Y, como no podía ser de otra manera, los pobres y los marginados son los primeros porque son ellos a los que nuestra sociedad ha ido despojando de lo más elemental.

Texto del evangelio de Lucas (14, 1.7-14)

domingo, 14 de agosto de 2016

No estoy conforme

Domingo 14 de Agosto de 2016

Una vez más el lenguaje de Jesús de Nazaret nos descoloca. Dice el texto de Lucas: 
He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!...
¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división...
Aquí, y en otros países, es tiempo de incendios forestales (provocados o no por los grandes calores) y escuchar a Jesús decir eso, cualquiera pensaría que es un incendiario... Y con eso de que "no ha venido a traer paz, sino división" aún nos lo pone más difícil.
¿Qué tenemos que hacer? Algo así ya le preguntaron alguna vez. Y Jesús contó la parábola del samaritano. También habló del valor de la vida por encima de las cosechas y de los dineros. Y en otro momento hizo como una presentación de la gran fiesta de la humanidad a la que todos estamos invitados... Lo que ocurre es que algunos (invitados quizás antes por sus conocimientos, por su religiosidad, por sus buenas costumbres...) no quisieron acudir a la fiesta (banquete de bodas) y entonces el señor mandó que fueran a invitar a todos los que se encontraran por los caminos.
Entonces, viendo el panorama de nuestra sociedad, de nuestro mundo, ¿puedo quedarme conforme? ¿Puedo sentirme en paz? Tal vez la religión (y la religiosidad) que hemos vivido no es exactamente el mensaje de Jesús de Nazaret. La paciencia, la resignación, el aguantar, el sufrir en silencio... Todo eso del "valle de lágrimas" y el mucho rezar para que nos salven en el último momento, me temo que no está de acuerdo con el mensaje: "He venido a prender fuego en el mundo... Traer paz? No, división"
Una vez más echo mano del comentario de J.A.Pagola: "El que ha entendido a Jesús actúa movido por la pasión y aspiración de colaborar en un cambio total. El verdadero cristiano lleva la «revolución» en su corazón. Una revolución que no es «golpe de estado», cambio cualquiera de gobierno, insurrección o relevo político, sino búsqueda de una sociedad más justa...
El orden que, con frecuencia, defendemos, es todavía un desorden. Porque no hemos logrado dar de comer a todos los hambrientos, ni garantizar sus derechos a toda persona, ni siquiera eliminar las guerras o destruir las armas nucleares..."

Por eso no estoy conforme. Por eso creo que, como seguidores de Jesús de Nazaret, tenemos que sentirnos movidos y motivados por su mensaje. Y, naturalmente, actuar de acuerdo con él. ¿A quién votamos, a quién elegimos, de qué lado nos inclinamos...? Claro, no hay respuestas escritas; pero sí podemos saber dónde están los hambrientos, los marginados, los que carecen de los medios indispensables, los sin papeles, los que no encuentran trabajo, los olvidados... También nuestra tierra está siendo agredida y de qué manera. Todo eso tenemos que llevarlo en nuestro corazón... Y así grito: "No estoy conforme"

Texto del evangelio de Lucas (12, 49-53)

domingo, 7 de agosto de 2016

Cuál es mi tesoro

Domingo 7 de Agosto de 2016

"Donde está tu tesoro, allá está tu corazón". Una frase que hemos escuchado muchas, muchas veces. También es verdad que, a lo largo de nuestra vida de cristianos, nos han venido explicando que nuestro tesoro (mi tesoro) está en el "cielo". Y tanto nos lo han dicho y repetido que dábamos por buena la respuesta.
Lo malo es que, actualmente, con la mentalidad moderna, nos resulta bien difícil entender y dar razón de ese concepto: Cielo.
Antiguamente era tan sencillo como decir que el cielo está allá arriba y el infierno allá abajo. Que los buenos recibirían el premio de la vida eterna (el cielo) y los malos los castigaría Dios con el infierno para siempre...
Ahora, con un universo que se sigue expandiendo... Y nos hablan de la existencia de una infinidad de galaxias, aquel cielo parece que se ha evaporado. Entonces "nuestro tesoro" tenemos que buscarlo y entenderlo de otra manera.
Por otra parte, me pregunto cuál y qué es mi tesoro. 
Con las noticias que nos ofrecen los medios de comunicación y con el ejemplo y modos de entender la vida que los poderosos, famosos y grandes de nuestra sociedad... se nos hace difícil aclararnos: poder, riquezas, dinero, posesiones, grandes diversiones y comidas, ostentar cargos por encima de los otros...
Y si no tengo todo eso, soy un fracasado?
Me gusta lo que comenta Fray Marcos sobre el evangelio de este domingo: "Si el primer objetivo de todo hombre es desplegar al máximo su humanidad y el evangelio nos dice que tener más no nos hace más humanos, la conclusión es muy sencilla en teoría: la posesión de bienes de cualquier tipo, no puede ser el objetivo último de ningún ser humano. La trampa de nuestra sociedad de consumo está en que no hemos descubierto que cuanto mayor capacidad de satisfacer necesidades tenemos, mayor número de nuevas necesidades desplegamos; con lo cual no hay posibilidad alguna de marcar un límite..."
Crecer en humanidad.
Tal vez mi tesoro está simplemente en eso: crecer en el estilo de vida de Jesús de Nazaret. Lo que viene a ser solidaridad, compasión, ternura... lo que me llevará a tener cada vez menos, a compartir más, a dar la espalda a esta sociedad diseñada por grandes y poderosos y prestar más atención todos esos "don nadie" que ni tienen, ni pueden, ni siquiera son visibles.

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (12,32-48)

Mujer, qué grande es tu fe...

  ..."Que se cumpla lo que deseas 16 de agosto 2026 El texto que leemos/escuchamos este domingo casi diría que me hace gracia. El diálo...