sábado, 11 de febrero de 2012

Puedes limpiarme...


12 de febrero 2012 - 6º domingo tiempo ordinario
"-Si quieres, puedes limpiarme"
"-Quiero: queda limpio"
Leo y escucho el texto de Marcos.
Algo que ya he oído muchas veces. Frases que nos han predicado de muchas maneras y que, nosotros mismos, nos hemos aplicado un montón de veces...
Rezamos y pedimos a Jesús de Nazaret que nos limpie, que nos perdone, que nos salve... Algo así como una confesión privada y una consulta médica en la que el doctor (en este caso Jesús) resuelve nuestros problemas y nos limpia y nos cura...
Sin embargo, todo eso me resulta como algo conocido, algo así como una lección tantas veces repetida que casi me resulta aburrida.
¿Qué tiene de especial la narración de Marcos?
Tan acostumbrados estamos a las explicaciones "de los sabios y entendidos" que ya hemos dado por sentado que Jesús de Nazaret (hijo de Dios y todopoderoso) puede hacer eso y mucho más, que sólo se trata de un pequeño milagro, que él con sólo su palabra nos limpia y nos salva... y que sólo tenemos que pedírselo como hizo el leproso de la narración...
Pero tengo la sensación de nos quiere decir algo más, algo que va más allá de todo eso tan repetido y que pasamos por alto.
Apuntaría un par de cosas:
Primero de todo, la exclusión del leproso. Habla de alguien "marginado, excluido". De la sociedad, de la religión... de Dios. No sólo es un pobre, un don nadie, una persona sin importancia. Es que, además, está manchado y es impuro "para Dios". ¿Qué esperanza podía quedarle? ¿Qué futuro? ¿Hacia dónde mirar?... Los entendidos, los sabios, los que podían explicar las cosas de Dios, lo rechazaban. Tendría culpas grandes, pecados...
La otra cosa que me llama la atención en esta persona: Su decisión. Ha oído cosas de ese hombre, Jesús de Nazaret. Y decide acercarse a él. "Si quieres, puedes limpiarme"
No quiero hacer una lección de teología, de explicaciones sabias... Sólo deseo entender esta narración de Marcos y ver en mí mismo si soy capaz de entender y hacer mía la actitud de esta persona leprosa... Y la actitud de Jesús de Nazaret.
Y es que nuestro mundo está más que lleno de gentes "leprosas". Personas (hombres y mujeres) excluidas de la sociedad, tachadas de impuras, indecentes, no dignas, marginadas hasta de Dios mismo. Si miro a mi alrededor, si leo las noticias de las revistas y periódicos, si escucho lo que nos dicen los medios de comunicación... termino viendo a miles, mejor dicho a millones, de personas que aparecen "excluidas" de la sociedad, de la vida. Veo gentes que, por su lugar nacimiento, por su condición... aparecen como condenados a un verdadero infierno.
Y, cuidado!, que por el hecho de estar bautizado y acudir a la iglesia me llego a creer "dentro de la salvación"... Yo no estoy excluido de Dios, lo tengo de mi parte. Porque, además, estoy bautizado y Jesús me ha salvado...
La actitud de Jesús me tiene que cambiar el "chip", la manera de ver, la manera de vivir. "Quiero: queda limpio".
Esa limpieza es la que hace que esa persona deje de vivir excluido de todo y de todos... La mano de Jesús que le toca, que le mira con compasión, que le acoge. Estoy seguro de que la exclusión, el desamparo del leproso debía pesar como una losa de la tumba...
De ahí que, hoy, al escuchar este texto del evangelio, me lleguen estos dos sentimientos: Por un lado, la persona del leproso (junto con toda la multitud de personas marginadas y excluidas de nuestro mundo y nuestras sociedad)... y yo mismo que me creo que "ya estoy a salvo", del lado de los "escogidos" por Dios.
Por otro lado, la actitud y manera de actuar de Jesús de Nazaret. "Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó..." Y me digo que realmente lo que nos salva (a mí y a las personas marginadas y excluidas) es ese sentir lástima, extender la mano y tocarlas... Ése es el gran milagro y, entiendo, que ésa debe ser la actitud de las personas que quieren seguir el camino de Jesús. Porque sólo el sentir lástima, el extender la mano y tocar... es lo que hace que vaya entrando en el "reino de Dios".
Creo que Jesús me puede limpiar... Creo que si me acerco a él y me pongo en esa actitud, puedo cambiar y dejar de vivir excluido (colocándome entre los elegidos y salvados) y acercándome a su estilo de vida.
Creo, también, que si mi corazón comienza a llenarse de compasión, si extiendo la mano y toco a esos que, les llamemos como les llamemos, son verdaderos leprosos en nuestro mundo... Si actúo de esa manera, muchos quedarán limpios y podrán experimentar la acogida de Dios y habrá esperanza en su vida.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

sábado, 4 de febrero de 2012

El dolor con que miramos


5 de febrero 2012 - 5º domingo tiempo ordinario
"...Curó a muchos enfermos y expulsó muchos demonios..."
"...Se marchó al descampado y allí se puso a orar"
Son dos puntos que me hacen reflexionar.
A la hora de resumirlo me acordé de algo que proclaman en la Fundación Concordia: Que el camino de crecer en compasión y estilo de Jesús de Nazaret es "un proceso que depende del "dolor con que miramos"...
Hoy en día tenemos la sensación de que la vida de nuestra sociedad, de nuestro mundo, anda falta de valores, de ideales... Que nos mueven desde los hilos de los grandes medios de comunicación (la TV, las revistas, los múltiples medios que van destilando "modas y maneras de vivir" para "ser felices"). Y ponen en nuestro punto de mira: las cosas, el dinero, el bienestar, el divertirse, gozar todo lo que podamos haciéndonos creer que el mundo gira en torno nuestro, sin apercibirnos que nos mueven como a peones de ajedrez empujándonos al consumo y a pensar únicamente en nosotros mismos.
Quiero imaginarme a Jesús Nazaret en ese medio rural y de pescadores, en donde la vida no es nada fácil y sus gentes tratan de sobrevivir con lo poco que tienen...
"Jesús se acercó, la tomó de la mano y la levantó..."
Es su manera, su estilo. 
Acercarse, tomar de la mano... Nuestro mundo (y todas las ideas que nos va metiendo en nuestras cabezas) parece tener miedo a "acercarse", a "tomar de la mano". Cualquiera sabe...! Y si son extranjeros..., gente sin papeles, ilegales... A lo mejor son delincuentes, ladrones... 
Los pobres, los "inútiles", los que no tienen medios, los ignorantes, los mal alimentados, todos esos "diferentes" a nosotros... ¿Cómo me voy a acercar a ellos? ¿Cómo les voy a dar la mano?
Todo eso es lo que entendía al leer este texto de Marcos. Y esa manera de resumirlo utilizando la frase de la fundación Concordia me parecía exacta: "...depende del dolor con que miramos". Si mi corazón se llena de compasión, si mis ojos ven en cada hombre y mujer a Dios mismo que se encarna, si me duele lo mal que lo están pasando, si me hace daño que pasen hambre, que no tengan para vestirse, que les falte casa, escuela, limpieza, trabajo...
Si se me encoge el corazón cuando me entero, entonces no me costará acercarme ni tomarles de la mano...
El otro punto que hace reflexionar es el que dice que "se marchó al descampado y allí se puso a orar".
Quiero señalar que cuando escucho o leo la palabra "orar" no entiendo todo eso de recitar oraciones, rezar padrenuestros y avemarías u otras devociones. Me dejo guiar, más bien, por la sencilla oración de Jesús de Nazaret: "Padre nuestro...". Sin necesidad de recitarlo, sin necesidad de repetir y repetir... Nuestro Padre ya sabe lo que necesitamos, lo que queremos... Es más bien un saborear lentamente lo que dice. No lo termino. Frecuentemente mi mente y mi corazón se asientan tratando de captar lo mejor posible el significado del "reino de Dios" (que venga, que vaya apareciendo en mi vida...), la "buena noticia" para los que andamos en esta vida tan llena de proclamas políticas, anuncios-basura, consumo a tope, problemas de todo tipo...
Orar para conectar con lo más íntimo de nuestro ser, con la razón de nuestra vida, lo que puede dar sentido a todo lo hacemos...
Y para mí es Jesús de Nazaret, su anuncio del reino de Dios, su estilo y manera de vivirlo...
A ver si consigo llenar mi corazón de toda la compasión posible... porque todo "depende del dolor con que miro" a mis hermanos.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):
En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

domingo, 29 de enero de 2012

Enseñaba con autoridad


29 de enero 2012 - 4º domingo tiempo ordinario
"Se quedaron asombrados de su doctrina..."
En la eucaristía de este domingo escuchaba la lectura de este texto y los comentarios que nos ofreció el sacerdote y me pareció entender que lo que llamó la atención y llenó de asombro no fue exactamente eso que entendemos como "autoridad".
Nosotros, al reflexionar, nos viene a la mente (lo que siempre hemos escuchado): que Jesús tenía la "autoridad de Dios", que nos habla con poder porque "es Dios", que nos demuestra todo eso porque hace callar a los espíritus inmundos, que esos espíritus los reconocen como el "santo de Dios"...
Son reflexiones que hemos escuchado muchas veces... Y parece ser que esa "autoridad" se ha traspasado a los dirigentes de la institución iglesia. Y viéndolo así, me hace dudar de que fuera precisamente eso lo que llenó de asombro a aquellos hombres y mujeres que le seguían.
Jesús de Nazaret anuncia la buena noticia del reino de Dios; habla del nuevo estilo de vida; de Dios que se acerca a nosotros, que se preocupa por los más pequeños, por los desvalidos (niños, mujeres, enfermos, marginados, leprosos, "poseídos" de espíritus inmundos...). Que tenemos que cambiar para entrar en ese reino de Dios. Y todo eso lo decía de una manera diferente "porque no enseñaba como los escribas..."
Esa diferencia es lo que llenó de admiración y asombro: Jesús no dictaba una lección, no hablaba de "verdades" que hay que conocer, aprender de memoria, repetir y recitar.
Lejos de la cátedra, de la escuela, de los doctorados y tesis, de los grandes escritos y demostraciones... Jesús de Nazaret nos habla con una seguridad y una entrega que rara vez encontramos. Él hace camino, vive lo que está diciendo, lo hace. Y en el estilo más llano y sencillo se acerca a esas gentes que parecen ser los últimos y menos importantes para hacerles ver que es un error pensar que ellos "son los últimos para siempre", que Dios los ha hecho así, que ya sus padres estaban entre los marginados de este mundo... Eso estaba cambiando, que "los últimos serán los primeros", que si no sabemos "acoger" a uno de estos últimos desgraciados no entraremos en el reino de Dios, porque Dios se encarna en cada uno de ellos...
Y todo eso era inaudito. Era demasiado fantástico.
Ciertamente era la "buena noticia" para los pobres.
Y por eso las autoridades no lo permitieron. Poco tiempo duró su paso por los pueblos y aldeas de aquella tierra. "Es mejor que muera...", se dijeron.
Hoy me pregunto si a mí, a nosotros, nos maravilla lo que Jesús de Nazaret dice. Nos llama la atención su manera de vivir? ¿Nos creemos lo que nos plantea?
Nuestros tiempos no son fáciles. Tampoco lo eran en tiempo de Jesús. Los países ricos hablan y predican mucho su "crisis" mientras millones de personas nacen, viven y mueren en "crisis", en una desnutrición y carencia de lo más elemental. Los países ricos intentan mantener su "bienestar" que se consigue a base de explotar de mala manera a los países más pobres. Grandes empresas multinacionales (ubicadas en los países ricos) estrujan y agotan las reservas y riquezas de todos esos países que llamamos subdesarrollados para hacerse con más y más dinero, comodidades y nuevos medios...
¿Me creo, de verdad, la buena noticia de Jesús de Nazaret? ¿Acepto, en serio, ese estilo de vida?
Voy a pensar que hay mucho espíritu inmundo en nuestras vidas, espíritus que llegan a reconocer que lo que dice Jesús es bueno, es cosa de Dios; pero estamos demasiado dominados por los espíritus que nos venden los dominadores, los que dirigen y explotan nuestro mundo (a veces sin enterarnos nosotros mismos) y nos proponen como "buena noticia" aquello que les permite vender más, ganar más, tener más cosas, divertirnos más...
Lo asombroso es volver a escuchar a Jesús y su buena noticia... Y ésa sí es autoridad, porque no enseña como los escribas. Si nos fijamos bien, encontraremos personas que siguen y viven el estilo de Jesús. Y eso sí me llena el corazón de alegría y paz.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,21-28):
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

domingo, 22 de enero de 2012

Os haré pescadores de hombres


22 de enero 2012 - 3º domingo tiempo ordinario
«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Con cierta frecuencia me sucede que textos como el de hoy, tan conocidos y escuchados, los siento como en otra dimensión, con otra luz.
Los encuentros con Jesús de Nazaret eran momentos de gran intensidad y el impacto recibido permaneció grabado en la mente y en el corazón de aquellos hombres y mujeres.
En el evangelio de Juan se recordaba aquella primera vez... "Dónde vives?" -"Venid y lo veréis..." Y se quedaron con él.
Hoy, es la palabra dirigida a los hermanos Simón y Andrés, Santiago y Juan: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres..."
En nuestras comunidades cristianas de hoy se comenta todo esto como la "vocación" de los apóstoles o de los sacerdotes y religiosos... Y se reza por que haya más vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa. También se nos habla de la "conversión", que es algo que tenemos que ir haciendo cada día si queremos entrar en el reino de Dios, si queremos salvarnos.
Supongo que todo eso es correcto, que con Jesús se nos anuncia la Buena Noticia y que si queremos participar de ella tenemos que convertirnos.
Sin embargo ésta es mi lectura y lo que siento al escucharla.
"Se ha cumplido el plazo". Es como decir: No esperéis más. No miréis a otro lado. Porque el reino de Dios no va a llegar como un gran acontecimiento, una gran fiesta o una gran batalla... No! "El reino de Dios está cerca" y como dirá Jesús en otra ocasión: "el reino de Dios está en medio de vosotros"...
Me atrevería a decir que ni siquiera tengo que mirar a la iglesia como institución, a los grandes doctores y predicadores, a las manifestaciones y organizaciones espectaculares. No! El reino de Dios está cerca de nosotros.
"Convertíos y creed en el evangelio". Cambia y cree la buena noticia: que Dios se hace carne entre nosotros, que se identifica con los hombres y mujeres que nos rodean, sobre todo, con los más humildes y desvalidos, con los empobrecidos y desamparados, con los indigentes e ilegales... Que Dios nos quiere por encima de todo y que su gran ilusión, su plan y proyecto, es una humanidad justa, solidaria, de hermanos...
Y a eso tenemos que convertirnos, cambiar nuestra mente y nuestro corazón para ser capaces de ver a Dios hecho carne entre nosotros.
Nuestra "conversión", con perdón de los doctores y sabios, no es una conversión a Dios, como tampoco nuestro amor es amor a Dios (a quien no vemos)... Es una conversión a los hermanos.
Y ahí viene el llamado que hace Jesús de Nazaret: "Venid y os haré pescadores de hombres".
¿Cómo decirlo? Entiendo que esa llamada o vocación es, ante todo, hacia los hombres y mujeres para que entendamos que lo que importa no es "pescar peces"... sino ser solidarios con los otros, "pescar hombres", convertirme en hermano, en alguien que mira con la ternura de Dios y que siente en su propio corazón lo que viven, aguantan y sufren, los otros.
Entonces ese llamado o vocación no es algo que sea específico de tales hombres o mujeres (sacerdotes, religiosos o religiosas). No, creo que es una vocación de todos los que queremos seguir a Jesús de Nazaret. Y así nos convertimos en "pescadores" o en la "sal" o en la "levadura" que consigue cambiar este mundo que nos ha tocado, "pescar a hombres y mujeres" de su propia desesperanza o desesperación, de su dolor o de la violencia que sufren, de su desánimo y falta de salidas...
Porque seguir a Jesús de Nazaret es "creer en el evangelio", en la buena noticia... Buena, estupenda, maravillosa... que nos llena de optimismo a pesar de todo lo que nos ocurre.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

viernes, 20 de enero de 2012

“Manifiesto contra un cristianismo espiritualista”



Es un consuelo poder leer un Manifiesto como éste.
J.I. González Faus no es un desconocido, no es alguien que hable por hablar, que diga las cosas sin pensar y sin saber...
Sí, vale la pena leer, reflexionar y comentar este escrito.
Por eso me da muchísimo gusto reproducirlo aquí.

 En diciembre del año 1986 CJ publicaba su cuaderno número 21: “Manifiesto contra un cristianismo espiritualista”. Ponía en alerta de que un cristianismo demasiado preocupado por la relación vertical con Dios y que rehúye la responsabilidad ante el hermano, está negando su esencia. Hoy en día no sólo el cristianismo tiene este peligro sino también muchas otras ofertas que ofrecen espiritualidades de evasión. El próximo miércoles 18 de enero a las 19.30h tendremos la oportunidad de hablar con J.I. González Faus sobre este cuaderno. Os dejamos con las conclusiones del cuaderno que creemos, no han perdido vigencia y que podéis descargar aquí.
«La identidad cristiana se ve seriamente amenazada si, ante el desafío de la secularidad moderna, se reacciona sólo con intentos de «retorno a lo sagrado». Lo primero que deberíamos preguntarnos es qué es lo realmente sagrado en una óptica cristiana. Y la respuesta no ofrece demasiadas dudas: para el Dios que nos ha manifestado Su solidaridad con los hombres -singularmente con los débiles y marginados- hasta dar su Vida por ellos, son más sagrados esos hombres que todos los actos religiosos, y que todos los tiempos de oración o los lugares, ceremonias y utensilios de culto.
No insinuamos con esto que la oración y adoración, el culto y la celebración no hayan de tener su lugar, necesario e imprescindible, en la vida de fe individual y comunitaria: los hombres hemos de vivir nuestra fe con formas exteriores, alimentarla, expresarla, comunicarla y celebrarla con gozo y devoción ante Dios y en comunión con los hermanos. Pero ha de ser una fe en el único Dios auténtico, que le reconozca como lo que es y le honre como El quiere ser honrado: como Señor de todo y Padre de todos, en la vivencia práctica de la filiación en la fraternidad.
Los cristianos, por tanto, sólo creemos efectivamente en el único Dios, Padre de Jesucristo y Padre nuestro, en la medida en que nos comportemos como hermanos. Este es el criterio único para discernir si nuestros actos de adoración y culto nos «religan» realmente al Dios verdadero, o no son más que evasión alienante, opio religioso de dioses ilusorios con el que nos drogamos autosatisfechos.. Creer es asumir la  responsabilidad que Dios nos ha confiado, de hacer de este mundo nuestro concreto un mundo en el que Dios sea efectivamente reconocido como Padre de todos, en nuestro comportamiento de hermanos.
Aquí se puede percibir la parte de verdad que hay en la afirmación de la secularidad, y que es cristianamente irrenunciable: que nuestra relación de hombres libres y responsables para con Dios, se juega en el terreno de este mundo, en la tarea de dar a nuestra existencia mundana el sentido que Dios-Padre quiere que tenga, en el esfuerzo para que venga su Reino y se cumpla Su Voluntad en la tierra como en el cielo. De otra suerte, olvidaríamos la decisiva afirmación paulina de que la fe se hace efectiva en la caridad (15), y podría sucedernos que oyéramos de Dios lo mismo que reprochaba por el profeta: «No sigáis trayéndome oblaciones vanas, que el humo de vuestro incienso me resulta detestable… Aprended a hacer el bien, buscad la justicia, dad sus derechos al oprimido”.
Pero, aunque la autenticidad de nuestra fe se juega en el terreno mundano, temporal y secular de la construcción de una convivencia fraterna, ello tampoco implica la  reducción del Reino de Dios a las meras dimensiones mundanas y sociotemporales. Aquí se puede percibir la parte de verdad que hay en las reacciones contra un secularismo extremo: el cristianismo no es una estrategia sociopolítica. Nos descubre que el hombre -todo hombre, toda vida humana- tiene un valor absoluto porque es objeto de amor incondicional de Dios Padre. Por eso, lo que se obra en la temporalidad y en la humanidad, está «cargado de un peso inmenso de gloria eterna».
Y por eso también dejó escrito S. Agustín: «que nadie venga diciendo que si no ama a su hermano ofende sólo a un hombre… pero que contra Dios no quiere pecar. Pues ¿cómo no vas a pecar contra Dios cuando pecas contra el amor» (lu Jo 7,5). Esa densidad trascendente del amor es el mismo «peso inmenso de gloria eterna» al que aludía S. Pablo.
En conclusión pues debemos afirmar que, si el cristianismo no es compatible con el reduccionismo temporalista de un secularismo a ultranza, tampoco lo es -y menos aún- con la evasión espiritualista que busca refugio en un «”sagrado” trascendente. Menos que nadie puede un cristiano ignorar aquellas palabras de un antiguo profeta de Israel: «”Lo que debes hacer, oh hombre, y lo que el Señor reclama de ti, es tan sólo que practiques la justicia, que ames de verdad y con ternura, y que camines humilde con tu Dios».
No se puede caminar debidamente con Dios si no es practicando la justicia y amando de verdad y con ternura. Mientras que si alguien, por la Gracia de Dios, logra practicar la justicia y amar de verdad, con misericordia, ése tal ya está caminando con Dios, incluso aunque quizás no lo sepa: Porque ««todo el que ama conoce a Dios y es de Dios».

jueves, 19 de enero de 2012

INDECENTE



  (Arturo Pérez Reverte)

Me gustaría transmitirle al Gobierno pasado, al actual, y al que puede venir lo siguiente:

TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos; en vez de facilitar el crédito a las familias y a las empresas, erradicarlas comisiones por los servicios bancarios y que dejen de cobrar a los españoles más humildes €30.01, cada vez que su menguada cuenta se queda sin saldo. Cosa que ocurre cada 1º de mes cuando les cargan las facturas de colegios, comunidades, telefonía, Etc. y aun no les han abonado la nómina.

PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad..

ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.

HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.

INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.

INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35/40 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)

INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).

INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase)y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE, No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que NO se lo bajen.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno "derecho de pernada" mientras no se cambien las leyes que lo regula.

¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.

Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con "cara y ojos" para acabar con estos privilegios, y con otros.

¡¡¡ Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos !!!

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO, está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.
 
 

miércoles, 18 de enero de 2012

¿Rating... o Raping?


Agencias de rating o de raping?

17.01.12 | 11:15. Archivado en Economía
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Uno debe suponer que los políticos no son tontos si tan alto han llegado. Ello hace más difícil entender por qué les preocupa tanto que las agencias de calificación te den o te quiten un sobresaliente. Cabe suponer que los políticos sabrán más de lo que pueden decir.
Porque en una película reciente y muy vista (Inside Job), cuando cuenta cómo diversos bancos de inversión estaban vendiendo activos tóxicos, se dice literalmente sobre esas agencias que las entidades compradoras “deberían haber dicho: ‘son de hipotecas subprime ¿por qué los estoy comprando?’. Pero estaban los tipos en Mody’s y Standard and Poors diciendo: ‘son triple A’ (calificación de máxima fiabilidad)”.
A continuación (Bill Agman, administrador de fondos de cobertura) explica: “ningún valor se emitió sin el sello de las agencias calificadoras. Las tres agencias (Moody’s, S & P y Fitch) ganaron millones calificando como triple A a valores riesgosos.
Moody’s, la más grande, cuadruplicó sus utilidades entre 2000 y 2007. Moody’s y S & P recibían compensación por informes de calificación; y cuantos más valores estructurados calificaban como AAA más ganaban en el trimestre… Las agencias podían haber parado la fiesta y haber dicho: ‘vamos a ajustar los criterios’, y haber detenido los fondos a prestatarios riesgosos. Pero no lo hicieron: los fondo AAA aumentaron rápidamente: de sólo un manojo a miles y miles. Estaban calificando cientos de miles de millones de dólares al año”.
A continuación Frank Partnoy profesor de Derecho y finanzas en San Diego, explica: “testifiqué ante el Congreso sobre las agencias calificadoras; ambas veces había abogados constitucionales prominentes y dijeron: ‘cuando le damos a algo una calificación AAA sólo es nuestra opinión. Uno no debe confiar en ella. Las calificaciones expresan nuestra opinión. Queremos subrayar el hecho de que las calificaciones son sólo opiniones nuestras’ ”.
Y el director de la película comenta que esos abogados “no compartieron sus opiniones con nosotros: todos se negaron a ser entrevistados para esta película”.
Leído esto sólo cabe concluir que: o las agencias de calificación (¡que dieron triple A a Madoff días antes de su quiebra!) nos rebajan sus calificaciones porque no las “compensamos” (¡precioso eufemismo!), o que simplemente sus notas forman parte de un plan de la derecha más reaccionaria y neoliberal norteamericana para acabar con todo lo positivo que puede significar Europa y que les resulta molesto; un “capitalismo renano” algo más humano que el norteamericano, un estado del bienestar que para ellos es “comunismo puro” y ayuda a la vagancia.
Una moneda que podría llegar a ser un peligro para el dólar y privar a EEUU del injusto privilegio que supone la oficialidad universal de su moneda, y que le permite ser el país más endeudado del mundo sin tener que soportar las dificultades de las deudas de los demás países.
En los partidos de fútbol, los árbitros pueden equivocarse y se equivocan muchas veces. Pero en principio hay que suponer su buena voluntad y deseo de imparcialidad, a menos que se demuestre lo contrario. En el arbitraje de las agencias el procedimiento ha de ser inverso:hay que suponer su parcialidad y su deshonestidad, a menos que se pruebe expresamente lo contrario. Cosa que hasta ahora ninguna agencia ha demostrado.
Piénsese lo que se quiera sobre lo que hay detrás de todo eso. Quizás los políticos saben más y no pueden decirlo. Pero al menos no seamos tan idiotas sobre todo nuestros medios de comunicación (tan dados a confundir lo hortera con la noticia), como para dar beligerancia e importancia a unas descalificaciones a las que (al menos por lo visto hasta el momento) ¡ni siquiera eso que llaman “los mercados” les han hecho caso!.

Mujer, qué grande es tu fe...

  ..."Que se cumpla lo que deseas 16 de agosto 2026 El texto que leemos/escuchamos este domingo casi diría que me hace gracia. El diálo...