miércoles, 11 de febrero de 2026

Habéis oído que se dijo a los antiguos...

...Pero yo os digo: ...Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no

15 de febrero 2026

Después de leer y escuchar las Bienaventuranzas, el texto del evangelio de Mateo que escuchamos este fin de semana es como desmenuzar y profundizar el mensaje que nos trae Jesús de Nazaret.

"Habéis oído que se dijo a los antiguos..."  Y comenta los mandamientos. Sí, los mismos que aprendimos en el Catecismo cuando íbamos a hacer la Primera Comunión: "No matarás..." "No cometerás adulterio..."“No jurarás en falso”... “Cumplirás tus juramentos al Señor”...

Y yo mismo me digo si, en estos momentos, no me estará diciendo lo mismo a mí y a toda la comunidad de cristianos/as que vamos a la misa de los domingos. 
"Habéis oído que se dijo a los antiguos (que os dijeron cuando erais niños(as)..." Pero yo os digo... Esas palabras son las que suenan fuerte y marcan el camino.
Si, tal y como yo creo, el primer paso para seguir las huellas del Maestro es la conversión, el cambio de mentalidad y de manera de vivir, entonces, según mi opinión, las palabras de Jesús tienen que hacernos reflexionar y ver mi nivel de conversión...
"-...Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego... Y si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda..."

Lo mismo con referencia a los otros mandamientos. Porque no es la letra de los mandamientos (de la Ley) la que nos salva. Nos salvamos cuando vemos al prójimo... (como hermano/a). Cuando somos compasivos. Cuando nos paramos a escuchar. Cuando echamos una mano. Cuando perdonamos. Cuando somos sal y luz en la vida y en nuestro entorno. Cuando descubrimos a Dios (nuestro padre-madre) en medio de mis tareas diarias, en mi entorno, en mi trabajo, en mí mismo...

Si sólo cumplimos los mandamientos... (olvidando o siendo indiferente hacia las otras personas), puedo decir que hemos equivocado el camino. No somos seguidores de Jesús de Nazaret.

Ése es el punto de reflexión de este domingo. Ése es también nuestro compromiso y nuestro objetivo.

Texto del evangelio de Mateo 5, 17-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.

Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo:
“No cometerás adulterio”.

Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.

Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.

También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.

Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

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