domingo, 26 de julio de 2015

Aprender a compartir

Domingo 26 de Julio de 2015.

Evangelio 29 de julio 2012 colorEl texto del evangelio de Juan que nos han ofrecido en la eucaristía de este domingo es el de la "multiplicación de los panes y los peces". Resulta tan conocido que muchísima gente, sin necesidad de ir a misa, lo tiene recogido como anécdota. Y me temo que a muchísimos de los que somos habituales en la iglesia también se nos ha quedado más la narración misma sin llegar a entender de verdad el sentido de la acción de Jesús de Nazaret.

La semana pasada comentaba la frase de Jesús al decir que le "daba lástima de la gente que andaba como ovejas sin pastor"... Nuestra sociedad, nuestro mundo, anda teledirigida y gobernada por los hilos del poder, del dinero, de los grandes y prepotentes. Y tenemos el peligro constante de guiar nuestra vida y nuestra actividad basándonos en lo que ellos nos indican a través de todos los medios de comunicación...
De ahí el grito del Papa Francisco en Bolivia: “La primera tarea es poner la economía al servicio de los Pueblos: Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero”... “Las famosas “tres T”: tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra”...
Entiendo que el sentido profundo de la vida y de la acción de Jesús de Nazaret va precisamente en esa línea: El hombre es más importante que el sábado. Y decir el "sábado" era decir la religión misma. Por encima del dinero, del poder, de la gran empresa, de los negocios, de los beneficios... de la religión y todo lo que ella supone.
Eso es fuerte, verdad?
Nos parece demasiado radical. Hasta nos tacharían de comunistas o de izquierda radical. Pero es evangelio, es el proyecto de Jesús de Nazaret.
El siguiente paso es qué hacer... En la narración del evangelio Felipe se lo plantea a Jesús. Lo comenta José Antonio Pagola: "Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero...

Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque solo sea «cinco panes de cebada y un par de peces».
La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿Quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿Hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿Se producirá algún día ese «milagro» de la solidaridad real entre todos?"...
Me quedo con esa pregunta. Y quiero convertirla en reflexión y momento de oración.
Cada vez que participo en la eucaristía escucho atentamente las palabras que se dicen al partir el pan: "Tomad y comed, éste es mi cuerpo..." y trato de tomar conciencia de lo que significó para los primeros seguidores de Jesús de Nazaret que "ponían todo en común", que hasta la gente comentaba cuánto se querían... Entonces el encuentro con los hermanos en la "cena del Señor" tenía la fuerza increíble de revivir las palabras del Maestro y ánimo renovado para compartir y mirar con ojos nuevos a los pobres y marginados, a los despreciados, a los últimos, a los más débiles...
¿Quién nos va a enseñar a compartir?
Desde luego, no soy nadie; pero enséñame a compartir lo poco que soy y tengo.

Texto del evangelio de Juan 6, 1-15


sábado, 18 de julio de 2015

Desorientados, sin saber qué hacer




Domingo 19 de Julio de 2015

El texto que se nos propone en la eucaristía de este domingo (tomado del evangelio de Marcos) nos dice que Jesús de Nazaret vio una multitud de gente deseosa de orientación y respuestas... Y sintió lástima de ella porque andaban "como ovejas sin pastor".

Me pregunto si la multitud de nuestras iglesias, la gente que se dice cristiana y seguidora de Jesús, no andamos también así medio perdidos y desorientados.
Y resulta paradójico que después de tantos sermones y explicaciones, después de tanta práctica religiosa y devociones, mantengamos una gran cantidad de incógnitas e interrogantes.
Nuestro mundo, nuestra sociedad, pone ante nuestros ojos un sinfín de cuestiones y situaciones que nos desbordan y casi casi nos paralizan: El hambre de tantísima gente, la miseria de muchas familias sin trabajo y sin medios, la marginación y desprecio hacia los más débiles, los inmigrantes... Y todo eso al tiempo que muchos políticos, banqueros, administradores y gestores de los bienes de las naciones ni perciben la existencia de todas esas personas.
Los medios de comunicación nos llenan la cabeza y los ojos de noticias y de imágenes que ensalzan el poder del dinero, de la belleza, de la fama, de grandes mansiones... Cosas todas ellas "imprescindibles y necesarias para ser feliz"...
El proyecto de Jesús de Nazaret nos habla de "conversión", de cambiar nuestro modo de mirar, de valorar algo tan diferente como es la persona, los hombres y mujeres que encontramos, en especial a todos esos que no pintan nada en esta sociedad.
Y tomo prestadas a José Antonio Pagola estas palabras: "hemos de aprender a mirar a la gente como la miraba Jesús: captando el sufrimiento, la soledadel desconcierto o el abandono que sufren muchos y muchas. La compasión no brota de la atención a las normas o el recuerdo de nuestras obligaciones. Se despierta en nosotros cuando miramos atentamente a los que sufren."
Quizás el primer paso sería precisamente ése: Mirar atentamente... Un mínimo de contemplación ante todos esos hombres y mujeres de la última fila, los sin medios, los que apenas tienen otra cosa que su aliento y respiración, para decirnos que son personas.

Texto del evangelio de Marcos 6, 30-34


viernes, 17 de julio de 2015

Algo antiguo y de gran actualidad

Los mandamientos del Dinero

"No tendrás otro Dios más que a mí
No te harás imágenes, ideas o reflexiones imprácticas
No respetarás nada de lo que hay en el cielo o en la tierra, pues yo, el Dinero, soy un Dios fuerte que castiga su desprecio en los hijos y en los nietos, y paga su adoración con bienestar y riqueza.
No hablarás mal del Dinero pues él no deja sin castigo a nadie que lo haga
Dedicarás seis días a los asuntos del Dinero, y el séptimo a pensar en él.
Honrarás al Dinero mientras vivas, para que puedas vivir largos días, y os vaya bien a ti y a los billetes que él te da
No malgastarás nada
No adulterarás en tu unión con el Dinero
Robarás todo lo que puedas
Utilizarás contra tus prójimos falsos testimonios y prácticas mentirosas, pues eso le agrada al Dinero
No desearás los bienes de otro que no sea el Dinero"

(Hermann Kutter - Berlin 1904

jueves, 16 de julio de 2015

Un mundo que libera y humaniza

Domingo 12 de Julio de 2015

Evangelio 15 de julio de 2012 colorHe aquí un texto del evangelio de Marcos que siempre lo he escuchado como una recomendación hecha a los "misioneros", a los "curas y monjas", a los "profesionales" de la religión...
Ahora lo releo y creo darme cuenta de que Jesús nos habla a todos. Y las indicaciones que da, son la forma y estilo de su propia vida.
Proclamar su proyecto de vida es algo que se hace con su modo de actuar, con su estilo: Sólo el bastón para el camino. Nada de alforja, ni dineros, ni comidas... Y toda la tarea que les sugiere hace referencia a las dolencias de la gente, a su salud, a su humanidad.
Y nosotros hemos ido pensando en "predicar", en "proclamar", en citas del evangelio , en la biblia, en las oraciones, en las prácticas religiosas.
Nuestra religión lo ha hecho todo más espiritual, más sagrado, más "elevado", más cosa de Dios...
José Antonio Pagola comenta este texto de Marcos: "Como siempre, Jesús está pensando en un mundo más sano, liberado de las fuerzas malignas que esclavizan y deshumanizan al ser humano. Sus discípulos introducirán entre las gentes su fuerza sanadora. Se abrirán paso en la sociedad, no utilizando un poder sobres las personas, sino humanizando la vida, aliviando el sufrimiento de las gentes, haciendo crecer la libertad y la fraternidad..."
Me parece que ése es el enfoque correcto. Un proyecto que nos lleva a "humanizar" nuestra propia vida y la de nuestro entorno poniendo como prioritario todo lo que hace referencia a la salud y a la vida de las personas.
En nuestra sociedad, en nuestro mundo, se hace urgente que todos los que nos decimos seguidores de Jesús de Nazaret aprendamos a centrar nuestra vida en el modo que él nos enseñó... 
Me resulta penoso que, en la iglesia y en las predicaciones (ayer mismo lo escuchaba), se haga distinción entre Jesús de Nazaret (el que encontramos en los textos de los evangelios) y "Jesucristo"... (el resucitado). Y nos apuntamos o nos señalan cómo vivir la espiritualidad, hacernos santos, meditar las verdades eternas y vivir como hijos de Dios... Todo eso a partir de todas esas consideraciones... Y nos dejamos de lado "los enfermos, los espíritus inmundos", el sufrimiento y la falta de humanidad que nos envuelve... Aquellos seguidores de Jesús salieron a "predicar la conversión" al proyecto de Jesús... Y ¡cuidado! que no se trata de la "conversión de los pecados" como hemos venido pensando. Se trata de cambiar nuestro chip y empezar a vivir a su estilo y dando importancia a lo que se la daba...

Texto del evangelio de Marcos 6, 7-13

domingo, 28 de junio de 2015

Tu fe te ha curado




Domingo 28 de Junio de 2015

El texto del evangelio de Marcos que hemos escuchado en la eucaristía de hoy nos habla de dos actuaciones de Jesús que afectan a la salud, a la vida. (Una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía muchos años y una niña que se muere...)
La costumbre y la repetición han hecho que nuestra mente y nuestra conciencia hayan asumido como normal la exhibición del poder de Jesús de Nazaret (ese ser divino que sólo necesita querer para hacer un milagro). Y así, estos "milagros" forman parte de las numerosas anécdotas maravillosas que presentan al Maestro cada vez más excepcional y más alejado de nosotros.
Hace unos días escuchábamos las palabras que decía a sus seguidores: "Por qué sois tan cobardes?... Si tuvierais fe..."
Hoy señala en ambos casos: "Tu fe te ha curado" ; " No temas, basta que tengas fe"...
Creo que el sentido profundo de las palabras de Jesús hacen referencia a algo que va mucho más allá.
En primer lugar, la salud y la vida de las personas se ha convertido para Jesús en algo primordial. Su buena noticia no es una predicación "religiosa" con grandes referencias a la divinidad, devociones y asistencia a las ceremonias del templo... No! La vida de las personas, en especial de los más necesitados, de los humildes, de los pobres, de los marginados, de los que sufren el desprecio de la propia sociedad... Llegará a decir: "Porque yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia..." Y cuando explica en parábolas quién es el que entrará en el reino de Dios dice aquello de: "Venid, benditos de mi padre, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber..."
Un segundo pensamiento me viene y es que yo mismo (y supongo que cualquiera de nosotros) llevo dentro sufrimientos y enfermedades que me hacen perder "humanidad".
Cuando escucho a Jesús decir:"Sed perfectos como vuestro padre es perfecto" entiendo que se refiere no a que yo sea divino (como Dios mismo) sino a que sea "humano", persona llena de compasión y ternura que tiene ojos solidarios y ve a los que tienen necesidad como hermanos y hermanas.
Entonces cada vez que me olvido de eso y actúo movido por mi egoísmo, por mi comodidad, por mi afán de tener y acumular riquezas (cosas, poder, influencia, importancia y reconocimientos), mi vida se hace más deshumana y deshumanizadora... "Ay! si pudiera tocar al menos su manto..." Así pensaba aquella mujer que tenía los flujos de sangre... Y el padre de la niña que se muere: "Mi niña está en las últimas; ven para que se cure y viva..."
Llego a la conclusión que me afecta: Mi fe en Jesús de Nazaret. ¿De verdad creo en él? ¿Me fío de su proyecto de vida? ¿Acepto su buena noticia del reino de Dios? Eso de vivir como hermano, como persona solidaria, compasiva, tierna, entregada y decidida en favor de una sociedad más justa y en la que las personas (hombres y mujeres) sean más importantes que el dinero, que la empresa, que las finanzas, que la fama... ¿Lo acepto y lo asumo de corazón?
"Tu fe te ha curado"... Espero escuchar y sentir esa palabra de Jesús de Nazaret.

Texto del evangelio de Marcos 5, 21-43

domingo, 21 de junio de 2015

¿Por qué sois tan cobardes?





Domingo 21 de Junio de 2015

Hoy me quedo con la palabra de Jesús de Nazaret: "¿Por qué sois tan cobardes?
Y no me refiero a la tormenta en el lago, a lo que puede parecer una anécdota más de las acciones del Maestro... Quiero pensar y creer que Jesús iba mucho más allá de calmar las olas y el viento.
Me digo a mí mismo que soy, o al menos lo intento, seguidor de Jesús. Que acepto su buena noticia del reino de Dios y que trato de hacer el cambio en mi vida. Un cambio de valores, de puntos de vista, de prioridades.
Y sin embargo me veo siempre con esa duda que me impone la realidad de la sociedad que me rodea. Los valores que me venden cada día a través de los medios de comunicación: ganar más y más dinero, ser famoso, tener influencias, escalar puestos en la sociedad... al tiempo que contemplamos con desgana y desánimo los innumerables inmigrantes que llegan a nuestras costas, los que se han quedado sin trabajo, los que se han quedado sin casa, los que viven en la calle, los marginados.
Me duele saber y constatar los incontables casos de corrupción (en la política, en la administración, en el deporte, en las empresas...) alternando con la otra cara de nuestro mundo (la pobreza, la injusticia, la falta de solidaridad y humanidad)...
Y resuenan dentro de mí las palabras de Jesús: "¿Por qué sois tan cobardes?" 
Y tengo que recordar la parábola del "grano de mostaza"... precisamente cuando me digo a mí mismo que no soy nadie, que no puedo cambiar las cosas, que todo eso me supera...
Quizás es porque me quiero poner como meta cambiar toda la sociedad, cuando en realidad lo que importa es que yo sea yo mismo viviendo a la manera de Jesús de Nazaret. Que ya sé que no soy nadie importante, que no tengo medios ni poder... Soy sólo eso: un grano de mostaza. Aceptar de verdad el cambio y poner todo mi empeño en actuar con la compasión y ternura del Maestro justo donde estoy y me encuentro. Porque por encima de la tormenta, del viento y de las fuertes olas, él está con nosotros. Y el Dios de Jesús, al que llamamos "papá o mamá", es el que actuará en el cambio de nuestro mundo. Y hará que la pequeña semilla de mostaza (nosotros) lleguemos a germinar y a crecer como elemento solidario, fraterno y compasivo.
Así que... "¿Por qué sois tan cobardes?"
Y termino sonriendo porque tiene razón. Voy a ver si soy de una vez el pequeño grano de mostaza y camino con la vista puesta en Dios, nuestro papá, que me lleva de su mano (como hacíamos nosotros con los niños).

Texto del Evangelio de Marcos 4, 35-40


domingo, 14 de junio de 2015

El grano de mostaza


Domingo 14 de Junio de 2015


"¿Con qué podemos comparar el reino de Dios?"
Así decía Jesús de Nazaret.
Y echaba mano de las cosas más sencillas, de lo que la gente tenía más a mano: Las cosas de la casa, los campos, las semillas, las flores, los pájaros...
Hoy, siguiendo las explicaciones y comentarios que nos suelen ofrecer en la iglesia, nos alejamos de las cosas de todos los días (las más sencillas, las que nos rodean) y se nos habla de cosas "espirituales", de los santos y santas, del cielo, de la vida futura... Y se nos muestra todo eso en grandes ceremonias, en liturgias, en procesiones, en adoraciones, en autoridades engalanadas, en conciertos polifónicos que en conjunto ofrecen todo un espectáculo al estilo de los grandes de este mundo.
¿Con qué podemos comparar el reino de Dios?
Volviendo a las palabras del Maestro que nos habla del grano de mostaza (la más pequeña de las semillas) o del campo que un hombre siembra y que "sin él sepa cómo", la semilla germina y va creciendo... Es como si nos dijera que lo del "reino de Dios" es algo mucho más sencillo y más humilde que los grandes espectáculos que podamos preparar (aunque sean religiosos). Se trata de las actividades más sencillas y humildes, ésas que cualquier ama de casa realiza todos los días, los trabajos que hacemos, los encuentros que tenemos... Por ahí anda el reino de Dios. Son las pequeñas semillas ("las más pequeñas") que hacen cambiar nuestras vidas. 

Comenta José Antonio Pagola: "Hay en el evangelio una llamada dirigida a todos, y que consiste en sembrar pequeñas semillas de una nueva humanidad... Quizás necesitamos aprender de nuevo a valorar las cosas pequeñas y los pequeños gestos. No nos sentimos llamados a ser héroes ni mártires cada día, pero a todos se nos invita a vivir poniendo un poco de dignidad en cada rincón de nuestro pequeño mundo." 

Cuando aceptamos las palabras de Jesús de Nazaret como estilo de vida, cuando ponemos como primero y primordial una vida llena de compasión y ternura e intentamos vivir con más humanidad y solidaridad, entonces cada gesto y cada acción se convierte en una pequeña semilla que germina y crece haciendo presente el reino de Dios.
Porque no sabemos decir "qué es el reino de Dios"; pero sí podemos decir qué sucede cuando Dios se hace presente entre nosotros. Y está claro que si a Dios lo identificamos como "amor", "nuestro papá", quien tiene en cuenta y valora a los más pequeños, a los débiles, a los marginados... entonces siempre que nosotros actuamos a su modo y estilo, hay una pequeña semilla que se siembra y en esa acción se hace presente el reino de Dios.

Texto del evangelio de Marcos 4, 26-34


Sabed que estoy con vosotros todos los días

...Hasta el final de los tiempos Ascensión del Señor 17 de mayo 2026 Hay una recomendación que Fray Marcos  suele hacer con mucha frecuencia...