martes, 29 de septiembre de 2026

Había un propietario que plantó una viña...

...Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?

4 de octubre 2026

Este domingo leemos/escuchamos una parábola dura y acusadora. 

Como explican los conocedores de la biblia y de su lenguaje, es una parábola dirigida, ante todo, a los dirigentes del pueblo (a los sacerdotes, levitas, doctores de la Ley). Señalan, además, que cuando se escribía el evangelio de Mateo ya se entendía claramente que la comunidad de seguidores de Jesús estaba enfrentada a la clase dirigente del pueblo judío (sacerdotes, levitas, doctores de la Ley) que no aceptaban de ninguna manera el movimiento de los seguidores de Jesús de Nazaret...
Incluso señalan que toda esa parábola es como una copia de otra del profeta Isaías (que también escuchamos como primera lectura en este domingo):
    "-Voy a cantar a mi amigo
    el canto de mi amado por su viña.
    Mi amigo tenía una viña en un fértil collado.
    La entrecavó, quitó las piedras y plantó buenas cepas;
    construyó en medio una torre y cavó un lagar.
    Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones.
    Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá,
    por favor, sed jueces entre mí y mi viña.
    ¿Qué más podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho?
    ¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio             agrazones?..."

Nos toca a nosotros escuchar y reflexionar sobre nuestro modo de vivir el mensaje de Jesús y nuestra actitud hacia los demás.
El Señor nos ha regalado la invitación para unirnos a Jesús y seguir sus huellas. Sólo somos invitados. De ningún modo somos dueños. O creer que nos pertenece.
La Iglesia, nuestra iglesia, nuestra comunidad, es una servidora atenta a los demás. Pendientes de los hermanos y hermanas más débiles y necesitados. En una actitud de servicio gratuito y voluntario.
Sólo así daremos frutos que serán una ofrenda, feliz y llena de compasión y ternura que entregaremos a nuestro Padre.

Hace tiempo me comentaban que teníamos que defendernos de los migrantes musulmanes que nos estaban invadiendo... Yo les dije que no entendía yo eso de defendernos. Lo nuestro (como seguidores de Jesús de Nazaret) es vivir y ser consecuentes con la Buena Noticia, una invitación que va dirigida a todas las personas no como una imposición, tampoco como un adoctrinamiento; sino como una vida que se contagia porque es una manera nueva de vivir.

¿Cómo es nuestra viña? El Señor ha sido y sigue siendo un don total para nosotros. Invitados a su viña, ¿cuáles son nuestros frutos?


Texto del evangelio de Mateo 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.

Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.

Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».

Y Jesús les dice:
«No habéis leído nunca en la Escritura:

“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

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