miércoles, 4 de noviembre de 2026

Señor, señor, ábrenos

 

...Velad, porque no sabéis el día ni la hora

8 de noviembre 2026

Para este fin de semana la Iglesia nos propone el texto de Mateo que todos conocemos: «Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes..."

Y nos hace imaginar la escena: Las vírgenes (muchachas) que esperan la llegada del novio...para comenzar la fiesta de la boda.
Cinco eran prudentes y otras cinco necias... Las cinco prudentes llevaron aceite de reserva (para las lámparas). En cambio las necias, se olvidaron de llevar aceite de reserva...

¡Qué lástima!, verdad? Mientras fueron a comprar aceite, llegó el novio. Entraron a la fiesta y, para cuando volvieron y llamaron a la puerta gritando: -"Señor, señor, ábrenos" , sólo escucharon: -“En verdad os digo que no os conozco”.

Hasta ahí nos resulta conocido. También nos parece recordar ciertos comentarios escuchados en la predicación de algunos sacerdotes: "Estad preparados porque cuando menos lo penséis os puede llegar la muerte..." De ahí la recomendación de confesarse, hacer penitencia, orar, ir a misa y comulgar con frecuencia...  O sea venía a ser como una preparación para la muerte. Había, incluso, una frase que se decía mucho en otro tiempo: "Que Dios nos coja confesados".

Me hace pensar que, arrastrados por esa manera de entender y pensar, dejábamos de lado el mensaje de Jesús.
La parábola es todo un símbolo (como suele ser siempre) de una realidad y vivencia que tiene que afectar a toda mi vida.

Como escribe Fray Marcos: -"Todo el énfasis de la parábola está en la luz. Una acompañante sin lámpara no pintaba nada. Pero para que la lámpara diera luz era imprescindible el aceite. Nuestra preocupación debe ser la reserva de aceite."
-"El aceite es el amor. Sin él todo estará a oscuras. De ahí que no se pueda improvisar ni pedirlo prestado. Sin esa llama seremos irreconocibles incluso para el mismo Dios."
-"El aceite sólo da luz cuando se consume. Si queremos dar luz sin entrega a los demás estaremos dormidos."  

Leído y escuchado de esa manera entiendo que lo que Jesús de Nazaret nos viene a decir es que sin ese aceite (sin el amor) la respuesta que nos llega es: -“En verdad os digo que no os conozco”. 
Si mi vida no lleva esa luz, todo lo demás no sirve de nada.
En la primera carta que escribió San Pablo a los cristianos de Corinto tiene expresiones de una gran iluminación: 
-"Si yo hablara lenguas o tuviera gran elocuencia... Sin amor es solo ruido."
-"Si tuviera fe para mover montañas o conocer grandes misterios... Sin amor no significa nada."
-"Si diera todo a los pobres o me sacrificara por los demás... Sin amor no sirve de nada."

Como dice Fray Marcos, "el aceite da luz cuando se consume..." Es la entrega a los demás. Estar atentos a los otros. Saber acoger, escuchar, ponerse al lado del que lo necesita, vivir con intensidad este momento para que no "me pase al lado el Señor" sin darme yo cuenta.
Porque, como ya nos dijo Jesús, "no todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos"...
                         

Texto del evangelio de Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.
Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz:
“¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”.
Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
“Señor, señor, ábrenos”.
Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

Señor, señor, ábrenos

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