miércoles, 25 de marzo de 2026

Hosanna al hijo de David

 "Es reo de muerte"

29 de marzo 2026

Domingo de Ramos

Con la celebración de este domingo damos comienzo a la Semana Santa. Según la tradición, después de los 40 días de Cuaresma, estos días se vivían como unos días santos especialmente el Jueves, Viernes y Sábado. La misma tradición ha recogido las grandes manifestaciones en los diferentes pueblos y ciudades mediante las procesiones, oraciones especiales, Horas Santas, Vía-Crucis, etc.

Todo ello, se supone, que era un medio de conversión, de santificación. Es cierto que, con el tiempo, buena parte de dichas manifestaciones se han convertido en una expresión de la devoción y del folklore popular. Algo que la gente (o por lo menos muchas personas) lo celebra como lo más grande y emocionante.

Confieso que, personalmente, me siento muy poco atraído por tales manifestaciones. Es más, creo que tienen poco que ver con el mismo evangelio.

Si la narración de la Pasión y Muerte de Jesús de Nazaret (contada por los cuatro evangelios) tenía un mensaje cargado de símbolos, de indicaciones y referencias al Antiguo Testamento, hoy en día nos hemos ido quedando con lo más llamativo, con un texto que parece preparado para dar compasión, emocionarse, entristecerse y, quizás, sentir que tenemos que arrepentirnos y pedir perdón por todo lo que hemos hecho mal.

Así pues, comenzamos el domingo con ese grito de "hosanna al hijo de David" y terminamos la celebración de la misa con la lectura de la Pasión y Muerte de Jesús según la narración de Mateo. Y escuchamos los gritos de la multitud "Es reo de muerte".

Para mi reflexión voy a echar mano del comentario de Fray Marcos: -"En la liturgia de hoy se mezcla la narración de un triunfo y la derrota absoluta de Jesús. Debe hacernos pensar en la idea que nosotros tenemos de ambas. Jesús ni fue derrotado ni triunfó como nosotros pensamos."

"Ningún aspecto de la vida de Jesús ha sido tan manipulado como su muerte. Pensar que Dios exige la muerte de su Hijo para salvarnos es una aberración."

"La muerte de Jesús no fue ni exigida ni programada ni permitida por Dios. La muerte de Jesús fue consecuencia de su vida. Desvinculada de la vida no tiene sentido. La muerte de Jesús no fue el paso obligado para llegar a la gloria. El ser capaz de morir por amor es la manifestación suprema de la gloria de un ser humano."

"Al demostrar que el amor era más importante que la muerte Jesús nos enseñó el camino de la plenitud, que es el amor incondicionado que hace presente a Dios. La muerte de Jesús deja claro que estoy aquí para desprenderme de todo lo que hay en mí de terreno y transitorio, para que lo que hay de Dios se manifieste."

Leer la Pasión y Muerte de Jesús de Nazaret teniendo todo eso en mente, me lleva a reflexionar sobre mi propia vida. Si soy seguidor de Jesús, mi vida debería ir marcada por su estilo, por su manera de pensar y de actuar. Porque lo que empujó a Jesús a recorrer los pueblos de Galilea fue la proclamación de la Buena Noticia del Reino de Dios. Es la invitación que nos hace a los que escuchamos su voz... Y, naturalmente, si acepto su invitación, también debo entender que corremos el riesgo de no ser aceptados, de quedar marginados, de no ser famosos, de no hacernos ricos, de tener que contentarnos con poco... "Que el amor es más importante que la muerte..." Y más importante que todo lo que nos proponen los medios de comunicación, las redes sociales, la propaganda, la moda, lo que me hace gozar y divertirme...

Por eso, durante estos días de Semana Santa, prefiero encontrar tiempo para reflexionar, para revisar mi propia vida, para re-escuchar la voz de Jesús y sentir las consecuencias de vivir como él vivió.

Y me atrevo a decir: Sí, Maestro, quiero seguir tus huellas y vivir a tu manera con todas sus consecuencias.


Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 26, 14 – 27, 66

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