
Es más sencillo que todo eso.
Me refiero al 0. Sí, al 0.
Algo que ya tenemos tan asumido en nuestras cuentas, en los cálculos, en las compras y en las ventas.
Si lo piensas, el simple hecho de descubrirlo bien mereció un brindis con cava, con vino, con cerveza o simplemente con agua...
Fue cosa de los indios de la India, o los habitantes de Mesopotamia, llegando a nosotros a través de los árabes.
Lo que ha sorprendido es su aplicación en la política.
En eso no había caído.
Se lee en Wikipedia: "El cero (0) es el signo numérico de valor nulo, que en notación posicional ocupa los lugares donde no hay una cifra significativa. Si está situado a la derecha de un número entero, decuplica su valor;1 colocado a la izquierda, no lo modifica."
Pues bien, los políticos han hecho su aplicación:
En nuestra sociedad tenemos un número 1. Desde el pueblo más pequeño al presidente del Gobierno.
Y ahí están las sociedades, los partidos, las empresas, las autonomías, el estado.
Los que votamos somos 0. Eso, somos el 0-
Si votamos a la izquierda...del número 1, seremos 0 (cero). No valemos nada, no contamos, es como si no existiéramos.
Ahora si votamos a la derecha del número 1... Entonces nosotros seguiremos siendo un 0 (cero), unos ninundi o unos donnadie. El que gana es el número 1. Dice Wikipedia que decuplica su valor. Eso con un cero. Si le añade dos ceros, tres ceros, cuatro ceros... 7 ceros... Entonces ese número 1 puede llegar a ser presidente del gobierno (10.000.000, 7 ceros). Nosotros... seguiremos siendo 0 después haber votado...
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