lunes, 23 de diciembre de 2019

Es Navidad

25 de diciembre

Fiesta de Navidad
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Cuántas maneras de celebrar esta fiesta. En nuestra tierra, en nuestra sociedad, dentro de cada uno hay un montón de tradiciones, costumbres y modos diferentes de entender y de vivirla.

Fiesta de encuentros de familia. Personas que vuelven a casa. Otras muchas que, desde lejos, envían sus mejores deseos y sentimientos. Fiestas religiosas con sus belenes y villancicos y la misa especial del gallo o simplemente la misa mayor del día de Navidad. Por supuesto que están también las salidas y encuentros con los amigos y cuadrillas: las comidas, los dulces, los turrones...
Todo eso a raíz del nacimiento de un niño allá por los territorios de Judea hace más de dos mil años...
Como me dice un amigo, "mucha gente siente algo especial dentro de sí en estos días, aunque haya muchos que, como papagayos, repiten una y otra vez felices fiestas y prospero año nuevo..."
Quizás no sepamos expresar bien todo eso. Pero es seguro que la fiesta de la Navidad es mucho más que las comidas, los encuentros familiares, los belenes y los villancicos.

Y ése es el pensamiento que me ronda en estos momentos. Las comunidades de cristianos (tal como nos cuentan los evangelios de Mateo y de Lucas) intentaron expresar sus sentimientos con unas narraciones que tenían un significado muy profundo. Ellos conocían la biblia y sabían de derrotas y desesperanzas, de sufrimientos y miserias; pero al conocer a Jesús de Nazaret tuvieron muy clara una cosa: seguir a Jesús era algo tan nuevo y tan distinto que era como palpar el reino de Dios ya dentro de cada uno. Era un mundo diseñado a la medida de ese Dios al que Jesús llamaba papá. Y, claro su nacimiento tenía que sera algo muy especial... Y ahí tenemos esas narraciones con su encanto y ternura; pero que tienen que llevarnos al Jesús de Nazaret, al Maestro, al que nos pedía: Convertíos, el reino de Dios lo tenéis dentro de vosotros. Sólo tenéis que activarlo y empezar a vivir como hermanos. Que lo que más importa es el cariño y la ternura...

Creo que tenemos que entender eso. No es el hecho del nacimiento de Jesús en Belén o en Nazaret, en tal fecha o en tal otra. ni si aparecieron ángeles o llegaron reyes de Oriente...

Benjamín Forcano hace un comentario que me parece muy centrado y profundo:
  • "Nunca como hoy tanta riqueza y nunca tanta pobreza.
  • Nunca tanto intercambio sociocultural y político, y nunca tanta desconfianza y hostilidad.
  • Nunca tanta comunicación y nunca tantas barreras para una veraz información.
  • Nunca tanta declaración de derechos humanos y nunca tanta transgresión de los mismos..."
  • "Las razas son relativas. Las religiones, las lenguas ,las patrias, las culturas son relativas.
  • Lo absoluto es el amor a toda persona,el no querer el mal para nadie, el no explotar a nadie, el no humillar a nadie, el no discriminar a nadie, el no engañar a nadie..."
"Ser y convivir como hermanos es la clave y el principio que nos depara Jesús de Nazaret para celebrar la gran fiesta de su Navidad 2019"

Es Navidad. Tiempo para reencontrar el camino y seguir las huellas del Maestro. 

sábado, 21 de diciembre de 2019

Dios-con-nosotros

IV Domingo de Adviento – Ciclo A

22 de Diciembre de 2019

Resultado de imagen de emmanuel en hebreoYa estamos en vísperas de Navidad y el relato que escuchamos hoy tomado del evangelio de Mateo debería servirnos para centrar nuestro pensamiento y nuestro corazón.
Como bien advierte Fray Marcos"los relatos “de la infancia” de Mateo y Lucas, no son crónicas de sucesos, no son “historia” en el sentido que hoy damos a la palabra. Son teología narrativa..." Y por no entenderlo así, nos hemos ido por las ramas. Lo hemos convertido en una noticia de sucesos y apenas si nos cuestiona.
Una vez más me agarro a los comentarios y explicaciones que ofrece Fray Marcos: "Hoy la clave nos la da Pablo: “Nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu, Hijo de Dios.” ... Pablo considera normal la procedencia de la humanidad de Jesús. “nacido de una mujer”, pero lo importante es lo que hay en él de divino; y eso, sin duda ninguna, ha nacido del Espíritu."
Pienso que debiéramos empezar por ahí. Jesús de Nazaret, nacido de mujer (como todo ser humano), irá creciendo en edad, en conocimiento y en presencia del espíritu de Dios. Es como si hubiera ido activando la semilla de Dios en él centrando toda su vida, todo su hacer y todo su pensar en eso que supera nuestras realidades materiales. Tanto es así que, cuando se hace adulto, muchas personas le escuchan, otras se hacen seguidoras... Incluso la familia llega a considerar que está loco.
Es totalmente distinto. Habla de Dios de una manera nueva. Ve la religión de otro modo. Entiende que las personas son mucho más importantes. Y explica y proclama que ha llegado un tiempo nuevo. Que todos están invitados, sobre todo los menos agraciados, los que no son "nadie", los últimos... Que no es el Templo lo más sagrado y central, sino el vivir como hermanos y parecernos a Dios, padre de todos.
Y eso lo lleva hasta las últimas consecuencias que no son otras que la condena de las autoridades religiosas y civiles y la ejecución en el monte de las calaveras... Además como un blasfemo, como un impostor, como un agitador político...
Y aquellas primeras comunidades de seguidores terminaron entendiendo que, realmente, Jesús de Nazaret era alguien mucho más que un "hombre" nacido de mujer. Todo eso que decía, pensaba y vivía era cosa del Espíritu de Dios. Que su aliento y su fuerza estaban en él... Si no, ¿cómo podían explicar todo lo que habían visto y oído? De ahí las narraciones que hacen los evangelios de Mateo y de Lucas.
Ahora bien, la pregunta que me hago yo mismo: ¿Cómo veo y oigo a Jesús de Nazaret? ¿Qué está significando para mí? ¿He descubierto en él algo tan especial que me haga pensar y decir que está lleno del espíritu de Dios? Que su aliento, su modo de actuar y de pensar tiene que ser cosa de Dios mismo...?
En los relatos se le da un nombre: EnmanuelDios-con-nosotros. Así lo entendieron y así nos lo han transmitido (aunque sea con esa forma típica de la biblia, esa narración teológica). Y, prácticamente, ése es el proyecto de Jesús y esa es su buena noticia... Jesús vivió con toda intensidad lo de ser "hijo de Dios", poniendo todo su esfuerzo y capacidad en imitar a Dios al que llama "abbá" (papá-mamá).
“Enmanuel (Dios-con-nosotros)”. Fray Marcos hace este comentario: "La ausencia de Dios era la causa de todos los males para Judá. Su presencia garantizaba que las cosas iban a ir bien... El modelo de su vida será exclusivamente Dios. Será Hijo porque en todo imitará al Padre. Para nosotros, es un lenguaje extraño, pero en aquella época, la referencia de un hijo al padre no se medía por lo biológico, sino por la capacidad del hijo para imitar al padre..."
Entiendo que la propuesta que hacían aquellas comunidades de seguidores (y ahora nos hace el evangelio) es ésa: hacer presente a Dios en nuestras vidas y en nuestro entorno. Su ausencia, también hoy en día, tiene mucho que ver con la deshumanización, con el egoísmo consumista, con la marginación de tantas y tantas gentes...
Sólo con entender que, a través de Jesús de Nazaret, nos llega esa salvación, ya es una gran noticia. Y si comprendemos que es también una invitación a seguir sus huellas permitiendo que el aliento de Dios nos dé la energía y el impulso para pensar, vivir y actuar como "hijos de Dios", entonces también nosotros celebraremos que ha venido hasta nosotros y se está haciendo presente.
Texto del evangelio de Mateo (1,18-24)

domingo, 15 de diciembre de 2019

Qué esperamos?

III Domingo de Adviento – Ciclo A

15 de Diciembre de 2019

Ésa es la pregunta que le hacen a Jesús de Nazaret... ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro...?
Resultado de imagen de eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otroAquellas primeras personas que siguieron a Jesús, de cultura y de religión judía, albergaban una esperanza, un sueño: Llegaría el reino de Dios y les liberaría de sus penalidades y sufrimientos. No hay que olvidar que durante siglos fueron dominados y oprimidos por una nación o por otra. Y los profetas mantenían la espera y la esperanza.
Isaías, el profeta, les habló de un pueblo y nación en la que se cambiarían las espadas y lanzas por arados y otras herramientas de trabajo. Vivirían juntos el lobo y el cordero, etc. También les ofrecía la visión y esperanza de "los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio..."

Y ésa es la carta de presentación de Jesús. Un estilo de vida y modo de hacer que desconcertaba. Porque no se trata de alguien que llega y va imponiendo unas leyes, un comportamiento, unos derechos y exigencias... "Para conocer a Jesús, -como comenta José A. Pagolalo mejor es ver a quiénes se acerca y a qué se dedica. Para captar bien su identidad no basta confesar teóricamente que es el Mesías, Hijo de Dios. Es necesario sintonizar con su modo de ser Mesías, que no es otro sino el de aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres..."

Creo que muy a menudo hemos escuchado y leído el texto de Mateo como si de una crónica histórica se tratara y nos ha parecido entender que el reino de Dios llegaba cuando Jesús (y la comunidad cristiana de seguidores) curaba leprosos, daba la vista a los ciegos, aliviaba a los inválidos, resucita a los muertos... Y la comunidad primera captó el mensaje al que hacía referencia (los textos del profeta Isaías). Sí, eso creo que también lo entendemos nosotros. Lo que, posiblemente se nos escapa es el cambio que tiene que operarse en aquellos que aceptan el mensaje de Buena Noticia que intenta transmitir.

Lo primero es que aceptar el proyecto de Jesús no es algo que hay que afirmar o simplemente creer. Y tomo prestado los comentarios de Fray Tomás: - "El texto quiere decir que la llegada del Reino tendrá consecuencias para todos, pero sobre todo para los más desfavorecidos. Quiere decir que el que acoja el Reino, saldrá de la dinámica de la opresión y entrará en la del servicio. Por cierto, entre los signos de la presencia del Mesías no hay ni un solo signo religioso. Esto tenía que hacernos pensar. Los cristianos nos olvidamos con frecuencia que, para Jesús, lo primero es el hombre; incluso antes que el culto (Dios)..."

En segundo lugar, que lo que Jesús proclama y anuncia es Buena Noticia... Que Dios es Abba (papá-mamá) para todos. Que cuando entro en esa dinámica, me llega la salvación. Que no son ni los sabios ni los entendidos los que descubren a ese Dios. Tampoco los poderosos pasarán delante...

Y añade Jesús de Nazaret "felices los que no se escandalizan de mí!" Porque ahí viene el cambio: Es mi conversión y modo de ver y actuar. Algo en lo que insistirá el Maestro hasta el final de su vida: No he venido a ser servido, sino a servir. Me llamáis Señor y sin embargo os estoy lavando los pies. El que quiera ser el primero, que se ponga a servir...
Fray Marcos lo comenta de esta manera: "El Reino no lo hacen presente los ciegos o sordos o cojos curados, sino el que se preocupa de ellos. Por no tener esto en cuenta, creemos que lo importante es librar al pobre de sus carencias. El objetivo primero debe ser librarme yo de mi inhumanidad..."
"No viene a imponer nada, sino a proponer una dinámica de servicio. Su actitud de no-violencia, de no defenderse de los enemigos, de no destruir al adversario, escandaliza a todos, incluido a Pedro. No sólo no viene a imponer “justicia” sino que acepta la injusticia en su propia carne..."

Por otra parte, especialmente en estas fechas de la Navidad, escuchamos y comentamos la venida o nacimiento de Jesús (y lo celebramos) como inicio de la salvación que nos llega... Y, como después de tantos siglos, seguimos teniendo un mundo y una sociedad tan necesitada de salvación entonces nos agarramos a la segunda venida (al final de los tiempos) cuando, por fin, nos llegará la salvación eterna.

Y se me ocurre pensar aquello que los dos hombres vestidos de blanco dijeron a los discípulos: ¿Qué hacéis plantados mirando al cielo...? ¿Qué estamos esperando para emprender en nuestra propia carne esa dinámica de servicio y entrega a los hermanos...? ¿Qué esperamos?

Texto del evangelio de Mateo (11,2-11)


domingo, 8 de diciembre de 2019

Una palabra antigua y nueva

II Domingo de Adviento – Ciclo A

8 de Diciembre de 2019

Una celebración en la que eucaristía nos marca la dirección al tiempo que nos pone un ejemplo: una mujer especial, María.
En primer lugar esa dirección que nos señala que no es otra que la que el mismo Jesús de Nazaret pronunció como mensaje a todas aquellas personas que quisieron escucharle: "El reino de Dios ha llegado, convertíos..." Es la Buena Noticia para todo el pueblo, en especial para los más humildes, los que rara vez reciben buenas noticias.
A María también le llega un mensaje de alegría: "Alégrate..., el Señor está contigo..."  Como comenta José Antonio Pagola, "La primera palabra de parte de Dios a sus hijos, cuando el Salvador se acerca al mundo, es una invitación a la alegría..."
Es una palabra y un significado que, tal vez, falta en nuestro vocabulario, en nuestro quehacer diario: Alégrate! Ánimo! Es posible un mundo nuevo, una sociedad distinta... Nos lo comentaba Iñaki en la reunión de formación de Cáritas: Tenemos que aprender a mirar al hermano, no a sus problemas. Es decir, ver a la persona y creer que tiene valores, que puede ponerse en pie. Y eso me lo aplico a mí mismo. Ese mundo nuevo que pido y reclamo puede empezar en mí. El reino de Dios ya anda dentro de nosotros. Tengo que activarlo!!!
Claro, la observación que hace José A. Pagola es tremenda: "¿Cómo se puede ser feliz cuando hay tantos sufrimientos sobre la tierra? ¿Cómo se puede reír cuando aún no están secas todas las lágrimas y brotan diariamente otras nuevas? ¿Cómo gozar cuando dos terceras partes de la humanidad se encuentran hundidas en el hambre, la miseria o la guerra?..."
Eso nos hace perder pie. Nos ahogamos. Es demasiado para nosotros. Y dudamos de la "Buena Noticia del reino de Dios".
Yo creo que Jesús de Nazaret, al igual que su madre, María,  también tuvieron esos momentos duros y amargos. Su mundo y su realidad era la que era. La miseria y el hambre, la marginación y el sufrimiento, los extranjeros, los que no eran de su religión, los poderosos y explotadores... Y, sin embargo, hacen tan suyo el pensamiento y mensaje de Dios, nuestro padre que toda su vida se va a ver centrada y entregada a ese proyecto: un mundo nuevo, una humanidad nueva, una fraternidad, una esperanza para todo el mundo.
"Hágase en mi según tu voluntad..." Y, como un eco, podemos escuchar la voz de Jesús de Nazaret al final de su vida: "No se haga mi voluntad, sino la tuya..."
Quizás estamos acostumbrados a oír esas palabras en forma pasiva, tal como solemos rezar el Padrenuestro: Que sea santificado..., Que venga tu reino..., Que se haga tu voluntad... Pero son palabras que no tienen nada de pasivo. Son mensajes y propuestas en las que implico toda mi vida, en las que me comprometo. Es el proyecto del que habla Jesús y que le lleva hasta las últimas consecuencias, su propia vida, su fama, su religiosidad, todo lo que había hecho...Y va a ser condenado por las autoridades religiosas como blasfemo, como agitador, como mentiroso.
María, fue aceptando el mensaje de Dios (esa propuesta de su hijo Jesús) viviendo al mismo tiempo la incomprensión de la propia familia que toma a Jesús por loco, la reticencia y rechazo de las autoridades religiosas... y el terrible desenlace de la muerte en cruz.
El evangelio de Lucas pone en boca de María todo un mensaje que llega de lejos (del tiempo de los profetas), como comenta J.A. Pagola, "La alegría de María es el gozo de una mujer creyente que se alegra en Dios salvador, el que levanta a los humillados y dispersa a los soberbios, el que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos vacíos..."
Ésa es la alegría del proyecto al que nos invita Jesús de Nazaret. Es precisamente el punto de encuentro de nuestra comunidad cristiana, de los seguidores del Maestro. Alégrate! Al aceptar y comprometer tu vida siguiendo sus huellas, estás activando ese reino de Dios que llevas dentro como una semilla o como levadura. Y te aseguro que, hoy en día, hace muchísima falta ese modo nuevo de entender el mundo, la sociedad, la política, el trabajo, las relaciones sociales, el trato con las otras personas.
Y termino con estas palabras de José Ant. Pagola: "Solo se puede ser alegre en comunión con los que sufren y en solidaridad con los que lloran. Solo tiene derecho a la alegría quien lucha por hacerla posible entre los humillados. Solo puede ser feliz quien se esfuerza por hacer felices a los demás..." Amén, amén, amén !!!
Texto del evangelio de Lucas (1.26-38)

sábado, 30 de noviembre de 2019

Estad también vosotros preparados

1 de Diciembre de 2019 (I Domingo de Adviento – Ciclo A)
En la celebración de la eucaristía damos comienzo a un nuevo ciclo y la primera reflexión que nos hace la Iglesia es ésta: "Estad preparados..."

Y uno se preguntaba: -¿Preparados para qué? Y casi sin darnos cuenta nos decíamos que llegaba la Navidad, que teníamos que prepararla, que teníamos que hacer algo especial... Porque venía el Señor. Íbamos a celebrar su nacimiento y también vendría a nacer en nuestra casa, en nuestro corazón... Y entre villancicos y celebraciones tratábamos de preparar su venida...

Luego seguiríamos con nuestra vida, nuestras costumbres y nuestras actividades, contentos porque habíamos tenido unas fiestas estupendas celebradas con toda la familia.

Todo eso es lo tradicional, lo de siempre. Lo que hemos oído y vivido a lo largo de toda nuestra vida. Pero... ¿Realmente es de eso de lo que habla el evangelio? 

Aquellas primeras comunidades cristianas, como la Mateo, llegaron a creer que Jesús de Nazaret volvería a aparecer. Que se haría realidad el reino de Dios a partir de ese momento. Pero pasaron los años, hubo guerras y destrucción, los primeros testigos fueron muriendo y... Llega esa reflexión: "Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa..."

José A. Pagola comenta: «Estad en vela», «daos cuenta del momento que vivís», «es hora de despertar». Todos hemos de preguntarnos qué es lo que estamos descuidando en nuestra vida, qué es lo que hemos de cambiar y a qué hemos de dedicar más atención y más tiempo."

Tal vez nos hemos agarrado a esa palabra de la venida del Señor como a algo que nos sucederá algún día. Pero, como dice Pagola, es precisamente eso lo que tenemos que cambiar. El Señor no va a venir. El Señor está ahí, en medio de nosotros. El reino de Dios está dentro de cada uno de nosotros como una semilla, como algo que yo tengo que activar y dedicarle más atención y más tiempo.

Fray Marcos lo comenta así: "Jesús hizo presente el Reino de Dios en su trayectoria humana. La primera e imprescindible referencia para nosotros es su vida terrena, porque es en su vida donde hizo presente el amor y desterró el odio..."
En mi vida, en mi actitud y en mi modo de entender las cosas, mi referencia imprescindible... Jesús de Nazaret. Pero es que, además, -continúa el comentario Fray Marcos- Jesús no sólo hizo presente el Reino, sino que hizo una propuesta a todos... Celebrar el adviento hoy sería tomar conciencia de esta propuesta de salvación y prepararnos para hacerla realidad..."

Y eso nos remite al primer anuncio de la Buena Noticia que proclamaba Jesús de Nazaret: El reino de Dios está cerca (está dentro de vosotros), convertíos, cambiad de actitud, cambiad vuestra manera de hacer y de vivir. Y eso se mide por la atención al hermano, al necesitado, al marginado, al sin papeles, a la persona anciana sola, al los parados de larga duración... Sí, nos cuesta prestar atención y fijarnos en esas personas. Enseguida vemos sus carencias y problemas sin llegar a ver al hombre, a la mujer, al niño... En definitiva, al hermano.

Estad también vosotros preparados, porque no sabéis cuándo vendrá vuestro Señor...
Y cuando llega ese cambio a nuestra vida se empieza a hacer realidad esa venida, la aparición del reino de Dios. Y hay como un eco lejano que nos llega: Venid benditos, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; desnudo y me vestisteis, solo y marginado y me acompañasteis...
Texto del evangelio de Mateo (24,37-44)

viernes, 22 de noviembre de 2019

Jesús, ¿señor o servidor?

24 de Noviembre de 2019

Resultado de imagen de no he venido a ser servido sino a servir"Según el relato de Lucas, Jesús ha agonizado en medio de las burlas y desprecios de quienes lo rodean. Nadie parece haber entendido su vida. Nadie parece haber captado su entrega a los que sufren ni su perdón a los culpables. Nadie ha visto en su rostro la mirada compasiva de Dios..." Así inicia su comentario José Antonio Pagola.
Me parece que muchos de nosotros no siempre llegamos a captar la profundidad y el alcance del mensaje de la Buena Noticia del Reino de Dios, ese proyecto que llevó a Jesús de Nazaret a la muerte de cruz. Acusado, condenado y ajusticiado como un malhechor... La Iglesia, como institución oficial del imperio romano, lo ha elevado a lo más alto; ha desarrollado una teología y unos estudios que lo han convertido en "hijo unigénito de Dios - segunda persona de la Santísima Trinidad - Rey del Universo, etc." y, a lo largo de los siglos, se ha vigilado y cuidado mucho de la ortodoxia y de la definición de la fe, o sea el Credo.
No dudo de que los doctores ha hecho bien sus deberes y los defensores de la Fe se han esforzado al máximo; pero... No creo que sea ése el camino adecuado.
Jesús de Nazaret, "como todo ser humano nació como un proyecto que se fue realizando durante toda su vida..." -así escribe Fray Marcos- y que culminó con la plenitud de ser que expresamos con el título de Rey. Pero Jesús respondió a Pilato que su Reino no era de este mundo..."  La plenitud a la que llegó Jesús de Nazaret es todo un proceso al que nos cuesta muchísimo entender e imaginar. Nos habla en parábolas y comparaciones. Tiene un estilo de vida y una manera de hacer. Sabe que compromete su vida y es todo un riesgo... Se identifica con Dios (nuestro abbá = papá-mamá) y nos anima a ser hermanos e hijos de ese Padre.
Entiendo que no nos vale eso de proclamarle como Rey del Universo. Nosotros, como Él, tenemos que hacer también nuestro proceso e implicarnos cada vez más en su proyecto del reino de Dios. Sí, ese proyecto que le costó la vida, su gran fracaso como hombre y como persona... Porque tenemos que recordar siempre lo que pedía a sus seguidores...Estamos hablando de: "Un Jesús que dijo: Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de Dios. Un Jesús que invitó a sus seguidores a no someterse a nadie. Un Jesús que dijo que no venía a ser servido, sino a servir. Un Jesús que dijo a los Zebedeo: “El que quiera ser grande que sea el servidor, y el que quiera ser primero que sea el último..." Así comenta Fray Marcos. Y todo eso me hace pensar que tengo que ir cambiando mi mentalidad y la misma expresión de mi fe. Quiero decir que, al rezar el Credo, lo que quiero proclamar es que ese Jesús (acusado, condenado y ejecutado) no necesita para nada que yo lo proclame Rey de Universo, sino que lo que me pide y a lo que quiero comprometerme es a ser servidor, a tener el espíritu compasivo y tierno de Dios nuestro padre, a intentar una humanidad más justa y solidaria, a ser consciente de que... los poderes de este mundo (incluso los religiosos) pueden sentirse molestos por lo que digo y hago. Y... quién sabe, a lo mejor van preparando cruces para acusar, condenar y ejecutar...
No faltan ejemplos a lo largo de la historia de los pueblos, culturas y civilizaciones. ¿Creo en ese proyecto del reino de Dios? ¿Creo en la Buena Noticia de Jesús de Nazaret?
Señor, aumenta mi fe!!!
Texto del evangelio de Lucas (23,35-43)

Sabed que estoy con vosotros todos los días

...Hasta el final de los tiempos Ascensión del Señor 17 de mayo 2026 Hay una recomendación que Fray Marcos  suele hacer con mucha frecuencia...