miércoles, 6 de mayo de 2026

Cuando venga el Espíritu...

 ..."También vosotros daréis testimonio"

11 de mayo 2026

Nos acercamos a la fiesta de Pentecostés. A lo largo de todos estos domingos que llamamos de Pascua, los textos del evangelio de Juan nos han ido guiando y dándonos pistas para que nosotros también podamos captar ese mensaje que ellos mismos (seguidores y seguidoras de Jesús) habían asumido y lo habían convertido en su vida: Parábolas, símbolos, imágenes... (el pastor, la puerta; el camino, la verdad y la vida; la viña, los sarmientos; el pan).

Y, por si acaso nos quedan dudas todavía... Preguntas como las que escuchábamos en boca de Tomás o de Felipe: -"No sabemos a dónde vas..." -"Enséñanos el camino..."  Hoy escuchamos esa afirmación: -"Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio..."

Siguiendo una larga tradición, a través de la predicación, de la instrucción religiosa, de las charlas y comentarios a lo largo de nuestra formación en la Iglesia, nos preparamos para que nos venga el Espíritu, baje hasta nosotros y nos traiga todos sus dones. Así hemos entendido nuestro Pentecostés.
Al igual que la salvación, nos hemos convencido de que alguien nos va a salvar... Desde fuera, desde el mundo del más allá, bajará y nos salvará...

Creo que esa actitud pasiva ha hecho de nosotros una clase de  cristianos, unos seguidores pasivos. Nos basta con recibir los sacramentos, con acudir a la misa los domingos, rezar nuestras oraciones, cumplir los mandamientos y...nos sentiremos salvados.
Me temo que esa pasividad provoca en nosotros lo que podríamos llamar una espera carente de alicientes, vacía, hecha de rutinas y de prácticas religiosas que no conducen a la Buena Noticia del reino de Dios.

Como escribe Fray Marcos: -"Es preciso que descubramos el verdadero mensaje del evangelio y tomemos conciencia de que es "buena noticia". El descubrimiento de que lo que nos dice nos puede llevar a descubrir nuestro verdadero ser."
"...Esa buena noticia no es una programación venida de fuera, sino la exigencia más profunda de mi ser."
"-...Ser cristiano significa hacer nuestra la manera de ser y de vivir de Jesús. Sería descubrir en nosotros lo que Jesús descubrió en sí mismo. Tomar conciencia de que lo divino es nuestro verdadero ser... El adorarle como Dios, el glorificarle como exaltado, el tenerlo como modelo de la divinidad no nos sirve para nada."
"-...Sólo la convicción de que lo que el vivió está en nosotros y podemos vivirlo como lo vivió él, nos garantizará una salvación como la que él consiguió, dando pleno sentido a la vida humana y llevándola a su plenitud también humana..."

Todo ello supone un crecimiento interior que nos hace acercarnos poco a poco al Dios de Jesús, a esa vida tan intensa y entregada que reflejaba a Dios mismo. De ahí la fuerza de su persona; la compasión con la que miraba a los humildes y desprotegidos; la atención con la que se acercaba a los lisiados, a los enfermos, a los leprosos, a los marginados; el cariño y amor que sabía acoger incluso a los que la sociedad rechazaba (prostitutas, recaudadores de impuestos, samaritanos, extranjeros...).

Cierto que todos esperamos y necesitamos ese "Espíritu" (aliento y fuerza de Dios mismo) que nos haga captar el mensaje de buena noticia, que nos impulse y dé ánimo y fuerza para seguir los pasos de Jesús de Nazaret. Pero no es algo que nos llega desde fuera. Ya está en nosotros; pero no somos capaces de descubrirlo...

Es toda una invitación a hacer silencio en nuestra vida y dejarnos llenar por ese Dios que ya lo es todo en mí y en las demás personas. Al igual que en todo el cosmos, en toda la creación...
Que esa buena noticia nos llene de esa vida plena que es Dios mismo.


Texto del evangelio de Juan 15, 26 — 16, 4a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.

Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

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