Domingo 21 de Octubre de 2018

Leyendo los comentarios de Fray Marcos, de José A. Pagola y otros, me doy cuenta de que la "vida cristiana" que nos han enseñado hace más hincapié en la "religión" (con sus normas, ritos, ceremonias, devociones y sacramentos) que en el proyecto mismo de Jesús de Nazaret.
José Mª Castillo, en su libro "La Humanidad de Jesús" insiste precisamente en eso: La religión (su religión y sus hombres) terminó matándolo en una cruz. Y no por no ser religioso, sino por vivir de una manera muy distinta. Una vida centrada en el prójimo: "...tuve hambre y me diste de comer, tuve sed..., estaba desnudo..., en la cárcel..." y me socorriste. La parábola del buen samaritano... y tantos otros ejemplos que definían su manera de entender su relación con Dios.
Hoy, el texto nos habla de la ambición que se vivía entre sus seguidores: "...concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y el otro a tu izquierda..." (Santiago y Juan).
La ambición, el poder, la importancia, la gloria... Tan lejos del proyecto de Jesús de Nazaret!
Su respuesta: "No sabéis lo que pedís..." No habéis entendido nada.
Ya han pasado dos mil años y la "religión cristiana" sigue dando la imagen que tenían Santiago y Juan (y todos los otros): Todos los dirigentes de la iglesia, toda la jerarquía establecida. todo su sistema ha preferido una religión "organizada" y "dirigida" por los consagrados al Señor en cuyo nombre y con su poder nos dicen todo lo que debemos hacer para "alcanzar la vida eterna"...
Entonces resulta chocante escuchar las palabras de Jesús:«El que quiera ser grande entre vosotros que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros que sea esclavo de todos». Y José A. Pagola comenta: "...En su comunidad no habrá lugar para el poder que oprime, solo para el servicio que ayuda. Jesús no quiere jefes sentados a su derecha e izquierda, sino servidores como él que dan su vida por los demás..."
Sentirse y vivir como auténticos "servidores"...
Me hizo gracia un comentario que leí hace tiempo en el que se decía que los sacerdotes y todos los que presiden o dirigen una comunidad tenían que ser como el criado o criada que sirve... Entonces también estaría claro que el día que la criada o el criado tienen libre... "los señores" también comían... (Eso lo decía porque la comunidad cristiana bien podía celebrar la "fracción del pan" aunque no estuviera el "criado"=sacerdote.
Texto del evangelio de Marcos (10,35-45)
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»
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