miércoles, 1 de abril de 2026

Os he dado ejemplo...


...Para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis

2 de abril 2026


La celebración de la Semana Santa tiene muchos aspectos y manifestaciones que responden a tradiciones, a devociones e importancia que la Iglesia y nosotros mismos hemos dado a la misma.

La Eucaristía o celebración de acción de gracias tiene una tradición muy antigua, prácticamente, desde las primeras comunidades cristianas.
Quizás no coincidamos en el sentido que tenía para aquellas personas que habían conocido a Jesús de Nazaret y que la Iglesia y nosotros hemos terminado danto a la celebración de la misa con su entorno, sus ceremonias y todos los ritos que la Iglesia y la Tradición han ido señalando como sagrados.

Al hacer mi reflexión, como siempre, vuelvo una vez más al mensaje primero de Jesús de Nazaret. Su proclamación del reino de Dios nos exige la conversión, el cambio de vida, el vivir como hijos-hijas de Dios. Eso nos lleva al mensaje que, también al final de su vida, se vuelve una exigencia para poder seguir sus huellas: Es el amor y el servicio.

Como comenta Fray Marcos: -"El amor, manifestado en el servicio, es la esencia del mensaje de Jesús que descubrimos en los evangelios. Si fallamos en eso, nos quedamos sin  fundamento alguno. (Hoy) es un día para la reflexión profunda y sosegada."
-"No sabemos el sentido que dio Jesús a aquellos gestos y palabras. Pero sabemos que el recuerdo de lo que hizo y dijo se convirtió en el sacramento principal de nuestra fe desde los primeros pasos del cristianismo."
-"Debemos tomar conciencia de que los sinópticos (evangelios de Mateo, Marcos y Lucas) hablan de los gestos que Jesús hizo con el pan y la copa y ni siquiera mencionan el lavatorio de los pies. En cambio Juan nos habla del lavatorio de los pies y no menciona el pan ni el cáliz."
-"La solemnidad del relato deja clara su intención: "Sabiendo Jesús que había llegado su hora...", el final: si os he lavado los pies, vosotros debéis hacer lo mismo."
-"En el gesto de lavar los pies, Jesús está tan presente como en ele pan y el vino. Esta resumiendo su vida. Un poco más adelante lo deja claro: Amaos como yo os he amado. El sacramento de la eucaristía dice lo mismo".

Entiendo que si nuestra celebración de la eucaristía no me lleva al servicio en entrega a los hermanos-as, mi celebración será sólo eso, una devoción, una ceremonia...; pero no será un seguimiento de Jesús de Nazaret. Siguiendo la tradición hemos sacralizado las palabras del pan y el cáliz y nos hemos olvidado de lavar los pies como nos mandó.
En más de una ocasión he sentido ese desfase en mi vida y en la tradición de la Iglesia. Declaramos como sagradas las cosas (la iglesia, las ceremonias de la misa, las vestiduras, las personas que se dedican al culto...) y pasamos al lado de los pobres, los marginados, los migrantes, los de otra raza, cultura o religión...

Creo que celebrar mi Jueves Santo tiene más de reflexión y meditación tratando de acercarme a esa actitud que nos pide Jesús: "Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis..."


Texto del evangelio de Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y este le dice:
«Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».

Jesús le replicó:
«Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».

Pedro le dice:
«No me lavarás los pies jamás».

Jesús le contestó:
«Si no te lavo, no tienes parte conmigo».

Simón Pedro le dice:
«Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».

Jesús le dice:
«Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:
«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».


Os he dado ejemplo...

...Para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis 2 de abril 2026 La celebración de la Semana Santa tiene muchos aspec...